sábado, 25 de mayo de 2019

El feminismo está en cada acto de revolución que emprende una mujer



Hace unos días estuve en Palma de Mallorca presentando mi ultimo libro, ROJAS, VIOLETAS Y ESPARTANAS, me lo presentó Sonia Vivas, junto a Elena Sevillano, en la librería Drac Magic. Disfruté muchísimo, hablamos de feminismo y de activismo político y social, fue una tarde muy enriquecedora para mí. Sonia se ha convertido en una de mis mujeres. Tenemos mucho camino por recorrer juntas.
Como tenía a Sonia tan cerquita le hice una entrevista que salió publicada el jueves 23 en la web de información Nueva Tribuna. 
Las fotografías se las hice durante un fabuloso paseo por Palma. 



Entrevista a Sonia Vivas

Sonia Vivas: “El feminismo está en cada acto de revolución que cualquier mujer emprende en cualquier espacio de su vida y de sus relaciones”.

Sonia Vivas (Barcelona 1978) se define a sí misma como mujer, lesbiana, policía y de izquierdas. Además, es pedagoga y educadora, cursó máster en ciencias forenses y se especializó en derechos contra las libertades fundamentales. Lideró un servicio de delitos de odio que fue pionero en la propia policía de Palma de Mallorca.
Sonia sobre todo es una activista feminista y una luchadora firme contra la corrupción policial y política, una mujer que no se arruga con facilidad y tiene las cosas muy claras sobre cuál es el papel que debe jugar la policía en un Estado social y de derecho como el nuestro. Ni más ni menos que un servicio público, transparente y democrático que ponga en el centro a la ciudadanía a la que tiene que servir. Sonia Vivas ha dado recientemente el paso a la política de primera línea, se presenta en la candidatura de Unidas Podemos como número dos al Ayuntamiento de Palma. Sonia transmite verdad, no tiene miedo a las palabras, llama a las cosas por su nombre sin tapujos, como lo demuestra cada día en las redes sociales denunciando la violencia contra las mujeres, las violaciones, la prostitución y la trata.
Es una mujer muy valiente que ha alzado su voz para denunciar unos modos corruptos de funcionamiento de la policía de su ciudad, que nunca, nunca deben darse en una institución de un país democrático.

-¿Quien es Sonia Vivas?, ¿cómo te defines?
Me defino como mujer, porque eso es lo que soy en esencia. Lesbiana, porque eso es lo que ha marcado mi vida desde niña y lo que edifica mis relaciones de afecto. Policía, porque mi profesión fue mi amor de siempre y de izquierdas, porque es ahí donde tengo el corazón. Mujer, lesbiana, policía y de izquierdas.

-También eres pedagoga y educadora social, ¿por qué te hiciste policía?  
Soñaba con la policía desde niña, porque crecí con las historias de super héroes y quería ser uno de ellos. La policía era la manera real de poder ser un super héroe.

-Denunciaste a compañeros de la policía por acoso y señalaste a dirigentes del PP balear como cómplices de la mafia de Cursac, ¿qué ha supuesto esto en tu vida? ¿cómo ha cambiado esto tu vida?
Bueno, denuncié a unos compañeros por acoso y gané el juicio. Ellos entraron en prisión y no es algo de lo que me alegre, ya que me causó mucho sufrimiento que la situación degenerase en que la justicia tuviera que meterlos de manera preventiva y sin fianza. En cuanto al tema del PP sí, denuncié en la Fiscalía anticorrupción todo aquello de lo que tenía conocimiento, entre otras cosas la existencia de una cloaca político policial en la policía donde he trabajado catorce años, porque no sólo en los Ministerios de Madrid ha habido policía patriótica, aquí también la ha habido y sospecho que en todos los lugares donde el PP ha tenido responsabilidades de gobierno. Es su forma de entender la policía, como una guardia pretoriana propia.

-Como mujer denunciante de acoso dentro de la policía, ¿consideras que se pueden parar este tipo de cosas dentro de la institución? ¿Cómo lograr algo así en una institución estructuralmente tan machista y patriarcal como es la policía?
A día de hoy denunciar dentro de la policía te coloca inmediatamente con un pie fuera de la Institución. Se deben crear cauces seguros y externos para ello. Mi idea, y lo que me obsesiona, es conseguir abrir puertas y ventanas dentro de la policía, lograr que entre la luz porque es un servicio público del que sabemos muy poco y que es opaco a nuestra mirada.
Es importante democratizar la policía, porque lamentablemente no lo está.

