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martes, 4 de abril de 2017

Tiritas

Selfie burlón para el patrón

Confundir, distraer y engañar son acciones marcadas a fuego en las agendas del poder, que usan sus medios de comunicación afines para entorpecer la comprensión de lo que sucede. A menudo inventan falsos debates para evitar que se hable de lo verdaderamente importante y de lo que de verdad nos afecta. El artículo que pego a continuación va de uno de esos falsos debates. Lo publiqué en la página www.radicaleslibres.es acompañado de la foto "Selfie burlón para el patrón", una imagen que realicé en Barcelona, en una de esas callejas del barrio gótico que tanto me gusta transitar. Una vez más agradezco a los y las artistas urbanos su sensibilidad y su imaginación. Pura belleza en las paredes. Gracias.

Tiritas
La agenda neoliberal inventa falsos debates que pretenden distraer a las personas de lo verdaderamente importante. Se pone en marcha la rueda, crean un elemento de distracción y le dan fuelle a la moviola. Se encargan ediciones de artículos de “expertos” en el tema elegido y se publican con pompa en los periódicos en papel y digitales, a la vez que se planifican minutos de radio y de televisión sobre el asunto del momento.

Ahora se acaban de sacar de la chistera el conejo del derecho a la desconexión digital de los trabajadores de las empresas durante su tiempo de descanso. Este es el tema que toca. Un asunto que desde luego es preocupante, ya que muchos trabajadores salen de su puesto de trabajo como si no hubieran salido, porque tienen que estar disponibles a cualquier hora para la empresa de turno. Sin embargo, aunque es un tema preocupante, desde mi punto de vista no es el tema.

Fuera derechos
Y, ¿cuál es el tema? Se pueden preguntar. Pues no es otro que las reformas laborales llevadas a cabo primero por el PSOE -que en la última etapa del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero inició el camino- y después por el PP de Mariano Rajoy, que dio forma a una nueva “reforma” de la legislación laboral, que se ha convertido en un retroceso histórico de cuarenta años en derechos de los trabajadores. Esta contrarreforma del PP termina con la negociación colectiva como herramienta fundamental de contrapeso de los trabajadores a las imposiciones de las empresas y permite incluso los contratos de “cero horas”, una aberración legal que deja a los trabajadores desprotegidos y sin derechos, en una posición de meros objetos al servicio de las necesidades de la empresas.
Es absurdo hablar sobre el derecho a la desconexión digital cuando la legislación permite contratos sucesivos de una hora para un mismo puesto de trabajo, ya sea al mismo trabajador o a trabajadores distintos. Sigue siendo absurdo hablar de esto cuando la precariedad laboral se ha impuesto por vía legal en las formas de contratar, cuando un empresario tiene las manos libres para acudir al mercado y señalar con el dedo al trabajador que le interesa en ese momento, tal como hacían los caciques y los capataces hace cuarenta años en las plazas de los pueblos de España con los jornaleros, o al pie de una obra con los albañiles: “tú sí trabajas hoy, tú no, tú sí, tú no….”. 

Algunos se han hecho eco inmediatamente del falso debate sobre el derecho a la desconexión digital y lo han abrazado en el típico juego de despiste, en el que se quiere quedar bien en los medios de cara a la galería, aportando un cubo lleno de nada. Es como si uno va a urgencias con la cabeza abierta y sale de allí con una tirita en una ceja.

