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domingo, 19 de mayo de 2019

Mercedes Pérez Merino, la sindicalista que ha cambiado de barricada


Mercedes Pérez Merino durante el último 8M
Tengo la gran suerte vital de conocer mujeres impresionantes, de esas que te dejan una huella imborrable en el corazón y en la cabeza. Una de ellas es Mercedes Pérez Merino, sindicalista de CCOO en CocaCola que se ha dejado el pellejo por los derechos de todos y de todas en esa empresa global que es la viva imagen del diablo amarillo del capitalismo.
He publicado un articulo sobre ella en Nueva Tribuna, que reproduzco aquí también junto con una fotografía que le hice en la última mani del 8M.
Mercedes Pérez Merino, la sindicalista que ha 
cambiado de barricada
Hay personas que escriben la historia, la suya propia y la de las demás. Y la escriben siempre en luchas colectivas, aportando su fuerza, su creatividad y su trabajo al bien común. Mercedes Pérez Merino, sindicalista de CCOO, Espartana de Coca-Cola en Lucha es una de esas personas. Mercedes milita en la clase obrera, con todo lo que eso conlleva. Ha militado sin descanso en la exigencia de derechos para los y las trabajadoras durante 35 años de su vida dentro de la multinacional de las burbujas de la ¿felicidad?
Ha cumplido una etapa como “sindicalista de tajo”, que es como a ella le gusta definirse, y ahora cambia de barricada. Esta mujer madura, consciente y brava ha salido elegida en la candidatura de Unidas Podemos por Madrid, para aportar de nuevo a un proyecto político colectivo que lleva como estandarte pelear en el Parlamento por las cosas de comer: pan, trabajo digno, vivienda digna, sanidad y educación públicas, servicios públicos, rentas suficientes…. Ocupará un escaño en el Congreso de los Diputados para seguir militando por la clase obrera desde otra tribuna, el lugar en el que se hacen las leyes. Mercedes puede aportar todos sus conocimientos sobre las condiciones leoninas de trabajo que han instalado las dos reformas laborales y cómo cambiar de dirección, en una ruta que vuelva a contemplar el trabajo digno como consustancial al crecimiento de una democracia sana. Necesitamos personas como ella en el Parlamento. Me siento reconocida en ella, y me representa, como sindicalista y como mujer feminista que es, me representa. Ella ha llegado a uno de los lugares más dignos de la representación política: es diputada del pueblo en el lugar en el que se deposita la soberanía nacional. 
Hasta ahora era representante de los trabajadores y trabajadoras por el sindicato CCOO en el comité europeo de la marca. Su trayectoria merece ser contada y reconocida. Acaba de recibir un homenaje solemne y sentido de la plantilla de los sindicatos alemanes de Coca-Cola, que han hecho público en un video.
Coca-Cola es una multinacional global y esta mujer se ha codeado con sindicalistas de todo el mundo en las reuniones internacionales de la marca, y cuando digo de todo el mundo, me refiero a países tan distantes como Japón, India, casi toda Europa, Cono Sur, Norteamérica...ha marcado estrategias y ha compartido multitud de vivencias, y anécdotas de lucha terribles y descarnadas. También buenos momentos de distensión y de objetivos cumplidos.
No es ninguna ingenua, sabe cómo funciona el mundo y hasta dónde es capaz de llegar el capital para proteger sus intereses. En su memoria están los asesinatos de sindicalistas en Colombia, o las emergencias de las familias que trabajaban para la empresa en India, familias completas en las que todos sus miembros eran empleados de Coca-Cola, hasta sus hijos e hijas de 12 años y no les llegaban los “salarios” ni para pagar su comida. 
Ella recuerda que desde el principio tuvo como aliado a Johan Botella, sindicalista alemán, y una de las personas más representativas en el ámbito sindical europeo. 
