domingo, 6 de mayo de 2012

Como siempre LA CALLE



Detrás de los barrotes

Como siempre LA CALLE. La calle me ayuda a imaginar, a pensar, a reflexionar sobre lo que nos sucede. Hace unos días paseaba por este Madrid que tanto quiero y me tropecé con esta obra de arte callejero, que es una metáfora de lo que nos sucede. 
Estamos ahí, contemplando la realidad, atónitos, tras los barrotes sin atrevernos a gritar a penas. 

Los "peperos" que nos gobiernan quieren mantenernos callados, sin permitirnos ni el recurso del pataleo. Quieren que permanezcamos ahí, calladitos tras los barrotes, observando con miedo la realidad, solo observando, como este niño con mirada de viejo que contempla a los transeuntes desde una ventana inexistente incrustada en el muro. Una ventana ciega, envuelta en una niebla pesada, como el papel de piedra.

Capturé la imagen y me sugirió este poema que pego a continuación:

Niebla
Una niebla pesada
como el papel de piedra
confunde los sentidos,
ciega la ilusión
y apaga el camino.

La calle amanece así
atónita,
escarchada de rostros
de pared fría,
de manos caídas,
de gargantas secas,
que no beben,
ni gritan,
ni reclaman.

La calle viaja ensimismada,
engullida,
embadurnada de absurdo
envuelta en una niebla pesada
como el papel de piedra.

También pego esta otra foto, que amplía la visión de conjunto de esta intervención urbana tan especial. Parece que el muchacho con mirada de viejo cansado se estuviera derritiendo ante nuestros ojos, consumiéndose ante la falta de expectativas, ante la negación y la imposibilidad de actuar.

Tenemos que dejar de observar y comenzar a actuar, para romper los barrotes de la inacción.









sábado, 14 de abril de 2012

Mujer en lecho de estuco

En tu lecho



Mujer en lecho de estuco
Mujer en lecho de estuco,
infinita como espiral de vida.

Mujer firme,
envuelta en sudor espeso.
Mujer recorre mi camino
sin suspiro, sin aliento.

Mujer que brota
de mi sexo escarlata
por cada gota perdida
en el mar de mi silencio.

Mujer se anuncia ante mi espíritu,
mujer que espera,
mujer se aturde y se renueva,
mujer que fluye sobre el viento
y nace,
como fruta escarlata,
de cada gota de mi sexo.

Mujer que estás en todas partes,
mujer que me conoces y me amas.
Mujer que soy,
mujer respiro,
mujer me siento.




Pego una fotografía y un poema que inician un trabajo sobre lo más carnoso y material que nos une a la vida, el propio cuerpo. Sin él, nuestro yo se esfuma, y solo quedan los papeles y la memoria de los otros para recordar que hemos existido.


Salud y República, en este hermoso día nublado del 14 de abril de 2012.

viernes, 16 de marzo de 2012

Espacios Comunes se expone en Madrid



El jueves 8 de marzo inauguré la exposición de fotografías y poemas ESPACIOS COMUNES  en la galería Dionis Bennassar de Madrid, C/ San Lorenzo, 15. La exposición (que se podrá visitar hasta el 7 de abril en horario de martes a viernes de 10,00 a 14,00 por las mañanas y de 16,00 a 20,00 por las tardes, los sábados de 11,00 a 14,00) consta de 15 fotografías (trece de ellas están realizadas en la ciudad de Madrid, y las otras dos una en Barcelona y la otra en Nápoles) con sus respectivos poemas y un relato corto que responden a mis paseos por la ciudad y a mi observación de la realidad cotidiana.

Trato de asilar y acotar imágenes de la ciudad por los que transitamos todos los días y muchas veces pasan desapercibidos. No intervengo ni coloco los escenarios, no manipulo las imágenes ni añado ni quito nada que no estuviera en la toma fotográfica previa. Encuadro en el objetivo y muestro lo que veo en la calle. Soy una fotógrafa no intervencionista, soy observadora y comunico lo que yo percibo de esos espacios. 

Después, cuando reflexiono sobre la imagen, surge un textito, en forma de poema o relato corto que dialoga con la imagen y van juntos de la mano. Me gusta esta simbiosis, palabra/imagen, con ambas se puede componer un poema, una metáfora, sea visual, sea escrito.