Derogar la reforma laboral
No necesitamos tiritas, necesitamos trabajo digno, es una exigencia justa que se derogue la reforma laboral que nos ha devaluado la vida, permitiendo que se despidan trabajadores con facilidad y que las empresas hagan reajustes de plantilla de forma unilateral sin contar con los sindicatos. Una reforma laboral que ha instalado la precariedad, los contratos basura y los salarios de pobreza. Una legislación laboral regresiva que está rompiendo el modelo social de convivencia por los dos extremos, porque por un lado impide la emancipación de los jóvenes y por otro fragiliza hasta el colapso el sistema público de pensiones debido a la baja recaudación -vía retenciones- que se produce como consecuencia de la abundancia de contratos precarios.
Con este panorama, la hiperconexión digital a la que se ven forzados muchos trabajadores y trabajadoras se convierte en una consecuencia lógica de la precariedad, un daño colateral añadido. Es un síntoma más de esa pérdida de derechos que se ha instalado debido a una legislación que desequilibra la balanza del modelo laboral a favor de los empresarios, a los que otorga un poder unilateral como no habían tenido desde la época franquista. Si se consiguiera derogar esta contrarreforma laboral, se recuperaran los convenios colectivos y los empleos dignos, el asunto de la desconexión vendría dado, recogido en los convenios y legislado como es debido. Empecemos la casa por los cimientos y no pretendamos poner los perfiles de las ventanas suspendidos en el aire sin siquiera haber llegado a construir el muro que los sujeta.

Parece que algunos no se han dado cuenta de que tenemos una nube tóxica de tamaño galáctico sobre nuestras cabezas y en lugar de trabajar para extinguir la nube que asfixia el cuerpo social, se dedican a mover el plumero, a ver si esparciendo un poco el polvo se nota menos.

Por favor, atiendan a lo importante, que no es otra cosa que ponerse manos a la obra para conseguir derogar la contrarreforma laboral del Partido Popular, esa nube tóxica que nos asfixia y que está llevando a un buen número de personas en España a una quiebra vital de la que es muy difícil salir con los pulmones limpios.
Carmen Barrios

viernes, 1 de mayo de 2015

Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Entre la basura
























El 1º de Mayo de 2015 se cumplen 125 años desde la primera celebración de este día reivindicativo. 125 parecen muchos años reclamando derechos y trabajo decente, pero en la historia de la humanidad es una gota de agua. Leí por ahí que los antiguos egipcios ya le montaron alguna que otra huelga a sus patronos cuando construían las pirámides. Por lo mismo, para dignificar sus condiciones laborales.

El cuento que pego a continuación lo escribí para presentarme a un concurso sobre la salud laboral, puesto en marcha por el sindicato de Servicios a la Cuidadanía de CCOO. Estoy contenta porque este relato ha sido galardonado con una mención de honor.


La fotografía que acompaña el relato la realicé en una céntrica calle de Madrid. Este rostro de mujer revuelto entre las basuras resume lo que parece que somos para muchos empresarios, objetos de usar y tirar. Muchas nos resistimos todos los días. Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1 DE MAYO!
Tanto el relato como la fotografía han sido publicados también en la web de información www.nuevatribuna.es en la sección de cultura.

Corre, corre, corre…
Corre, corre, corre…no te pares, si te detienes no cumples los objetivos. Tienes que respirar, ¡respira hondo!, una, dos, tres veces… ufff, otra vez, coge aliento y sigue adelante. Sin desfallecer, a por otro encargo. Los paquetes chillan como conejos hambrientos, alineados en estanterías infinitas, locos por salir de su madriguera. Cuantos más paquetes entregues, más dinero. Si no alcanzas el listón, no cobras. Corre, tienes que correr más, más veloz, más deprisa, más rauda, uno, dos, tres, cinco, once, diecisiete, veinte paquetes entregados…estás obligada a superar los 25 kilómetros de pasillos de la jornada de ayer. Vuela. Si consigues los 25 kilómetros, es que puedes hacer más. No está permitido desfallecer, tienes que seguir adelante, corre, vuela, corre más, acelera, no te pares, sigue, sigue, corre…

Hoy es un día expressss, comienza la Campaña de Navidad y hay que volar, la Compañía exige volar, vertiginosamente, como lo hacen los halcones cuando se lanzan a por una presa, correr no es suficiente hoy, te repites desde que te has levantado esta mañana. Has salido de tu casa con la angustia de no dar la talla, te sientes como el correcaminos, mic, mic, toda la jornada laboral perseguida por un coyote que te espolea hasta la extenuación. Pero tú no eres un dibujo animado, eres una persona. Tienes límites, ¿cuál es el tuyo?, ¿lo sabes?, ¿hasta dónde puede aguantar alguien como tú?