Mercedes toma relevancia internacional con el ERE de Coca-Cola en España, propiciado por Sol Daurella, Presidenta de Coca-Cola European Partners y la propia compañía en España con Marcos de Quinto (entonces director de Coca Cola España, ahora diputado por C’s en esta legislatura) a la cabeza. 
Los hechos son duros. El 22 de enero de 2014 salta por los aires el futuro de más de 1.000 familias y se cierran cuatro fábricas en España, entre ellas la de Fuenlabrada, la más grande, mejor, moderna y eficaz fábrica de Coca-Cola de toda Europa, de hecho se la conocía como La Perla de Europa dentro de la marca. El principal argumento para el ERE es la avaricia empresarial y el afán desmedido por erradicar el sindicalismo de clase y la representación que había en CASBEGA (Madrid –Fuenlabrada). Pretendían fulminar una plantilla entera de gente organizada. Muchos intereses económicos, guerras de familias franquistas pugnando por mantener su poder, intereses de banqueros y empresarios…un enjambre de corrupción y avaricia cuyas víctimas eran los trabajadores. 
Los trabajadores de Madrid se organizaron y plantaron cara al ERE. Mercedes Pérez Merino fue la sindicalista que vio claro desde el principio que con la figura jurídica del “esquirolaje empresarial” podían anular el ERE en los tribunales, y así fue. 
La fábrica de Fuenlabrada de Coca-Cola en Madrid resistió durante cinco años la lucha contra la marca y ganó. Fuenlabrada es el Vietman de Coca-Cola. Esta lucha ha sido muy importante, porque ha significado un frenazo en los planes de reconversión, cierres y despidos de Coca-Cola en muchos países europeos. La sentencia de Madrid ha creado jurisprudencia, no solo en España, también en Europa. Fuenlabrada es un ejemplo de lucha sindical muy importante, en tiempos en los que la desvalorización del trabajo, la precariedad y las desregulaciones laborales se imponen en Europa. 
Necesitamos personas en los parlamentos de los países europeos que vengan del sindicalismo, que sepan lo que son la luchas por los derechos y que defiendan los intereses de los trabajadores y las trabajadoras. Esa ligazón es fundamental y se estaba perdiendo. Nos va el futuro en recuperar esa alianza. 
Mercedes Pérez Merino es un valor de las fuerzas del trabajo en el Parlamento español, porque se adelantó y supo ver lo que se venía encima. Se fue al comité europeo de Coca-Cola a desgañitarse para explicar lo que venía y la escucharon. La solidaridad ha sido fundamental en esta lucha y con ella se ha demostrado una vez más, que o somos solidarios y solidarias con las luchas por la dignidad laboral y por los derechos o estamos perdidas como sociedad. 
Hoy, cuando abandona la trinchera de las luchas laborales y se traslada a una nueva trinchera en el escaño del Parlamento de España para luchar por los mismos interese de clase por los que ha luchado en su fábrica, sus compañeros alemanes quisieron hacerle un solemne homenaje visual, grabando un video, para que se sepa que una mujer sindicalista llega a la tribuna de honor como representante del pueblo en el Parlamento. Una mujer que casi pierde la vida en el intento, que tuvo que denunciar a la marca por vulneración de derechos fundamentales en su persona y lo ganó. Una mujer que ha vivido como allanaban su casa delincuentes que no iban a robar, con la familia dentro.
Una mujer firme, que nunca se ha rendido, llega al Parlamento de España para luchar por mi clase. Ella sí me representa, al igual que todo un grupo político, Unidas Podemos, que lleva en el programa las propuestas sociales, políticas y económicas que nos dignifican y que hacen país. 
Estoy ilusionada y expectante en esta nueva legislatura, hay mucho por construir. Mujeres como Mercedes Pérez Merino saben de esto.
*A continuación pego un video que enviaron  a Mercedes los trabajadores de CocaCola en Alemania como homenaje a su trabajo  y lucha sindical y política. Impresionante y Emocionante:

jueves, 1 de noviembre de 2018

Rojas, Violetas y Espartanas. Mujeres en lucha comienza su recorrido de diálogo con l@s lector@s

Hedy Lamarr, la mirada inteligente desde un muro del Trastévere.


Rojas, Violetas y Espartanas. Mujeres en lucha comienza su andadura de diálogo con l@s lector@s. 
Este es un libro con el que me siento emocional y vitalmente enredada. Lo he tenido que cerrar en una etapa de mi vida difícil, muy difícil, porque de repente me faltó el suelo debajo de los pies, el de los quereres y el físico. Ha sido gracias a mis amigas, mis mujeres, todas las fabulosas mujeres que me rodean, contando también con mi madre, mi hija y mi tía, como he conseguido salir del agujero y centrarme en escribir y terminar este libro. 

He de decir que también ha habido algún que otro amigo que me ha empujado y me ha dado alas para volver a volar. Menos mal.

Los relatos que componen este libro son un recorrido por las luchas y también por los padecimientos y las explotaciones que se hacen sobre las mujeres. Está dividido en tres partes, Rojas, relatos sobre un puñado de luchadoras contra el franquismo que nos han precedido y han allanado el camino para las generaciones venideras; Violetas, cuentos basados en hechos reales sobre las violencias que se se ejercen sobre nosotras las mujeres; y Espartanas, relatos sobre las luchas de ahora, en las que estamos siendo protagonistas una vez más. La revolución será feminista o no será. Estamos en un periodo de la historia en el que cuando han caído los héroes nos hemos levantado nosotras, las mujeres, porque nosotras somos como las Cariátides milenarias de los templos griegos, eternas, siempre estamos sujetando la vida. 
                                           
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Empezamos en Madrid el miércoles 14 de noviembre a las 19,00h en la sala 'Trece Rosas' de CCOO (Lope de Vega 38).
Será un orgullo para mi y un lujazo sentarme con Elena Sevillano, que me ha hecho el gran favor de escribir un prologo fabuloso para este libro sobre nosotras las mujeres y nuestras luchas, que es una diputada del pueblo a la que admiro. Salió elegida por Podemos y pisa la calle a diario para encontrarse con todas esas mujeres y esos hombres que hacen la historia cada día reclamando derechos. Una diputada de verdad, que se preocupa por las personas, así da gusto.

Además también me acompañará Carmen Banquetero, Espartana de #cocacolaenlucha, una mujer especial que pertenece un grupo de personas que están haciendo historia del movimiento obrero y que me han dado la oportunidad de contarlo. 

Y que decir de Pilar Morales, Secretaria de Mujer de CCOO Madrid, que lleva toda su vida reclamando derechos de igualdad para las mujeres; o de Pedro Delgado, Secretario de Cultura de CCOO Madrid, amigo de largo recorrido. Una persona especial para mi, que me ha dado la mano en un momento difícil, en que me hacía mucha falta.

Hago un especial agradecimiento a Rikardo González, mi editor, que ha confiado en mi de nuevo para sacar a delante este proyecto y que estará conmigo en Madrid presentando este libro.





El jueves 15 de noviembre a las 18,00 voy a Toledo de la mano de Helena Galán, Concejala de Participación Ciudadana, una luchadora por la dignidad y la calidad de la Sanidad Pública como la copa de un pino, que ella misma tiene una historia personal de ejemplo para todas nosotras que espero poder contar en un siguiente libro.

Gema Gil, Espartana también de #cocacolaenlucha me acompañará en la mesa, mucho recorrido juntas Gema y yo y lo que nos queda, me gusta mucho escuchar a Gema porque es la voz de la sensatez y la lucidez en las luchas hecha mujer.

Y por último a Toledo vendrá también Alejandra Acosta, periodista y gran amiga. Alejandra comparte conmigo la inquietud de contar lo que nos pasa a las mujeres y de reclamar nuestro sitio en la historia. Ella realizó una serie fabulosa sobre luchadoras en el diario El País bajo el pseudónimo de Alex Niño, que debería convertir en un buen libro.

Como digo, estamos empezando una gran andadura.
-El 18 de noviembre en Colmenar Viejo, acudiré por la mañana al vermout rojo de IU.
-El 21 de noviembre a las 19,00 en el local de Podemos de Usera.
-En fecha aun por determinar a las 18,00 en Acrola, Asociación Cultural y de Vecinos de la   Urbanización Rosa Luxemburgo de Aravaca.
-El 11 de diciembre a las 19,00 en La Moradita de Moratalaz (local de Podemos de mi barrio).
-El 19 de diciembre  a las 19.00 en La Morada de Arganzuela, local de Podemos de Madrid Ciudad.
-El 14 de enero en el Marx Madera a las 19h.
-El 15 de enero acudiré al Circulo de Podemos de Canillejas-La Peineta las 19h
-El 18 de enero estaré en Córdoba
-El 25 de enero a las 19.00 estaré en la Moradita de Vallekas.
-El 28 de febrero a las 18.00 en CCOO de Valencia.
-El 14 de marzo a las 19.00 estaré en CCOO de Alicante.
-El 11 de abril a las 19.00 en Rivas, en el Centro Cultural.
-Presentaciones en Móstoles, Alcorcón, Leganés, Fuenlabrada, Getafe y Cádiz, sin fecha todavía pero ya previstas.


La fotografía que abre esta entrada la realicé el verano pasado en una pared del barrio del Trastévere en Roma. De aquí ha salido la portada de Rojas, Violetas y Espartanas. Esta portada tiene una bella historia de casualidades vitales detrás, que contaré el día de la presentación. 