Pego a continuación la invitación realizada por la Galería Dionis Bennassar que sirve de presentación de esta muestra. 





lunes, 13 de febrero de 2012

Nos quieren hacer creer "que la muerte es el silencio"


La Justicia se ha quitado la venda y se ha ido de compras.



Nos quieren hacer creer “que la muerte es el silencio”

Nos quieren hacer creer “que la muerte es el silencio, aunque lo sea” (Benedetti). Pero nosotros, no lo creemos. Prueba de ello es que muchos ciudadanos no paramos de gritar para acallar el silencio, para reclamar memoria, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Y no pararemos. Seguiremos ahí, resistiendo, para que la muerte nunca sea el silencio.

Manifestación de apoyo a Garzón 29 enero 2012

Tampoco para el juez de la audiencia nacional Baltasar Garzón, la última víctima del franquismo. A Garzón le quieren matar la vida laboral, le quieren dejar sin voz jurídica, le quieren apartar de la carrera judicial por medio de una argucia legar insostenible y bochornosa, que ha trascendido las fronteras de España y ha colocado a nuestro país en la picota de la vergüenza internacional por el uso troticero que se está haciendo de las leyes. Desde Naciones Unidas, hasta Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado la persecución a la que está siendo sometido Garzón. 

Manifestación 29 de enero 2012

El Tribunal Supremo ha inhabilitado al juez durante 11 años, los suficientes para sacarlo de la judicatura. Se ha quitado a un juez molesto de encima, un juez cuyos delitos principales han sido atreverse a pretender juzgar los crímenes de la dictadura y del franquismo y la mayor trama de corrupción política que ha existido en España y que implica a altos cargos del Partido Popular, la trama Gürtel.

Manifestación 29 enero 2012, en la que se puede ver en el centro a Ignacio Fernández Toxo (CCOO), Cayo Lara (IU) y la poeta Marcos Ana

El resultado de la primera sentencia del Supremo contra Garzón (es la primera de tres causas pendientes) pone la justicia del revés en España. Mientras la toga de Garzón, el juez que se atrevió a juzgar la corrupción de la Gürtel es  pisoteada y ensuciada, los primeros corruptos de la trama que se han sentado en el banquillo, Camps y Costa, han sido absueltos. El mundo al revés.
Ahora toca la sentencia sobre los crímenes del franquismo, que han llevado al Juez nuevamente al banquillo del supremo durante las dos últimas semanas. Dos semanas en las que la Plataforma de Apoyo a Garzón no ha parado de convocar actos solidarios con el juez, que han hecho de las calles de Madrid un clamor de voces de ciudadanos reclamando memoria, justicia y reparación.

Manifestación de apoyo a Garzón 12 de febrero 2012

Dos semanas en las que se han escuchado, por primera vez en España en sede judicial, emotivos testimonios de personas que aun buscan a sus seres queridos en las cunetas de nuestro país, personas desaparecidas desde el maldito día en el que los golpistas de Franco se alzaron en armas contra el Gobierno democrático de la república española, y decidieron que lo blanco era negro, y que la ilegalidad y la barbarie iban a darle la vuelta al país, convirtiéndolo durante mucho tiempo en un moridero para arrancar “hasta la última raíz” (Franco dixit) del republicanismo español.

Manifestación 12 de febrero ante el Tribunal Supremo

Está documentado, por las asociaciones que reclaman la recuperación de la memoria histórica y que fundamentaron el auto de Baltasar Garzón para abrir una causa para juzgar los crímenes del franquismo y la dictadura, que todavía hay más de ciento veinte mil personas desparecidas y enterradas en las fosas o en las cunetas de muchas localidades de España. Personas que fueron asesinadas y mancillado su recuerdo y cuya memoria debe ser reparada. Sus familiares y descendientes todavía los buscan y exigen recuperar sus restos para honrarles como se merecen. Es una causa justa, cuyo reconocimiento es necesario para cerrar esas heridas abiertas desde 1936. Nuestra democracia necesita reconocer, recordar y reparar esos hechos terribles para poder caminar hacia delante. Durante estos días se ha recordado en la prensa internacional que España es el segundo país del mundo, detrás de Camboya, que tiene más personas desaparecidas enterradas sin nombre en las cunetas o en las fosas comunes. Es un triste dato, que nos debería hacer reflexionar como país. ¿Qué democracia puede continuar tapando estos hechos y seguirse llamando así, “democracia”?

