miércoles, 22 de julio de 2015

LA CABEZA DEL HÉROE


*La cabeza
LA CABEZA DEL HÉROE

Los héroes son derrotados en muchas ocasiones. Y puede que hasta su cabeza ruede por el suelo, pero dejan una impronta sobre los demás que borra los perfiles del tiempo, traspasa eternidades y sus hazañas pueden llegar a perdurar en la memoria durante siglos.

Los griegos saben mucho de leyendas y de héroes. Puede que en parte por eso hayan dado una lección de dignidad y de democracia al resto de Europa, aunque su firmeza les costara la primera derrota en la batalla contra la Troyka.

Los medios de toda Europa y los poderosos de las finanzas, que les sustentan, respiraron aliviados al poder “vender” en sus portadas la cabeza de Varufakis y casi la de Tsipras, tras la última imposición del Eurogrupo -capitaneado con saña por Schaübel, el ministro de finanzas alemán- sobre el pueblo griego. Según las lecturas de estos días Tsipras se ha rendido a la Troyka.

Los que mueven los hilos del dinero y la Gran Coalición de liberal-conservadores y socialdemócratas (solo de nombre, porque de eso ya tienen poco) que les hacen el coro político en Europa estaban muy interesados en escarmentar a los griegos, que se atrevieron a desafiar dos veces su poder, su orden europeo y al Estado alemán, que quiere imponer sus políticas por encima de lo razonable en la Unión, aunque las costuras revienten: la primera eligiendo a un Gobierno de izquierdas, de Syriza, y la segunda teniendo la tremenda osadía de someter a votación democrática los acuerdos con la Troyka. El miedo no pudo subvertir el sentido de las votaciones en Grecia, porque sus habitantes decidieron que sus derechos democráticos estaban por encima de imposiciones económicas que huelen a un imperialismo de otras épocas. Total sus vidas ya estaban por el barro, pero la dignidad no se arrastra.

Los griegos mantuvieron su dignidad democrática y la respuesta de la Troyka ha sido sitiarlos. Las condiciones leoninas que Tsipras ha tenido que aceptar para que no les echaran del Euro han sido tan duras que los miembros del club europeo ya se están arrepintiendo. El poder se ha quitado la máscara, mostrando su verdadero rostro de verdugo implacable ante los necesitados. La historia enseña que a veces los excesos cuestan muy caros. Y querer aplastar así a los débiles, pero justos, ha sido un exceso que es difícil de explicar. En la propia Alemania ya están surgiendo voces que critican en la prensa la actitud despiadada de sus dirigentes.

Todos sabían de antemano que la deuda griega era impagable. Ahora, tras la última vuelta de tuerca, se están dando cuenta que los excesos de los ordoliberales alemanes al final pueden costar muy caros a la Unión. El Eurogrupo, liderado por Alemania, se está saltado todos los valores que sustentan la Unión Europea al apostar por políticas de austeridad a ultranza para los países del Sur que subyugan y empobrecen a muchos millones de ciudadanos, no solo griegos. En virtud de estas políticas en los países del Sur, se producen, en serie, parados y contratados precarios. En millones de casos la devaluación vital está cruzando la peligrosa línea del derecho a una vida digna. En la propia España la cifra de parados supera con creces los cinco millones de personas y el desempleo entre los jóvenes es casi del 50%, el más alto de Europa (incluso por encima del de los griegos). El trabajo precario se ha convertido en lo habitual, como si se estuviera volviendo a unas condiciones laborales propias del inicio del siglo XX, pero con pueblos y con personas educados en los valores y en los derechos del XXI. Un coctel difícil de sostener en la Europa actual.

PULSO DESIGUAL
Si para algo ha servido el pulso desigual mantenido por los griegos ha sido para que todos los ciudadanos de la Unión visualizáramos con nitidez el escaso valor democrático que otorga la Europa acreedora a los países deudores y cuánto les sobran a algunos dirigentes y poderosos los valores de solidaridad, igualdad, derechos y principios democráticos sobre los que se fundó la Unión Europea, cuando se trata de mantener determinados intereses.

La Troyka le ha impuesto al Gobierno de Syriza, para conceder el tercer rescate (y permitir su permanencia en el Euro), un nuevo paquete de duros recortes, que afectan a pensiones y derechos laborales, un trágala que confronta con el programa de este partido. Tsipras, con su partido (aunque dividido) detrás, no ha tenido más remedio que aceptar porque era eso o salir del euro, algo que tal y como está diseñada la política económica dentro de Europa se veía como un suicidio. Suponía pasar de muy mal a mucho peor que mal.