Carmen Barrios Corredera


domingo, 4 de marzo de 2018

El derecho a la igualdad, que no se cumple




Ausentes





El derecho a la igualdad, que no se cumple

El movimiento feminista ha planteado para el 8 de marzo movilizaciones con huelgas en todo el mundo, a las que se han adherido numerosos países entre ellos España. Las consecuencias de la crisis económica mundial y las políticas y tendencias desreguladoras del neoliberalismo, que fueron causantes de la propia crisis, pero que se han seguido aplicando, han afectado de forma especial a las mujeres en todos los órdenes de la vida. En España también, con conocidos datos negativos referentes al empleo, a los desarrollos sociales y a la degradación de la vida en general, ampliando la brecha de las desigualdades y de las distintas formas de violencia que sufrimos las mujeres.
El 8 de marzo está convocada una masiva movilización que afecta a distintos órdenes: una huelga de empleo, con cobertura de los sindicatos, una huelga ciudadana de consumo, una huelga de cuidados y una huelga en la esfera de la educación.
Las mujeres siempre aportamos nuestra parte a la sociedad, somos el 50%, pero a pesar de eso, la sociedad, imbuida de estructuras patriarcales que persisten, nos desplaza, nos traiciona y no cumple con nosotras. Por eso, seguimos reclamando derechos. Exigimos el derecho a la igualdad, que son se cumple.
Siempre me ha parecido algo curioso, que las dos revoluciones más impresionantes que han movido los cimientos del poder hayan comenzado por un hartón y un ¡basta ya! de las mujeres y que se cuente poco e incluso se silencie. ¿Por qué será?
La marcha sobre Versalles de las mujeres francesas en octubre por la carestía del trigo, fue el aldabonazo por el que comenzó la Revolución Francesa de 1789. La participación de las mujeres fue tan importante, que una de ellas Olympe de Gouges, autora teatral y activista revolucionaria, y precursora del feminismo político, llegó a redactar la Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, para reivindicar la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano obvió. Olympe denunció con su Declaración que las mujeres hicieron la revolución, pusieron su cuerpo, sus manos, sus voces y sus energías, pero quedaron apartadas de ella, sin los derechos por los que habían luchado codo con codo con los varones y eso era injusto y desigual. Su osadía fue castigada con la guillotina y Olympe perdío la cabeza. Años más tarde, en 1830, y como tributo a los levantamientos revolucionarios de julio en París contra el Rey Carlos X, que suprimió el parlamento y restringió las libertades, Eugène Delacroix pintó su impresionante cuadro La Libertad guiando al Pueblo, en el que una mujer fabulosa -la Libertad- guía al pueblo y ha quedado en nuestra retina como un símbolo indeleble de una revolución en marcha. Gracias Eugène.
De igual forma, en 1917 las mujeres volvieron a ser protagonistas históricas de un cambio legendario. La marcha de las mujeres trabajadoras del textil de Petrogrado (actual San Petersburgo, en aquél momento capital de Rusia) dio paso a la Revolución rusa. Un 23 de febrero de 1917 (calendario juliano) iniciaron una huelga y salieron a protestar de forma espontánea para conmemorar el día de la mujer trabajadora (ya que era 8 de marzo para el resto de países, por el calendario gregoriano) con el lema “pan para nuestros hijos”.
Las trabajadoras del textil iniciaron esa huelga solas. Ellas salieron a las calles para protestar y se les fueron uniendo otras mujeres, como las esposas de los soldados enviados al frente que reclamaban su vuelta y el fin de la guerra. Al día siguiente, 24 de febrero (9 de marzo para el resto) continuó la huelga y varió el lema por un contundente “¡Abajo el Zar!” y fue prendiendo una huelga general de grandes magnitudes. Hay que decir que el 50% de los trabajadores de la ciudad de Petrogrado eran mujeres y tuvieron una fuerza que el poder no supo medir. Al octavo día de huelga cayó el Zar, y se puso fin a una monarquía de siglos. Aleksandra Kolontái, líder feminista de la época lo resumió en una frase: "El Día de las Mujeres obreras del 8 de marzo de 1917 se volvió una fecha memorable en la historia. Ese día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria".
El 1 de diciembre de 1955, una mujer, Rosa Parks, se negó a cederle el sitio a un hombre blanco en el autobús y pasar a la parte trasera del mismo, lugar reservado para las personas negras en los Estados segregacionistas del Sur de los EEUU. Parks fue a la cárcel por su desobediencia, pero su gesto prendió la mecha de las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos y hoy es recordada y honrada. En 1999 recibió la Medalla de Oro del Congreso de su país.