Manifestación 29 de enero 2012

He pegado unas cuantas fotografías de algunas de las manifestaciones que se han venido realizando para apoyar a Garzón. Estas marchas también se han realizado para que los rancios poderes conservadores y derechistas, que mantiene nuestra democracia vigilada y que todavía hoy ejercen su fuerza y su influencia en el poder judicial, el político y en el económico -no hay más que ver le última ley de reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP sin contar con los sindicatos, por decreto, que asegura de hecho el despido libre y deja sin garantías de protección a los trabajadores, una ley que es el sueño del empresariado español-, sepan que estamos ahí, que Garzón no está solo, que el pueblo que reclama justicia, reparación y memoria es tozudo y le acompaña.

Porque nos negamos a creer “que la muerte es el silencio” recogemos el testigo y seguimos luchando por aquello que creemos que es justo.

A continuación pego un poema sobre la memoria que somos:

VERSOS DEL PASADO  



Los versos del pasado golpean mi puerta.

Llaman los del ayer inmediato,

con arrugas incipientes en la piel limpia,

vestidos de adolescentes en plena edad media
 y resistiendo al acomodo complaciente
al que nos invita un sistema que publicita oropeles,
mientras nos saca del camino
o nos engulle en la atonía cómplice de la clase media.

Llaman  también los del otro ayer,
ése que vio a nuestros abuelos 
explorar las posibilidades de la razón,
y los lanzó a la conquista de un presente igualitario
¡sin dioses ni caudillos 
y con el pecho abierto a espirales de sueños!
Seres lúcidos, que se enfrentaron a una ley
que sólo permitía alimentar el cuerpo y el alma con cebolla.

Los versos del pasado se hacen presentes,
se acercan, me tienden la mano,
y con un susurro liviano,
que me hace cosquillas y me eriza los cabellos,
me explican el significado de la palabra “memoria”
y vuelvo a ser consciente
que la fortuna de seguir arropada por los míos
me acompañará siempre. 




domingo, 22 de enero de 2012

Astrid Saalmann pinta trajes que desnudan el alma



Astrid Saalmann ante dos de sus obras


Astrid Saalmann pinta trajes que desnudan el alma

Mirar, acariciar, crear, comprender los sentimientos y plasmarlos en forma de trajes compuestos sobre madera, lienzo o papel a base  de texturas y colores que casi pueden tocarse y olerse. Astrid Saalmann (Bielefeld, Alemania, 1964) pinta trajes para nuestros ojos. 

La artista muestra su obra en la exposición titulada “El Juego de la Piel”, que se puede contemplar en la galería “Espacio Arte” de Alcalá de Henares (Ronda de la Pescadería, 14), desde el 21 de enero al 4 de febrero de 2012.
Dibujos en grafito de Saalmann

Los cuadros representan trajes casi arquitectónicos, diseñados para personalidades excesivas, como estructuras que cubren el alma para desnudarla o acaso para ocultarla. La exposición está compuesta de un cuatríptico de 160X250, titulado “Pasos” de trajes monumentales, varios dibujos de 90X72 en lápiz que representan trajes casi animados, suspendidos en el aire como si danzaran o flotaran a punto de tomar vida propia. Además, la artista ha colocado una instalación de dos vestidos colgados del techo, conformando un volumen de cuerpos dispuestos para ser capturados y llevados al papel o al lienzo.

Instalación

La relación de Saalmann con la pintura, como ella misma explica en su web www.astridsaalmann.net , nace de un proceso de construcción y después de destrucción. Utiliza arenas y tierras para componer estos espacios para el cuerpo, que sufren un proceso de decapado, eliminando fragmentos de su superficie a modo de esgrafiado para sacar la esencia y dejarla limpia ante nuestros ojos.

Astrid ama las fórmulas experimentadas a lo largo de la Historia del Arte: recetas a base de pigmentos, anilinas, aceite de linaza, caseína, colas…una forma de “crear pintura” que transmite solidez a sus obras, haciendo que sus trajes parezcan fachadas arquitectónicas y, en ocasiones, puedan llegar a confundir nuestros sentidos y colocarnos dentro de un universo de escenas de ciudad con dimensiones humanas.
Un momento de la inauguración de la muestra
La obra de Saalmann es única e invita al tacto. Los colores remiten a las tonalidades intensas de los pintores flamencos, pero con un punto de luz que nos sumerge en la intimidad, recreando la relación que se establece entre el vestido y quien ha de llevarlo. 