-En una entrevista reciente afirmaste que en muchas ocasiones la policía no funciona como un servicio público, sino como un contrapoder, ¿qué significa esto en la práctica de cara a la atención a la ciudadanía?
El modelo liberal de policía es ese, una policía que trabaja de espaldas a la ciudadanía y que tiene el suficiente poder como para ser un poder más. La mirada zurda a la policía es un punto de vista de servicio público, de ciudadano en el centro de la demanda, de no trabajar para patrias o banderas sino para la gente. Si se observan todas las causas de corrupción tienen a policías haciendo el trabajo sucio y eso no puede ser, eso indica que no hay democracia interna y que los corruptos uniformados viven bajo una ley del silencio que yo quiero empezar a romper y que yo rompí en su día.

-¿Cómo se democratiza la policía?
Creando órganos externos de gestión que impidan que laven los trapos sucios en casa. Abriendo la policía con mecanismos que lejos del uniforme puedan airear eso y sacar el conducto reglamentario a espacios no viciados. Haciendo que los agentes honestos tengan cauces para informar sobre irregularidades, sin tener que exponerse a perder su trabajo o a ser acosados. Abriendo poco a poco y rompiendo la ley del silencio basada en ese corporativismo mal entendido, que lleva a cerrar filas entorno a los que manchan en uniforme porque se los considera uno de ellos.

-Ahora estás en periodo de escedencia y has dado el paso a la política presentándote la segunda al Ayuntamiento de Palma de Mallorca por la candidatura de Unidas Podemos,  ¿qué significa para ti estar en política? ¿por qué en Podemos?¿qué crees que puedes aportar?
Quiero seguir haciendo lo que he hecho hasta ahora que es servir a mis vecinos y vecinas. Estoy a la orden y a disposición de todos y de todas. Entrar en política es una manera de abrir un camino que es el que puede conseguir poner sobre la mesa y en un papel todo aquello por lo que he luchado y que creo necesario, la política construye realidades, es como pintar un cuadro o crear. Entré en Podemos porque es el único partido que lucha contra la corrupción y donde mi discurso tiene cabida y acogida, es el único partido valiente y por tanto es el espacio del cambio.
Creo que aporto una mirada zurda a nuestra policía y una propuesta de trabajo con un colectivo muy concreto que necesita muchas cosas. Aporto mi experiencia y mi trayectoria, así como mi ilusión, mis ganas y mi corazón.



 -¿Qué consecuencias está teniendo para ti haber entrado en política?
Sufrir más ataques personales, pero me da igual. El resto es todo positivo y eso es lo importante. Ladran luego cabalgamos…pues arre.

-Hace poco publicaste un artículo de denuncia explicando quienes son los candidatos del PP y de Vox a la alcaldía de Palma, ¿cómo es posible que en una democracia europea se puedan presentar a las elecciones dos señores que han amparado y permitido vejaciones y violencias uno en el ejército y otro en la policía?
Pues se presentan porque no tienen vergüenza y porque en el fondo creo que no les importa si ha habido gente que ha sufrido de manera injusta. Se presentan porque sienten que son lideres mesiánicos y que están por encima de la sociedad en general y no sienten el menor remordimiento o vergüenza por sus irresponsabilidades.
El señor Fulgencio Coll, el líder de Vox en Baleares, nos coloca en riesgo de atentado por las responsabilidades que tuvo en la guerra de Iraq, eso quiero que quede por escrito. Es una grave irresponsabilidad presentar un candidato con semejante historial.

-Si sales elegida concejala por Unidas Podemos, ¿qué objetivos te planteas como prioritarios?
Trabajar para la gente e iniciar una democratización de la policía. Me preocupan los temas sociales y en especial las personas con diversidad funcional, las mujeres victimas de violencia machista y los niños.