El Gobierno griego ha conseguido quedarse dentro del euro y ganar tiempo, algo extremadamente importante en política, porque después del verano hay elecciones en varios países del Sur, entre ellos España, y puede haber sorpresas. Pero a mi juicio ha conseguido algo mucho más importante que no se había producido hasta ahora: ha removido el panorama europeo y aunque derrotados y con la cabeza de alguno de sus héroes por el suelo, todos en Europa saben que la posición de Grecia era la correcta y no así la de Alemania y los países centrales. Todos saben hoy que el Gobierno de Tsipras actuó bien, democráticamente, como se debería hacer siempre, consultando a sus ciudadanos, que los griegos hicieron bien votando que NO, que así no se hacen las cosas, que la deuda griega tiene que ser reestructurada e incluso tendrá que haber una quita, como ya sucedió con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

Todos sabemos hoy que no era una cuestión económica la que se dirimía. Sino política. Que se trataba de escarmentar en la cabeza de los griegos a futuros navegantes (como ha advertido recientemente en una entrevista Ignacio Fernández Toxo). Que ese mantra repetido hasta la saciedad de que las deudas hay que pagarlas y que los tratados no permiten lo contrario (como aseguraba Schaübel) es una falacia. Porque de sobra hemos visto, por ejemplo en España, como se han perdonado las deudas millonarias de personas poderosas vía amnistías fiscales cuando ha sido conveniente, o cómo se ha rescatado a entidades financieras privadas con ingentes cantidades de dinero público, que han pasado a convertirse en una deuda contraída por los Estados. Parece ser que sí ha habido dinero para rescatar depende a quiénes, pero no lo ha habido para rescatar a los griegos, básicamente porque votaron a Syiriza, una opción de izquierdas que no convenía a los intereses de la Troyka ni a los de algunos dirigentes políticos muy cortos de vista.

Hoy todos en Europa sabemos que la Unión de los valores de solidaridad y de respeto, la Unión que aboga por la defensa del Estado del Bienestar y la salvaguarda de los derechos humanos y sociales ha estado defendida, con todo el coraje de los héroes que luchan por la Justicia, por un pequeño país, Grecia (su economía solo representa el 2% del PIB de la UE), en el que gobierna un partido de izquierdas que cree que la construcción de Europa tiene que ir por otros caminos, en los que haya cohesión, derechos, solidaridad y dignidad vital para las personas. Otra Europa es posible. No se puede seguir construyendo la Unión Europea con las desigualdades tan sustantivas que se están desarrollando tanto dentro de los países como entre los países. Así no se construye Europa.

Los héroes griegos se han levantado y han caído, de momento, en esta batalla desigual. Pero otros surgirán. Porque los pueblos de Europa están repletos de personas dignas, de personas que se sacarán el lastre del miedo de los bolsillos cuando llegue el momento, y volarán, volaremos muy alto.

En España tenemos muy cerca una cita con las urnas. Es de esperar que las fuerzas transformadoras sean capaces de agruparse en un movimiento amplio, se llame como se llame (Podemos, Ahora en Común sí Podemos, Podemos todos en común… o lo que sea), pero lo suficientemente representativo para vencer las políticas de austeridad y a esa Gran Coalición que las apuntala.

Esa cabeza del héroe que está en el suelo nos recuerda que estuvo en pié, que se levantó, que su lucha fue justa, sí, pero que para poder vencer en esta guerra económica y política contra el poder económico necesitamos millones de héroes unidos, necesitamos millones de personas liberadas del lastre del miedo y unidas para ganar, porque no queremos ser héroes caídos. Españoles, portugueses, Italianos…los griegos nos esperan.


*La fotografía que acompaña este texto la tomé en Agrigento (Sicilia), en las ruinas de la Magna Grecia. La cabeza es una escultura moderna, realizada en bronce y de tamaño monumental, de Igor Mitoraj. Cuando visité este valle tuve la suerte de encontrarme con una exposición de este gran escultor de origen polaco, que ha dedicado una parte importante de su obra a los héroes caídos. Esta fotografía es una metáfora en sí misma, que dialoga con el texto escrito y le proporciona un imaginario preciso.