Cuando contemplo los cuadros de Astrid, me siento espectadora privilegiada de un universo de telas casi esculpidas sobre la superficie del cuadro. Desearía poder traspasar esa realidad de aspecto cerámico, como una nueva Alicia, para poder probarme uno de esos trajes y mostrarme así, ante los demás, con una bella piel de arquitectura única.   
Astrid ante su obra Pasos

Pego este poema para Astrid, porque remite justo a lo contrario de 
lo que ella hace. Ella lucha por ser auténtica, y vuelve al primer 
punto, al punto de partida para continuar construyendo su obra
sin desacanso y sin hacer concesiones. Vuelve para regresar a sí 
misma, que es lo que algunos intentamos con menos resultado. 

La vuelta 

He vuelto.
He regresado
al primer punto.
Al punto de partida.
Al lugar de los que venden su libertad
al precio de un carácter.

martes, 10 de enero de 2012

Somos


Comienzo el año con una fotografía y un poema.


Huellas



Somos
Somos eso que hay hondo, 
lo espeso,
lo que fluye,
y lo que se estanca al fondo.

Somos lo que sonríe,
lo que llora,
lo que saluda,
y lo que ignora.

Somos eso que suspira
en cada hora.

Somos lo que encañona,
lo que acaricia,
eso que hay dentro
indescifrable,
en un silencio.

martes, 20 de diciembre de 2011

Aravaca reivindica una biblioteca pública


Lectura de cuento

Aravaca reivindica una biblioteca pública

Los vecinos de Aravaca salieron a la calle para reivindicar una biblioteca pública. Fueron convocados por la asamblea 15-M de allí, que organizó talleres apara niños y adultos y una lectura de cuentos cortos en la que tuve el gustazo de participar. Leí uno de los cuentos que están publicados en este blog titulado “La era del guacamayo”, que escribí siguiendo el imaginario del 15-M.

El acto se celebró el sábado 17 de diciembre en la Plaza de la Corona Boreal, una de las más céntricas del pueblo y dónde tienen su lugar en la actualidad las escasas dependencias municipales que hay allí.

Me sumé al mismo invitada por Cristina Lewis, amiga de mi madre de tantas y tantas fatigas políticas en los tiempos difíciles. Me sumé también porque Aravaca fue mi pueblo de pequeña, allí vivieron mis abuelos y abuelas y hoy todavía reside una de las hermanas de mi madre, que vive en la casa familiar que conservan entre todos en una pequeña zona que todavía se mantiene como pueblo.
Taller de lectura

Los vecinos reivindicaban que Aravaca fuera distrito municipal, al fin y al cabo, no hace tanto tiempo era un pueblo independiente de Madrid, pero hoy pertenece al distrito de Moncloa; también pedían una biblioteca pública, un instituto público y servicios municipales.
Cuentacuentos
Como se puede observar en las fotografías algunos de los participantes eran maestros de la escuela pública, que acudieron con sus camisetas verdes reivindicativas y que participaron ofreciendo una divertida clase de inglés y un Cuentacuentos para niños y adultos.
Clase de inglés

Actos como este son muy necesarios. Nuestros gobernantes deben saber que seguimos ahí, luchado por lo que es justo, que pelearemos tanto por las cosas pequeñas como por las grandes. Deben saber que somos muchas las personas que vamos a salir a la calle a seguir reivindicando lo que necesitamos y que no nos vamos a rendir. 
En este sentido, es necesario que sigamos ocupando las plazas públicas, para que los ciudadanos nos vean, para seguir explicando que las imposiciones de recortes de los servicios públicos que se llevan a cabo para saciar el apetito desmedido de los mercados no son justas y que se pueden y de deben hacer otras políticas que tengan en cuenta a las personas. Por eso hay que seguir acudiendo a las llamadas de las asambleas del 15-M, y seguir vertebrando un movimiento social que puede ser el germen de una nueva forma de hacer política desde el diálogo y la cooperación en igualdad.
Recogida de firmas para la biblioteca
A continuación pego un cuento que no leí en la Plaza, pero que quiero colocar en este post porque habla de una sociedad primitiva  y con dificultades, pero en evolución, camino de hacerse más humana. A veces hay que cuestionarse lo que nos enseñan como lo normal para poder evolucionar.