-Te he escuchado decir que para ti la educación es una herramienta de transformación, ¿te planteas algún tipo de plan o política educativa para realizar desde el ayuntamiento para contribuir a revertir el machismo, la discriminación, las desigualdades, las violencias y los acosos contra las mujeres y contra el colectivo LGTBI?
Claro, mi mirada es más educativa, en la educación está la clave de esa transformación necesaria. Hay que educar en todas las edades y se educa con el ejemplo y con planes específicos para llegar a todas las personas. El feminismo no es ir a asambleas, conozco mujeres más feministas en sus formas y actos diarios que muchas que se reúnen y deciden dentro de movimientos. El feminismo está en cada casa, en cada acto de revolución que cualquier mujer emprende en cualquier espacio de su vida y de sus relaciones. Educar y compartir experiencias nos ayudará a salvarnos y a construir un mundo mejor y unos paisajes más bellos para todas.

-Después de todo lo que has pasado, ¿cómo te sientes ahora? ¿eres consciente de que te has convertido en un referente de lucha feminista para muchas mujeres?
Me siento bien. No se qué decir en cuanto a eso de ser referente, yo creo que todas somos referentes, porque todas llegamos al feminismo tras un camino largo y que en muchas ocasiones es traumático. Ser feminista implica abrir los ojos para ver lo que nos hace daño y eso es colectivo. Estoy super agradecida y contenta de haber encontrado a mujeres maravillosas en el camino, mujeres sin las que no habría sido posible llegar a la playa que es el feminismo. Soy una más, una de tantas, una de las que decidió un día no callarse y empezar a gritar para ser oída.