Tanto el texto como la fotografía han sido publicados también en la web de información www.nuevatribuna.es

Carmen Barrios

viernes, 10 de julio de 2015

LITERATURA Y MEMORIA

Mujeres en el muro


Subo la reseña de Las tres bodas de Manolita, un libro que me conmovió. Soy lectora habitual de Almudena Grandes, pero desde que se dedica a refrescarnos la memoria histórica con sus particulares Episodios de una guerra interminable me he convertido en una auténtica fan de sus novelas.

La fotografía que he colocado como cabecera de esta reseña la realicé en una calle de Madrid. Los muros en los que intervienen los artistas urbanos también contribuyen a refrescarnos la memoria en ocasiones. Esta imagen me lleva inevitablemente a ese Madrid de la postguerra, y cuando estaba leyendo este libro sin proponérmelo la veía en mi memoria. La foto la realicé antes de leer el libro, y las caras de estas mujeres se colaron en las páginas de Las tres bodas de Manolita gracias a un cóctel de la imaginación, proporcionando rostro y figura a personajes del relato. Por eso he decidido utilizarla para abrir este post.

LAS TRES BODAS DE MANOLITA

Tu risa me hace libre/ me pone alas/ soledades me quita/ cárcel me arranca. Cuando terminé de leer Las tres bodas de Manolita, tercera entrega de los Episodios de una guerra interminable de Almundena Grandes, se me vinieron inmediatamente a la mente estos versos de las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández. Porque la risa, conservar la alegría -aunque doliera- es uno de los rasgos de resistencia más dignos presente en el carácter de los personajes vencidos que llenan las páginas de esta última novela de Almudena Grandes.

La autora reivindica la fortaleza de resistentes de los vencidos en la guerra civil en este tercer libro, en el que un elenco de personajes inolvidables reconstruyen el friso trágico que se vivió en Madrid desde que los casadistas, traicionando al Gobierno de Negrín, se rindieron a Franco poniendo fin a la guerra y entregando a los resistentes al ejército golpista. El sufrimiento impuesto a las gentes durante el Madrid de la posguerra fue tremendo, porque Franco tenía claro que era necesario dominar con la fuerza de las armas, del miedo y de la muerte a una ciudad de resistentes. Las penalidades que se infligieron sobre los señalados del bando perdedor, tanto dentro como fuera de las cárceles, cuesta describirlas con las palabras adecuadas, Almudena lo consigue.
Almudena Grandes exprime su voluntad creativa en este libro para colocar palabras como ladrillos perfectos en la reconstrucción de una parte importante de nuestra memoria histórica reciente, que se ha hurtado con la fuerza del silencio y se ha manipulado con el descaro de supuestos historiadores, primero por los vencedores y después -aun hoy padecemos la lacra de la impostura- por sus herederos ideológicos.
Esta novela tiene la virtud de conmover desde las primeras líneas y de aferrar al lector a sus páginas con fuerza. El ritmo del relato y la trama consiguen crear unos lazos con los personajes que impiden que se abandone su lectura hasta llegar al final. La forma de narrar de Almudena, haciendo piruetas temporales magistrales, que atrapan y mantienen el ritmo vivo de cada cauce por el que se bifurca el relato, hacen de este libro, y también de los otros dos precedentes, joyas de la literatura contemporánea que no se pueden dejar de lado. Uno de los aspectos que más me han gustado de la novela es que la conecta con las dos anteriores a través de hilos sutiles, aunque tan consistentes como el sedal de pesca, para unir tramas y personajes. Esto permite que el lector se pueda hacer una composición global de lo sucedido durante esos Episodios de una guerra interminable.
He leído en alguna entrevista que Almundena Grandes es una gran admiradora de Benito Pérez Galdós y que con esta saga ambiciona componer una especie de Episodios nacionales sobre la etapa de la historia comprendida entre el final de la guerra y la muerte del dictador. Sin duda es una empresa arriesgada, pero por ahora estos tres libros ya publicados -de los seis que tiene proyectados- cumplen con creces con ese propósito.
Almudena Grandes está consiguiendo llenar un vacío literario muy necesario para poder entender –con la ayuda de la literatura y desde el punto de vista de la cultura, que es una de las formas más firmes de explicar el pasado- realmente qué fue lo que sucedió una vez que termino la guerra y “en lugar de llegar la paz, llegó la victoria”.
Recomiendo este libro porque además de ser una monumental novela, escrita con una prosa prodigiosa, es también un territorio literario en el que florece la memoria. En las páginas de Las tres bodas de Manolita se abren muchas puertas que han permanecido cerradas durante demasiado tiempo y se da voz a miles de gentes silenciadas durante décadas, que padecieron esa terrible guerra interminable durante la “paz” de Franco.