Día de matanza
Las olas del mar golpean una y otra vez contra las rocas. No nos dejan dormir. Golpean furiosas, como si anticiparan lo que tiene que ocurrir. Se escucha su estruendo como si fueran a irrumpir dentro de la choza de un momento a otro. Estamos tumbados los tres juntos y solo tenemos un pensamiento. Sufrimos pensando en lo que sucederá en lo que levante el día, menos madre y padre, que duermen entre las pieles arrullados el uno junto al otro.  Madre decidió durante la pasada luna que había llegado el momento de sacrificar al cachorro. Madre dijo que se había cumplido su tiempo y que a la carne que se cría para comer no hay que cogerle cariño. Eso dijo.


También dijo que aquí, en la Isla de las Tres Colinas escasea la carne, y que nosotros somos afortunados. Tenemos un cachorro bien cebado para compartir con los vecinos en la fiesta de la matanza. Nosotros no queremos matar al cachorro, ¿cómo vamos a comer su carne? No podemos. No se come a quien se quiere. Pero madre no lo entiende, madre repite una y otra vez que ya nos lo advirtió, que no había que jugar tanto con el cachorro, que no hay que jugar con la carne que se cría para comer, porque a la carne que se cría para comer no hay que tomarle afecto. Mis hermanos y yo tenemos esa frase de madre golpeando nuestras cabezas desde que madre anunció durante la pasada luna que había llegado el momento de comerse al cachorro. La frase nos golpea la cabeza como las olas del mar contra las rocas, que están furiosas y no nos dejan dormir.


Quedan pocas horas para que degüellen a Makuyá, así se llama el cachorro, y le saquen hasta la última gota de su sangre. Las mujeres cuajarán su sangre y la guisarán con unos cardillos, es una comida deliciosa, que se toma al inicio del festín. ¿Pero cómo nos vamos a comer la sangre de Makuyá, por muy bien guisada que esté? Makuyá es uno más de nosotros, comparte todos nuestros juegos. Le pusimos ese nombre porque desde el principio nos pareció que el cachorro era igualito que el hermano de madre, el que murió en una refriega con los de la Isla de los Tres Valles.  Es terrible lo que va a suceder. No sabemos si Makuyá duerme. Está fuera, en un corralito que está junto a la choza, atado con una gruesa liana al tronco del cocotero que cuida padre. Nosotros seguimos despiertos, temblamos como si tuviéramos frío, pero no hace frío bajo las pieles del oso, es el espanto el que nos hace temblar, el adelanto de los gritos de Makuyá cuando lo degüellen golpea sin tregua nuestras cabezas, como las olas enfurecidas arrasan las rocas del acantilado. Cuando lo capturaron era pequeño y  escuálido, pero madre dijo que bien cebado haría un buen apaño cuando llegara su momento. Y su momento ha llegado, los suaves colores del alba están a punto de aparecer por encima del acantilado, queda muy poco para que las mujeres de la aldea se reúnan y despiecen su carne para el gran festín de la cosecha de cocos.


Licor de cocos y carne de cachorro. Cada doce lunas se celebra la fiesta de la matanza, pero esta fiesta no es igual que las anteriores para nosotros. Se quieren comer a nuestro cachorro. Makuyá no debe tener más de ciento veinte lunas, es casi del mismo tiempo del hermano pequeño, pero madre solo lo ve como carne para comer. No entendemos a madre. Con lo dulce que se muestra con nosotros, ¿cómo es posible que madre pueda matar al cachorro? Ella también le ha visto crecer, le ha alimentado. Hemos comido otras veces carne de cachorro, pero éste es diferente. Es nuestro cachorro, tiene nombre, es Makuyá y nos habla, nos llama por nuestro nombre y juega con las tabas de oso mejor que nosotros.


El alba inunda ya la meseta sobre el acantilado. El mar golpea fuerte contra las rocas. Igual que la frase de madre golpea dentro de nuestras cabezas: no hay que coger afecto a la carne que se cría para comer.