Carmen Barrios Corredera, mayo 2019


domingo, 19 de mayo de 2019

Mercedes Pérez Merino, la sindicalista que ha cambiado de barricada


Mercedes Pérez Merino durante el último 8M
Tengo la gran suerte vital de conocer mujeres impresionantes, de esas que te dejan una huella imborrable en el corazón y en la cabeza. Una de ellas es Mercedes Pérez Merino, sindicalista de CCOO en CocaCola que se ha dejado el pellejo por los derechos de todos y de todas en esa empresa global que es la viva imagen del diablo amarillo del capitalismo.
He publicado un articulo sobre ella en Nueva Tribuna, que reproduzco aquí también junto con una fotografía que le hice en la última mani del 8M.
Mercedes Pérez Merino, la sindicalista que ha 
cambiado de barricada
Hay personas que escriben la historia, la suya propia y la de las demás. Y la escriben siempre en luchas colectivas, aportando su fuerza, su creatividad y su trabajo al bien común. Mercedes Pérez Merino, sindicalista de CCOO, Espartana de Coca-Cola en Lucha es una de esas personas. Mercedes milita en la clase obrera, con todo lo que eso conlleva. Ha militado sin descanso en la exigencia de derechos para los y las trabajadoras durante 35 años de su vida dentro de la multinacional de las burbujas de la ¿felicidad?
Ha cumplido una etapa como “sindicalista de tajo”, que es como a ella le gusta definirse, y ahora cambia de barricada. Esta mujer madura, consciente y brava ha salido elegida en la candidatura de Unidas Podemos por Madrid, para aportar de nuevo a un proyecto político colectivo que lleva como estandarte pelear en el Parlamento por las cosas de comer: pan, trabajo digno, vivienda digna, sanidad y educación públicas, servicios públicos, rentas suficientes…. Ocupará un escaño en el Congreso de los Diputados para seguir militando por la clase obrera desde otra tribuna, el lugar en el que se hacen las leyes. Mercedes puede aportar todos sus conocimientos sobre las condiciones leoninas de trabajo que han instalado las dos reformas laborales y cómo cambiar de dirección, en una ruta que vuelva a contemplar el trabajo digno como consustancial al crecimiento de una democracia sana. Necesitamos personas como ella en el Parlamento. Me siento reconocida en ella, y me representa, como sindicalista y como mujer feminista que es, me representa. Ella ha llegado a uno de los lugares más dignos de la representación política: es diputada del pueblo en el lugar en el que se deposita la soberanía nacional. 
Hasta ahora era representante de los trabajadores y trabajadoras por el sindicato CCOO en el comité europeo de la marca. Su trayectoria merece ser contada y reconocida. Acaba de recibir un homenaje solemne y sentido de la plantilla de los sindicatos alemanes de Coca-Cola, que han hecho público en un video.
Coca-Cola es una multinacional global y esta mujer se ha codeado con sindicalistas de todo el mundo en las reuniones internacionales de la marca, y cuando digo de todo el mundo, me refiero a países tan distantes como Japón, India, casi toda Europa, Cono Sur, Norteamérica...ha marcado estrategias y ha compartido multitud de vivencias, y anécdotas de lucha terribles y descarnadas. También buenos momentos de distensión y de objetivos cumplidos.
No es ninguna ingenua, sabe cómo funciona el mundo y hasta dónde es capaz de llegar el capital para proteger sus intereses. En su memoria están los asesinatos de sindicalistas en Colombia, o las emergencias de las familias que trabajaban para la empresa en India, familias completas en las que todos sus miembros eran empleados de Coca-Cola, hasta sus hijos e hijas de 12 años y no les llegaban los “salarios” ni para pagar su comida. 
Ella recuerda que desde el principio tuvo como aliado a Johan Botella, sindicalista alemán, y una de las personas más representativas en el ámbito sindical europeo. 
Mercedes toma relevancia internacional con el ERE de Coca-Cola en España, propiciado por Sol Daurella, Presidenta de Coca-Cola European Partners y la propia compañía en España con Marcos de Quinto (entonces director de Coca Cola España, ahora diputado por C’s en esta legislatura) a la cabeza. 
Los hechos son duros. El 22 de enero de 2014 salta por los aires el futuro de más de 1.000 familias y se cierran cuatro fábricas en España, entre ellas la de Fuenlabrada, la más grande, mejor, moderna y eficaz fábrica de Coca-Cola de toda Europa, de hecho se la conocía como La Perla de Europa dentro de la marca. El principal argumento para el ERE es la avaricia empresarial y el afán desmedido por erradicar el sindicalismo de clase y la representación que había en CASBEGA (Madrid –Fuenlabrada). Pretendían fulminar una plantilla entera de gente organizada. Muchos intereses económicos, guerras de familias franquistas pugnando por mantener su poder, intereses de banqueros y empresarios…un enjambre de corrupción y avaricia cuyas víctimas eran los trabajadores. 
Los trabajadores de Madrid se organizaron y plantaron cara al ERE. Mercedes Pérez Merino fue la sindicalista que vio claro desde el principio que con la figura jurídica del “esquirolaje empresarial” podían anular el ERE en los tribunales, y así fue. 
La fábrica de Fuenlabrada de Coca-Cola en Madrid resistió durante cinco años la lucha contra la marca y ganó. Fuenlabrada es el Vietman de Coca-Cola. Esta lucha ha sido muy importante, porque ha significado un frenazo en los planes de reconversión, cierres y despidos de Coca-Cola en muchos países europeos. La sentencia de Madrid ha creado jurisprudencia, no solo en España, también en Europa. Fuenlabrada es un ejemplo de lucha sindical muy importante, en tiempos en los que la desvalorización del trabajo, la precariedad y las desregulaciones laborales se imponen en Europa. 
Necesitamos personas en los parlamentos de los países europeos que vengan del sindicalismo, que sepan lo que son la luchas por los derechos y que defiendan los intereses de los trabajadores y las trabajadoras. Esa ligazón es fundamental y se estaba perdiendo. Nos va el futuro en recuperar esa alianza. 
Mercedes Pérez Merino es un valor de las fuerzas del trabajo en el Parlamento español, porque se adelantó y supo ver lo que se venía encima. Se fue al comité europeo de Coca-Cola a desgañitarse para explicar lo que venía y la escucharon. La solidaridad ha sido fundamental en esta lucha y con ella se ha demostrado una vez más, que o somos solidarios y solidarias con las luchas por la dignidad laboral y por los derechos o estamos perdidas como sociedad. 
Hoy, cuando abandona la trinchera de las luchas laborales y se traslada a una nueva trinchera en el escaño del Parlamento de España para luchar por los mismos interese de clase por los que ha luchado en su fábrica, sus compañeros alemanes quisieron hacerle un solemne homenaje visual, grabando un video, para que se sepa que una mujer sindicalista llega a la tribuna de honor como representante del pueblo en el Parlamento. Una mujer que casi pierde la vida en el intento, que tuvo que denunciar a la marca por vulneración de derechos fundamentales en su persona y lo ganó. Una mujer que ha vivido como allanaban su casa delincuentes que no iban a robar, con la familia dentro.
Una mujer firme, que nunca se ha rendido, llega al Parlamento de España para luchar por mi clase. Ella sí me representa, al igual que todo un grupo político, Unidas Podemos, que lleva en el programa las propuestas sociales, políticas y económicas que nos dignifican y que hacen país. 
Estoy ilusionada y expectante en esta nueva legislatura, hay mucho por construir. Mujeres como Mercedes Pérez Merino saben de esto.
*A continuación pego un video que enviaron  a Mercedes los trabajadores de CocaCola en Alemania como homenaje a su trabajo  y lucha sindical y política. Impresionante y Emocionante:

sábado, 11 de mayo de 2019

Juegos de circo

Ilustración: Kastarnado


La imaginación fluye. Surgen imágenes en forma de palabras que vuelven a convertirse en imágenes de la mano de un dibujante. He recuperado a mi amigo Kastarnado después de muchos años de ausencia. La vida es curiosa y nos ha juntado de nuevo para crear juntos, para darle una oportunidad a la belleza de la mano de Eros. Kas es fotógrafo como yo, creo que antes que nada, como yo, pero le apasiona dibujar, igual que a mi me apasiona escribir. Dibuja con trazos delicados cantando a la vida. Estamos trabajando juntos un proyecto que espero vea la luz en otoño. Un libro de relatos eróticos ilustrados que nos divierte mucho a ambos. Va uno de los relatos para abrir boca.

Este relato con su ilustración ha sido publicado también en la web Nueva Tribuna: https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/relatos-eroticos-juegos-circo-carmenbarrios/20190508170947162490.html


Juegos de circo


La arena del circo está vacía. Un solo foco ilumina la parte central de la pista. Claudia tiene ganas de ensayar sus habilidades de bailarina resuelta en brisa. Le gusta sentir el columpio del trapecio para ella, asirse a él con dominio y experimentar la seguridad de su cuerpo bien entrenado. Sabe que es un juego peligroso columpiarse sola. No le importa, el riesgo dispara su corazón, que salta como un tapón a presión desbordado por el gas de la adrenalina, tonificando su musculatura hasta volverla flexible e indómita como la armadura de una felina perfecta.

Esta noche es especial. En el globo de la carpa del circo hay un ojo abierto por el que se vislumbra una luna llena magnífica, grande y roja, una luna fabulosa, que la turba con su luz y lleva su imaginación a componer danzas libertinas en el aire con su compañero habitual de trapecio.

Se sube al columpio y comienza a oscilar de un lado a otro recibiendo el viento entre los cabellos. Suelta sus manos, se cuelga de las piernas boca abajo con los brazos abiertos y recibe la noche dulce y tibia toda para ella. Sus pechos caen por efecto de la bendita gravedad y asoman con osadía por encima de la malla. Los nota casi libres, tan libres como todo su cuerpo flotando de un lado a otro al amparo de la brisa nocturna. Separa un poco las piernas y alcanza sus labios más íntimos con los dedos humedecidos de saliva, se frota con cadencia sinuosa y resbaladiza, con la delicadeza de una serpiente blanca mientras se columpia. La sangre se agolpa en su cabeza, mientras permanece boca abajo y sigue jugando con los dedos entre sus pliegues interiores, provocando que su cuerpo comience a responder haciendo manar fluidos lúbricos. Una incandescente excitación inunda cada poro de su piel con una gota de humedad, que la hace brillar a la luz de la noche roja lunar como una antorcha de púrpura en medio de un festín medieval.

Está tan concentrada en su propio placer que no ve que otro columpio se cruza con el suyo.

Como si lo hubiera convocado con su mente, su compañero de trapecio se cruza con ella dos veces antes de colocarse boca abajo hasta conseguir asirla y elevarla en el aire sacándola de su goce íntimo y propio por unos momentos. La columpia varias veces hasta atraerla hacia sí y alojar en ella su lengua por completo, succionando sus labios en un beso inesperado de ventosa de carne, que funde a ambos como si les prendiera la llama que sale por la boca de un comedor de fuego.