viernes, 3 de julio de 2015

A PASO LENTO...POR LA VERA


A paso lento…por La Vera
Viajar, se puede viajar de muchas maneras, en coche, en moto, en bicicleta o andando, en barco o avión y hasta con la imaginación, que algunos dicen que es la forma que nos permite llegar más lejos, solo hay que echar un vistazo a cualquier relato de Julio Verne para darse cuenta de lo lejos que consiguió llegar él.
José Delgado, impulsor de A paso lento.com http://apasolento.com, no ha llegado tan lejos como Verne, que consiguió poner un pié en la luna y otro en el centro de la tierra, pero él ha movido el tiempo, haciendo retroceder el calendario unos cuántos años para atrás para llevarnos de viaje como lo hacían los antiguos, en una carreta.
En A paso lento organizan recorridos en carreta por la comarca de La Vera, en Cáceres, de un día, un fin de semana o una semana. El paisaje de La Vera es muy lindo, frondoso, lleno de pozas de río donde darse un buen baño, es un lugar muy agradable para hacer turismo por el interior de la península. Y los viajes en carreta tienen la virtud de que se está en contacto con la naturaleza de una manera mucho más directa, no se agrede al medio ambiente y de disfruta mucho del paseo.
Esta forma de viajar permite contemplar cómo se desplazan las nubes, cómo florecen los árboles y cómo bailan las hojas al ritmo del viento… sin salirse del camino, porque siempre se tiene tiempo de rectificar el rumbo con un leve tirón de las riendas.


José enseña el manejo de las riendas del caballo, que es una experiencia divertida, (tanto para los niños como para los adultos) porque al caballo, además de conducirle con las riendas hay que hablarle alto, hay que comunicarse con él con las palabras, porque necesita recompensas auditivas del tipo: “Vamos bonito, vamos Caramelo, lo estás haciendo muy bien, vamos Caramelo…” y así ... Los niños también disfrutan mucho dándole de comer a Caramelo, que es un goloso, apasionado por los higos secos.

Para poder realizar esta experiencia de ecoturismo hay que llegar a Madrigal de la Vera, en Cáceres, hasta la finca de José. Está a unos 200 kilómetros de Madrid (un poco más de un par de horas de viaje) y estar dispuestos a experimentar un viaje paciente, agradablemente lento.
La carreta es muy confortable, tiene espacio para que puedan descansar y pasar la noche cuatro personas. También tiene una cocina con sus armarios y enseres básicos. Está muy bien aprovechado el espacio. El propio José construyó la carreta, que está hacha pensando en la comodidad y decorada con colores alegres.

Carmen Barrios








martes, 19 de mayo de 2015

Manuela Carmena: el optimismo de la razón viaja en bicicleta





Berta, Pedro, María, Luis, Manuel, Julia, Carmen, Omar, Paula, Juanjo, Daniela, Juan, Alejandra, Carlos, Alberto, Jesús, Paloma, Guille, Petra, Javier, Pura, Luis, Pepa, Bruno, Quique, Pilar, Beni, Jimena, Ana, Mar...y no se cuántos millones de madrileños y madrileñas más forman parte de un vendaval de ilusión que va a cambiar el azul gaviota del Ayuntamiento de Madrid por los colores del arco iris, depositando su voto el 24 de mayo para que Manuela Carmena sea la alcaldesa de Madrid.
Votar a Manuela ahora es mucho más que un tramite electoral cualquiera. Votar a Manuela es depositar una papeleta cargada de futuro para poder construir la ciudad que queremos, una ciudad que se mire en los ojos de las personas.
Carmena dialoga con los vecinos en la Plaza de Olavide


La candidatura de Ahora Madrid, que encabeza la jurista Manuela Carmena, ha conseguido despertar a los habitantes de Madrid de un letargo fofo, de una realidad sin ética, de un estado de anomia que parecía inamovible e imposible de superar. La candidatura municipal de Manuela lleva escrita la letra de un cambio político transformador de fondo en su programa, cuyos objetivos principales son recuperar las políticas decentes y la DEMOCRACIA en esta ciudad tan malograda por la corrupción y las apropiaciones indebidas de los amigos de la condesa de las mamandurrias.
El programa de Ahora Madrid es el resultado de las aportaciones de muchos vecinos y vecinas de Madrid, que distrito a distrito, barrio a barrio, plaza a plaza han ido estudiando las necesidades de su entorno y pensando en el bien común han elaborado un proyecto político para Madrid innovador e inclusivo.
Manuela Carmena escucha a una vecina en la Plaza de Olavide