Formas parte de la brigada de los “recolectores” y te exigen celeridad, cuanta más mejor, tu misión es entregar paquetes, paquetes y más paquetes, sin parar, sin descansar, sin caer. 

Los encargados vigilan bajo su uniforme marcial que cumplas sin perder un segundo. Parecen auténticos soldados con sus botas de cuero negras, altas y relucientes, con el símbolo brillante de la Compañía impreso en la hebilla, una flecha naranja que va de la “a” a la “z” como una sonrisa burlona. No puedes fallar. 

La Compañía es un ogro insaciable. Durante la Campaña de Navidad se vuelve voraz, se traga paquetes y más paquetes, en una bacanal de consumo que no se detiene al ritmo frenético del heavy metal. Es un experimento de los expertos del departamento de investigación, que aseguran que con música estridente se triplican las ganancias. Eres como una cobaya de laboratorio, que se desplaza vertiginosa de un estante a otro, de un pasillo a otro, sin comunicarse con ninguna otra cobaya. No hay tiempo, cada segundo cuenta.

La música, concéntrate en la música, no te mires los pies, mira al frente y corre, vuela, acelera, un paquete, otro paquete, tres paquetes, cinco paquetes, treinta paquetes… La empresa exige más, hay que seleccionar los paquetes sin confundirse y entregarlos a los “recepcionadores” inmediatamente, ¡ya!, sin dilación, sin perder un instante, en el tiempo que se tarda en emitir un suspiro, cuantos más kilómetros recorridos por los pasillos más paquetes entregados.

¡Qué fastidio!, justo ahora. Te acaba de bajar la regla, te notas húmeda, pero todavía te faltan veintidós minutos para el almuerzo, te tienes que aguantar, tu sueldo depende de los paquetes que entregues y si pierdes el ritmo no cobras, no alcanzas el listón. La fábrica de la zona Norte es enorme, tiene la extensión de cinco campos de fútbol, aseguraba un artículo que leíste en un diario antes de entrar a trabajar aquí. También ponía que se ofrecían condiciones de trabajo óptimas, y buenos salarios,… mientras notas con desasosiego cómo la sangre caliente empapa tus bragas y tu pantalón, y el pulso se te acelera por la vergüenza y el estrés, ¡VERGÜENZA Y ESTRÉS!, ¡vaya cóctel cabrón¡, no puedes ni siquiera pararte para ir al retrete, te preguntas de dónde sacó los datos el listo que escribió ese artículo…¡puñetero periodista!... pero deja de pensar mujer, pensar no conduce a nada, ¡no conduce a nada!, te repites en voz alta, y gritas arañándote la garganta: ¡¡¡PENSAR NO CONDUCE A NADA!!!... Pensar te frena y no te lo puedes permitir, tienes que seguir, estás obligada, debes continuar, de lo contrario todo habrá sido inútil, no cobrarás una mierda, solo un esfuerzo más… conoces cada rincón, cada pasillo de la fábrica, mejor que las cuatro esquinas de tu cama. Concéntrate en la música, ¡bum!, ¡bum!, ¡bum!, resiste, aguanta al ritmo frenético del heavy metal, corre más rápido, vuela, marcha, circula, transita, no frenes, no te pares…estás a dos minutos del almuerzo…ya casi esssstás…todo va lento ahora, las piernas te fallan…vas a caer, te hundes, los pies no te responden, te pesan como dos yunques de plomo, te quedas sin aire, te duele el pecho, el cuerpo se te afloja, te notas caer muy despacio, lentamente, como lo hacen las pelusas de salón, flotando sin ninguna prisa, antes de posarse sobre el suelo frío para ser barridas sin miramiento alguno. Eso es lo que harán contigo si no te levantas.

Carmen Barrios