Ella ha ido parando el columpio con su cuerpo poco a poco. Cuando están preparados, saltan abrazados sobre la cama elástica, haciendo figuras increíbles mientras se despojan de las mayas, para quedar desnudos con los cuerpos pegados y enlazados en saltos fantásticos, sicalípticos, voluptuosos, describiendo un doble tirabuzón que supera cualquier expectativa visual o física.

En cada salto dibujan una posición distinta, de forma que sus figuras entrelazadas parecen una sola, dotada de cuatro piernas trenzadas, cuatro manos que acarician enrolladas como lianas selváticas hasta perder la noción de donde comienza una y termina otra, dos cabezas situadas en lugares inverosímiles, con sus lenguas que chupan los rincones más fronterizos, impenetrables e imposibles de cada uno de los cuerpos, sin acusar descanso ni aceptar consuelo…para rebotar una y otra vez sin freno, cada vez más rápido, cada vez más alto, cada vez más frenético, más salvaje, hasta salir propulsados como el hombre bala por la claraboya de la carpa del circo y llegar a fundirse con esa luna llena roja y animal, que los atrae y los acoge con toda la envidia bárbara, que puede atesorar un cuerpo celeste hermoso y singular, pero totalmente solitario.

Carmen Barrios Corredera, mayo 2019



jueves, 25 de abril de 2019

Nosotras escribimos la historia



Nosotras escribimos la historia

Nosotras, las mujeres, sabemos lo que es escribir la historia común a base de reclamar derechos, pero sobre todo sabemos lo que significa lo que es pelear por las cosas de comer, aunque luego se nos saque del relato.
Lo saben las mujeres asturianas, que recuerdan a ese grupo de señoras que hicieron posible que la Huelgona de 1962 fuera la primera pelea por derechos laborales ganada al franquismo.
Lo saben las mujeres de Zaragoza, que vieron como su ciudad se llenaba de autocares repletos de feministas en 1976, para apoyar a una joven juzgada por delito de adulterio.
La memoria de las mujeres dice que tumbamos esa Ley de adulterio en las calles, y que entre 1976 y 1978 dimos mucho la murga, porque la famosa Ley de Amnistía sacó de la cárcel a los presos políticos, pero no a las adulteras ni a las lesbianas, tampoco a las mujeres condenadas por delito de aborto, o a las acusadas de prostitución…
Tras quemar infinidad de sostenes en las calles y hartarnos de gritar que “lo personal es político” conseguimos tumbar esa Ley en las calles, y además arrancamos una Ley de divorcio y, un poco más adelante, una Ley de aborto con todos los tanques del patriarcado apuntando a nuestras cabezas.
Pero eso no es todo, miles de mujeres organizadas en el Movimiento Democrático de Mujeres y en el movimiento vecinal en los años setenta son las que posibilitaron que los barrios periféricos de las grandes ciudades en desarrollo se dotaran de semáforos y asfalto en las calles (porque se construían los bloques de viviendas para trabajadores y trabajadoras y no se asfaltaban las calles, ni se ponían semáforos), de parques, escuelas públicas, transportes públicos, centros de salud públicos, etc.
Todas esas dotaciones que hoy existen en las ciudades que habitamos se consiguieron gracias a las exigencias de las personas que quieren escribir la historia, precisamente la escriben -la escribimos- reclamando derechos.