Madrid necesita una alcaldesa como Manuela Carmena que está comprometida con las personas y escucha y dialoga abiertamente sobre los problemas de la ciudad, como se está pudiendo comprobar en cada encuentro político que está realizando en los barrios  y en los distritos durante esta intensa y emocionante  campaña electoral.
Precisamente, una de las particularidades del programa de Ahora Madrid www.programa.ahoramadrid.org  es su apuesta por la participación, por los presupuestos participativos, como fórmula de transformación de la ciudad, para implicar a los vecinos y vecinas en la construcción de otro Madrid más amable, más inclusivo, más humano. La corresponsabilidad y la apuesta colaborativa es una fórmula nueva para hacer política desde cada hogar de esta ciudad.
Manuela Carmena junto a José Manuel López, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid

Ahora Madrid lleva en su programa un amplio y ambicioso proyecto económico comprometido con la igualdad, que apuesta por la transparencia en la gestión de los asuntos públicos. Entre sus primeros objetivos está auditar la gestión económica, los procesos de privatización y la deuda, porque es una exigencia ética que las personas que habitamos esta ciudad y que contribuimos cada día con nuestros esfuerzos a su mantenimiento, conozcamos el estado real de nuestro Ayuntamiento.
Se contemplan medidas enfocadas a propiciar un cambio de modelo económico basado en la innovación y el desarrollo sostenible, que respete el medio ambiente, que genere empleo de calidad y termine con las desigualdades y los problemas de vivienda en la ciudad de Madrid, que son muy graves y de auténtica emergencia social. En este sentido, se propone la recuperación de la EMVS como garante de la función social de la vivienda,  frenar la venta de vivienda de la EMVS y dar prioridad al alquiler estable y de calidad en las políticas de vivienda. El proyecto político de Ahora Madrid se aleja así de los programas de privatizaciones y de cesiones a fondos buitre de las viviendas que son patrimonio de los madrileños, que ha protagonizado el Partido Popular durante los negros años de su gobierno municipal y que han llenado los bolsillos de un puñado de especuladores a costa de la seguridad vital de miles de ciudadanos de Madrid.
Además, en el programa se explicita garantizar la equidad social a través del acceso universal a los servicios públicos. La apuesta de Ahora Madrid está centrada en proporcionar soluciones vitales para las personas que las necesiten, garantizando acceso a la salud, educación, alimentos, suministros básicos de luz, agua, gas, porque es insostenible que en pleno siglo XXI haya hombres, mujeres, niños o ancianas que carezcan de estos recursos básicos, cuando existen y hay para todos. Lo primero son las personas y sus vidas dignas.
Frente al modelo de privatizaciones, apropiaciones indebidas, robo manifiesto a los ciudadanos y de usura hacia los recursos de todos los madrileños perpetrado por el Partido Popular, existe una alternativa política tejida con los colores de la diversidad, de la alegría, de la honestidad, de la transparencia, de la cooperación. Esa alternativa se llama Ahora Madrid y la representa Manuela Carmena.
Carteles electorales de Ahora Madrid, una campaña financiada y realizada con el esfuerzo de la gente.


Para hacer descarrilar el tren de la especulación, del engaño y de la corrupción hay que votar la candidatura que encabeza una mujer fuerte, que ha demostrado a lo largo de su vida que se puede y se debe luchar contra las injusticias. Manuela Carmena se desplaza en una bicicleta cuya energía es el optimismo de la razón, un combustible que permite coronar las cumbres más altas, como ella misma explica en sus charlas amables con los vecinos de Madrid.
Porque Berta, Pedro, María, Luis, Manuel, Julia, Carmen, Omar, Paula, Juanjo, Daniela, Juan, Alejandra, Carlos, Alberto, Jesús, Paloma, Guille, Petra, Javier, Pura, Luis, Bruno, Pepa, Quique, Pilar, Beni, Jimena, Ana, Mar...y no se cuántos millones de madrileños y madrileñas más quieren, necesitan, tienen derecho a una ciudad vivible para sus hijos y para sus hijas, para sus mayores y para sí mismos. El momento es ahora.
Yo voto por Manuela Carmena, ¿me acompañas?.
Carmen Barrios
*Este artículo también está colgado en la web de información www.nuevatribuna.es en la sección de opinión.