Individuo colectivo
Unidas Podemos ha elegido en esta compaña un lema muy significativo, un lema inclusivo, constructivo, un lema de participación, un lema que interpela de forma individual, a la vez que apela al sentimiento colectivo: “La historia la escribes tú”.  “La historia” en la que estamos todas, la escribes “tú”. “Tú” como parte de un todo. Un “tú” que avanza con las demás, en colectivo, porque sin muchas “tús” unidas es imposible escribir la historia compartida. Una historia que merezca la pena, esa que puede hacer que cuando se eche la vista atrás, la emoción recorra el cuerpo como un latigazo que dibuje que fuimos parte de algo grande, de algo que mereció la pena, de un cambio revolucionario a través de esa fabulosa herramienta que es el voto, porque entre todas las “tús” conseguimos cambiar el curso de la historia, preñando las urnas con semillas de papel en forma de votos a Unidas Podemos.
Mi abuela, que fue indómita y anticlerical hasta su muerte, a pesar de haber sido vencida en una guerra atroz; mi madre que pateó mercados protestando contra la carestía de la vida, y exigió escuelas públicas y centros de salud con sus vecinas; mis tías, que quemaron sus sostenes para reclamar esos derechos de igualdad por los que hoy seguimos peleando, ellas se emocionan en el recuerdo imborrable de esa historia compartida de pelea por los derechos de todas y de todos, que hoy van escritos en la letra de nuestra Constitución.
Me siento muy reconocida en este lema, porque soy plenamente consciente de que la historia de verdad la escribimos la gente de a pie.
La Constitución española lleva escritos derechos sociales que se arrancaron al poder franquista, también las mujeres, con una enorme presión en las calles que había en los momentos en los que se estaba negociando esa Norma.

Luchas por derechos
Se peleaba, por una parte, desde los barrios, desde las asociaciones vecinales, por el derecho a la vivienda y a las vidas dignas;  y por otra, se pelaba desde los tajos, por mejoras en las condiciones de trabajo y los salarios decentes y suficientes. Ahí están las huelgas en la industria, en el textil, en el transporte, en la construcción…
Esos derechos constitucionales no cayeron del cielo, ni por la gracia divina de los llamados “padres” de la cosa, o del rey campechano. No. Los derechos sociales escritos en la letra de esa Carta Magna -que ahora están cuestionados, puestos en almoneda al mejor postor del capitalismo real- esos derechos costaron grandes luchas en las calles.
Las mujeres lo saben. Lo sabemos. Porque ellas –nosotras- trabajaban -trabajamos- dentro y fuera de casa, y reclamaban –reclamamos- dentro y fuera de casa.
Las mujeres, a las que nunca se menta cuando se recuerdan las luchas del movimiento obrero en la España de los años sesenta, o setenta, y ellas también estaban reclamando derechos en el textil y en la industria. Ellas formaron parte de luchas fabulosas, y de pequeñas luchas -pero importantes- por la enseñanza colectiva que albergan. Luchas bellas, pero silenciadas; como la huelga de las tricotosas del pueblo de Posadas (Córdoba) en 1973, en la que 53 vecinas arrodillaron a la fábrica que las quería explotar con salarios de esclavas. O la superhuelga de la fábrica Ike en Asturias, años después, cuando las reconversiones…
El derecho al trabajo digno y con salario suficiente va escrito en el articulo 35 de esa Constitución con la sangre de trabajadoras y trabajadores que pelearon, y en ocasiones se dejaron la vida, para conseguirlos.
Me contaron una vez la historia de Isabel, una sindicalista de una naciente CCOO de la Seat en la Barcelona de los setenta, una mujer brava, a la que la policía detuvo y torturó con saña. La dejaron tirada en un descampado con una gabardina por encima. Cuando se repuso mínimamente, volvió a la fábrica, se subió en una mesa durante una asamblea y se quitó la ropa para mostrar sus marcas, a la vez que arengaba a los compañeros para no rendirse.
Ahora nos toca a nosotras, las de ahora, defender derechos. Ellas, las que nos precedieron consiguieron escribir esos derechos en la letra de nuestra Constitución. Fueron parte de su tiempo. Tejieron su parte.
Ahora nos toca a nosotras. Nos toca seguir la senda de las Kellys, de las Espartanas y sindicalistas de cocacola en lucha, de las mujeres de Inditex, de las limpiadoras de oficinas, de las trabajadoras telefonistas del 010, de las de Vodafone, o de las mujeres de negro de RTVE, de las mujeres de la PHA, de las jóvenes estudiantes…  En nuestra mano está hacer nuestra parte, todas unidas, que no es ni más ni menos que obligar a que se cumplan esos derechos, y que queden blindados, mejorados y ampliados en la Constitución.