viernes, 1 de mayo de 2015

Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Entre la basura
























El 1º de Mayo de 2015 se cumplen 125 años desde la primera celebración de este día reivindicativo. 125 parecen muchos años reclamando derechos y trabajo decente, pero en la historia de la humanidad es una gota de agua. Leí por ahí que los antiguos egipcios ya le montaron alguna que otra huelga a sus patronos cuando construían las pirámides. Por lo mismo, para dignificar sus condiciones laborales.

El cuento que pego a continuación lo escribí para presentarme a un concurso sobre la salud laboral, puesto en marcha por el sindicato de Servicios a la Cuidadanía de CCOO. Estoy contenta porque este relato ha sido galardonado con una mención de honor.


La fotografía que acompaña el relato la realicé en una céntrica calle de Madrid. Este rostro de mujer revuelto entre las basuras resume lo que parece que somos para muchos empresarios, objetos de usar y tirar. Muchas nos resistimos todos los días. Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1 DE MAYO!
Tanto el relato como la fotografía han sido publicados también en la web de información www.nuevatribuna.es en la sección de cultura.

Corre, corre, corre…
Corre, corre, corre…no te pares, si te detienes no cumples los objetivos. Tienes que respirar, ¡respira hondo!, una, dos, tres veces… ufff, otra vez, coge aliento y sigue adelante. Sin desfallecer, a por otro encargo. Los paquetes chillan como conejos hambrientos, alineados en estanterías infinitas, locos por salir de su madriguera. Cuantos más paquetes entregues, más dinero. Si no alcanzas el listón, no cobras. Corre, tienes que correr más, más veloz, más deprisa, más rauda, uno, dos, tres, cinco, once, diecisiete, veinte paquetes entregados…estás obligada a superar los 25 kilómetros de pasillos de la jornada de ayer. Vuela. Si consigues los 25 kilómetros, es que puedes hacer más. No está permitido desfallecer, tienes que seguir adelante, corre, vuela, corre más, acelera, no te pares, sigue, sigue, corre…

Hoy es un día expressss, comienza la Campaña de Navidad y hay que volar, la Compañía exige volar, vertiginosamente, como lo hacen los halcones cuando se lanzan a por una presa, correr no es suficiente hoy, te repites desde que te has levantado esta mañana. Has salido de tu casa con la angustia de no dar la talla, te sientes como el correcaminos, mic, mic, toda la jornada laboral perseguida por un coyote que te espolea hasta la extenuación. Pero tú no eres un dibujo animado, eres una persona. Tienes límites, ¿cuál es el tuyo?, ¿lo sabes?, ¿hasta dónde puede aguantar alguien como tú?

Formas parte de la brigada de los “recolectores” y te exigen celeridad, cuanta más mejor, tu misión es entregar paquetes, paquetes y más paquetes, sin parar, sin descansar, sin caer. 

Los encargados vigilan bajo su uniforme marcial que cumplas sin perder un segundo. Parecen auténticos soldados con sus botas de cuero negras, altas y relucientes, con el símbolo brillante de la Compañía impreso en la hebilla, una flecha naranja que va de la “a” a la “z” como una sonrisa burlona. No puedes fallar. 

La Compañía es un ogro insaciable. Durante la Campaña de Navidad se vuelve voraz, se traga paquetes y más paquetes, en una bacanal de consumo que no se detiene al ritmo frenético del heavy metal. Es un experimento de los expertos del departamento de investigación, que aseguran que con música estridente se triplican las ganancias. Eres como una cobaya de laboratorio, que se desplaza vertiginosa de un estante a otro, de un pasillo a otro, sin comunicarse con ninguna otra cobaya. No hay tiempo, cada segundo cuenta.

La música, concéntrate en la música, no te mires los pies, mira al frente y corre, vuela, acelera, un paquete, otro paquete, tres paquetes, cinco paquetes, treinta paquetes… La empresa exige más, hay que seleccionar los paquetes sin confundirse y entregarlos a los “recepcionadores” inmediatamente, ¡ya!, sin dilación, sin perder un instante, en el tiempo que se tarda en emitir un suspiro, cuantos más kilómetros recorridos por los pasillos más paquetes entregados.

¡Qué fastidio!, justo ahora. Te acaba de bajar la regla, te notas húmeda, pero todavía te faltan veintidós minutos para el almuerzo, te tienes que aguantar, tu sueldo depende de los paquetes que entregues y si pierdes el ritmo no cobras, no alcanzas el listón. La fábrica de la zona Norte es enorme, tiene la extensión de cinco campos de fútbol, aseguraba un artículo que leíste en un diario antes de entrar a trabajar aquí. También ponía que se ofrecían condiciones de trabajo óptimas, y buenos salarios,… mientras notas con desasosiego cómo la sangre caliente empapa tus bragas y tu pantalón, y el pulso se te acelera por la vergüenza y el estrés, ¡VERGÜENZA Y ESTRÉS!, ¡vaya cóctel cabrón¡, no puedes ni siquiera pararte para ir al retrete, te preguntas de dónde sacó los datos el listo que escribió ese artículo…¡puñetero periodista!... pero deja de pensar mujer, pensar no conduce a nada, ¡no conduce a nada!, te repites en voz alta, y gritas arañándote la garganta: ¡¡¡PENSAR NO CONDUCE A NADA!!!... Pensar te frena y no te lo puedes permitir, tienes que seguir, estás obligada, debes continuar, de lo contrario todo habrá sido inútil, no cobrarás una mierda, solo un esfuerzo más… conoces cada rincón, cada pasillo de la fábrica, mejor que las cuatro esquinas de tu cama. Concéntrate en la música, ¡bum!, ¡bum!, ¡bum!, resiste, aguanta al ritmo frenético del heavy metal, corre más rápido, vuela, marcha, circula, transita, no frenes, no te pares…estás a dos minutos del almuerzo…ya casi esssstás…todo va lento ahora, las piernas te fallan…vas a caer, te hundes, los pies no te responden, te pesan como dos yunques de plomo, te quedas sin aire, te duele el pecho, el cuerpo se te afloja, te notas caer muy despacio, lentamente, como lo hacen las pelusas de salón, flotando sin ninguna prisa, antes de posarse sobre el suelo frío para ser barridas sin miramiento alguno. Eso es lo que harán contigo si no te levantas.

Carmen Barrios




viernes, 20 de marzo de 2015

Zapatelas: prendas y juguetes de tela cosidos con los hilos de la solidaridad

Abriendo la puerta de Zapatelas




























Hace unos días, mi amiga María me invitó a pasarme por la tienda de su tía Manuela. La tienda se llama Zapatelas (Manuela Malasaña, 21 de Madrid), comercializa ropa para niños y niñas muy divertida e imaginativa y también juguetes de tela. 
Todo lo que se vende allí es de confección artesana y está producido por personas que se encuentran en la cárcel y por personas que trabajan en talleres de inserción social. 
Este reportaje también ha sido publicado en la revista web www.nuevatribuna.es en la sección de sociedad, coloco el enlace
 http://www.nuevatribuna.es/album/sociedad/zapatelas/20150321112352113911.html

ZAPATELAS: prendas y juguetes de tela cosidos con los hilos de la solidaridad

Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial. Cuando se atraviesa el dintel de la puerta se tiene la agradable sensación de que allí se confeccionan prendas primorosas, cosidas con los hilos de la bondad y de la solidaridad. La vista se vuelve loca, una no sabe bien dónde poner los ojos, porque los objetos y las prendas que se muestran en las estanterías de Zapatelas derrochan colorido, imaginación y agrado: casitas de muñecas y muñecos confeccionadas con suaves retales de colores; Mandelitas, prendas exactas a las camisas que llevaba Nelson Mandela, pero en tamaño diminuto, fabricadas con esas mismas telas africanas del mejor algodón; Manuelas y Manolos, muñecas y muñecos de cabeza grande “porque piensan mucho”; pequeños zapatos y patucos para bebés hechos de lana, fieltros y telas de mil colores…

Pero, ¿qué es Zapatelas? ¿Por qué se creó, con qué fines; por quienes y para qué?

Manuela y el osito rayado

Como he afirmado en la primera frase de este reportaje, “Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial”, es un amplio proyecto trenzado y cosido con los hilos y las telas de los colores de la solidaridad.