Los derechos se defienden
Los derechos se defienden, nunca se venden, nos hemos desgañitado muchas gritando esta frase, desde que en 2010 el PSOE (entonces en el Gobierno) y el PP le dieran un cerrojazo a los derechos sociales de la Constitución. Armaron a traición una reforma constitucional a escondidas y en solitario colocando un artículo, el 135, que prima pagar la deuda a los bancos antes que invertir en las necesidades de la inmensa mayoría, en contra precisamente de invertir en servicios públicos, que son una extensión de la democracia. Fue una puñalada trapera al cuerpo social, que se ha quedado con una herida abierta, por la que se derraman las vidas dignas y van a parar al vertedero de la pobreza y la desigualdad.
A continuación vinieron dos reformas laborales, una del PSOE y otra del PP a rematar la faena, junto a una serie de retrocesos legales, como la Ley mordaza, concebida para impedir las protestas con el miedo como herramienta, que han metido a España de nuevo en el armario de la historia más negra.
Unidas Podemos lleva en su programa derogar el articulo 135 de la Constitución y las dos reformas laborales, y por supuesto la Ley mordaza.
Estos retrocesos han perjudicado de manera radical a las mujeres. Sobre nuestras espaldas ha recaído el coste brutal de la crisis en mayor medida. Nuestros empleos son más precarios, están peor pagados, con una brecha salarial escandalosa y además, a muchas mujeres se las ha vuelto a meter en casa a trabajar en empleos informales, a coser, a hacer zapatos, o a teclear metiendo datos por unas cuantos céntimos; la precariedad ha hecho mella en las limpiadoras de los hoteles, o de oficinas, también en las cajeras de los supermercados o en las dependientas de las tiendas de ropa, en las periodistas, abogadas, en las maestras de escuela y en las enfermeras o medicas de hospitales y clínicas…se han extendido los contratos basura por meses, días y hasta por horas. Tal como expresa una de las candidatas de Unidas Podemos al Congreso de los diputados, Mercedes Pérez Merino, que es sindicalista, “se ha extendido la esclavitud”.
Por todas estas razones, las mujeres estamos en pie de lucha haciendo huelgas feministas de cuidados, laborales, de consumo y en la educación los 8 de marzo últimos. Además de gritar a voz en cuello que nos matan por el hecho de ser mujeres y exigir justicia sin descanso.
Queremos cambiar las cosas. Queremos una sociedad de cuidados que ponga a las personas en el centro. Queremos derechos, vivienda digna, cultura, comer bien, salud pública, educación pública, pensiones públicas garantizadas y dignas…No queremos ser víctimas de ninguna estafa vital más. Estamos hartas. Queremos una sociedad en la que seamos respetadas, de día y de noche, en casa, en el trabajo, en la calle; no queremos caminar con miedo, ni estar apocadas en la oficina, ni ser ninguneadas, ni  maltratadas, ni agredidas, ni vejadas, violadas o asesinadas.
Hoy, los hijos del peor patriarcado capitalista y machuno apuntan de nuevo hacia nuestras cabezas a lomos de un caballo fascista. Se plantean una ¿reconquista? “por sus cojones”, aliados con señores del uniforme azul-traje, con tribuna pagada por el IBEX35.
No les vamos a dejar.
Nosotras escribimos la historia con las luchas, también con el voto. Nosotras escribimos la historia con la letra de los derechos. De nuevo, es nuestra hora.
#La historia la escribes tu: Alba, Mara, Ana, María, Paula, Raquel, Elena, Nuri, Mari Sol, Sofía, Carmen, Pura, Mar, Luisa, Aida, Julia, Mercedes, Isabel, Teresa, Gema, Celes, Beatriz, Marina, Margarita, Alejandra, Lola, Manuela, Rosalía, Eloísa, Violeta, Aurora, Paloma, Reyes, Silvia, Faustina, Berta, Lorena, Laura, Jana, Carol, Josefina, Sole, Maby, Lourdes…..

Carmen Barrios Corredera, candidata al Senado por Madrid de Unidas Podemos.
Este artículo también ha sido publicado en el diario digital NuevaTribuna  https://www.nuevatribuna.es/opinion/carmen-barrios-corredera/nosotras-escribimos-la-historia/20190426105733162181.html