Manuela Carmena, jurista durante treinta años, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, y comprometida luchadora por los Derechos Humanos (que ahora ha dado el salto a la política activa como candidata a la alcaldía de Madrid por la lista de Podemos para Ahora Madrid), y un grupo de jubilados entre los que se encontraban el abogado Ignacio Montejo (recientemente fallecido) y Gloria Bombín, crearon la sociedad limitada “Yayos emprendedores”, una empresa social de capital de beneficio de interés general, cuyo propósito era ayudar a crear empleo. En 2011 Carmena se puso a diseñar y a crear alegres zapatos diminutos con unas telas antiguas heredadas de su suegra y pusieron en marcha un proyecto inicial en la cárcel sevillana de Alcalá de Guadaira en el que las presas aprendían a hacer los zapatitos de bebé, con los patrones y las telas de Manuela, en un taller ocupacional y desde la tienda se les daba salida. A partir de ahí, el proyecto ha ido creciendo.
Mandelitas


“Yayos emprendedores” unió sus fuerzas a la ONG “Cosiendo el Paro”, que organizan cursos de formación en cárceles y talleres sociales, en los que enseñan a coser a hombres y mujeres que aprenden este oficio.  “Yayos emprendedores” suministra los diseños, los patrones de las prendas y las telas, y compra a los talleres sociales los artículos confeccionados y se comercializan a través de la tienda Zapatelas. De Igual modo, Instituciones Penitenciarias factura a “Yayos Emprendedores” los artículos realizados por los presos y las presas, que cobran una cantidad con cada pieza terminada. Tanto las personas que trabajan dentro de cárceles como la de Aranjuez o la de Alcalá-Meco, como las mujeres paradas e inmigrantes que aprenden en talleres de inserción social en Madrid (de la Fundación Lacalle y de Amigos del Padre Llanos), tienen así la oportunidad de aprender un oficio y realizar un trabajo que alivia su situación, cobrando una cantidad por los artículos que producen, que luego se venden en Zapatelas. Todo lo recaudado en la tienda se vuelve a reinvertir en el propio proyecto social y en la compra de materiales, porque la empresa “Yayos emprendedores” es de beneficio social y no reparte beneficios privados entre sus socios.
Zapatelas

Ratoncita Pérez


Zapatelas (que se encuentra en la calle Manuela Malasaña, 21 de Madrid ) comenzó solo comercializando patucos de lana y zapatitos amables y suaves para los pies delicados de los más chiquitos y de ahí pasaron a confeccionar ropa, como las Mandelitas, que son camisas exactas a las que llevaba Nelson Mandela pero para niños, y que están fabricadas con algodón surafricano de la mejor calidad. Con el tiempo y aplicando dosis considerables de imaginación se ha ido ampliando la oferta de esta pequeña tienda con muchos más artículos para niños y niñas todos ellos creados con telas de colores y lanas, como casitas de muñecas, antes mencionadas, ositos a rayas que recuerdan los trajes clásicos de los presos, Manuelas y Manolos, que son muñecotas a las que les ha crecido la cabeza “porque piensan mucho”,-comenta divertida Manuela Carmena-, la ratoncita pérez en su mecedora, libros de fotos (también con las páginas hechas de tela) para que los niños y las niñas vayan contando en imágenes sus momentos preferidos y “les ayuden a reconocerse y reconocer sus sentimientos y afectos” …

Cuaderno de fotos para bebés
Manuela, muñeca de cabeza grande porque piensa mucho


Manuela Carmena defiende este proyecto con mucho entusiasmo y su cabeza bulle buscando miles de posibilidades creativas para comercializar mejor los productos y continuar ampliando el negocio para dar empleo a más personas. Me explica que todos los objetos y las prendas que se venden en la tienda son plenamente artesanales y que tienen el valor añadido de la cooperación “entre las personas que tenían sus manos en paro forzoso por encontrarse privadas de libertad y las personas, que fuera de las prisiones, tenían sus manos también paradas por falta de empleo”. Además, los juguetes tienen una orientación no sexista, tampoco belicista, y cumplen con todos los requisitos de seguridad. 
Patucos de lana


Entre las personas presas y las personas libres, con el apoyo de “Yayos emprendedores” y “Cosiendo el Paro”, han conseguido formar un gran grupo de trabajo que les permite mirar de cara al futuro. Proyectos como éste, por pequeños que sean, son los que nos acercan a la utopía, a otro mundo posible, en el que la economía y las empresas estén al servicio de las necesidades de las personas.
Zapatelas (Manuela Malazaña, 21, en Madrid)