En la primavera de 1962 hubo en España una huelga en la minería asturiana bautizada para la Historia como La Huelgona. Fue la primera vez que el movimiento obrero en nuestro país le ganó una batalla al Estado franquista desde el final de la Guerra Civil. Aquella Huelgona en la que los mineros reclamaban justicia, derechos laborales y subidas salariales fue duramente reprimida. La Huelgona comenzó en la cuenca de Mieres en el pozo San Nicolás (La Nicolasa) debido al despido de siete de ellos. Los mineros se encerraron en señal de protesta y comenzaron una huelga en abril que se fue extendiendo por todas las cuencas asturianas y contagió a 27 provincias españolas. Duró hasta el mes de junio y tuvo tanta repercusión que en Francia y en Bélgica los mineros de esos países pararon en solidaridad con los españoles. La Huelgona aguantó a pesar de la represión. Y la principal razón fue porque las mujeres de los mineros se movilizaron con ellos y organizaron la huelga por fuera de las cuencas y se ocuparon de dar voz a la huelga y de buscar la solidaridad de fuera y de dentro de nuestro país. Ellas también sufrieron una represión atroz, hubo detenciones, palizas, rapados de cabeza y exposición pública, como en la posguerra, pero ellas no cedieron tampoco y la huelga traspasó fronteras. Y triunfó. La huelga aguantó y triunfó. Supuso un antes y un después para el régimen franquista.
A mediados de los años sesenta nació el Movimiento Democrático de Mujeres en España, embrión del movimiento feminista. Esta organización supo dotar de sentido político a las reivindicaciones sociales que afectaban a las mujeres. En los años setenta este movimiento se entramó con las asociaciones de amas de casa, consiguiendo organizar un potente movimiento vecinal. Las mujeres españolas protagonizaron día sí y día también protestas por la subida del pan y de los productos básicos, con paradas y protestas en los mercados y en las calles y plazas de los barrios de la periferia de las ciudades, que pusieron en evidencia a un régimen franquista agonizante, cruel e inepto, que no sabía atajar la crisis económica. Ellas crearon y dieron vida a un movimiento vecinal importante, que junto con el movimiento obrero consiguió desarrollar esa presión necesaria para que las cosas cambiaran. Se las recuerda poco, pero han quedado para la historia un puñado de mujeres entre las que destacan, Rosa Pardo, Dulcinea Bellido, Mercedes Comabella, Natalia Joga, Josefina Samper, Enriqueta Bañón o Rosalía Sender entre muchas de ellas.
Las mujeres en la actualidad seguimos en las luchas exigiendo lo mismo: el derecho a la igualdad que no se cumple.
La sociedad está en deuda con nosotras, las mujeres. Porque siempre que ha habido que arrimar el hombro para dar un golpe histórico encima de la mesa hemos estado ahí. Pero la parte masculina de nuestra sociedad no quiere recocer nuestro valor, el valor de lo femenino.
La diferencia entre el valor de lo femenino y el de lo masculino parte del propio uso del idioma, en el que el genérico casi siempre tiene rostro masculino, y se extiende a todas las facetas de la vida, incluido el mundo del trabajo, que no deja de ser un síntoma doloroso de las desigualdades entre los hombres y las mujeres, que se dan en sociedades patriarcales como la que habitamos. La desigualdad que sufrimos tiene su expresión más dura y brutal en la violencia y los asesinatos machistas
Algunos datos de la desigualdad
Los datos de la desigualdad pesan sobre nosotras como una losa. Pero esa losa también en una carga que lastra el desarrollo social en su conjunto.
En España la diferencia entre el salario que perciben los hombres y el que cobran las mujeres asciende al 30% según la Secretaría de la Mujer de CCOO. En su informe titulado El peaje de la discriminación, publicado en 2017, se afirma que la ganancia media anual de las mujeres se sitúa en 19.744 euros, mientras que la de los hombres está en 25.727 euros. Esto significa que los hombres ganan casi 6.000 euros más que las mujeres.
Es un dato demoledor. Esta situación de desigualdad salarial es un abuso que se perpetúa en el tiempo y que es fruto de una legislación que lo permite. La brecha salarial no quiere decir que las empresas ofrezcan sueldos base diferentes por sexo. Donde se genera la brecha salarial es cuando en un empleo, con las mismas responsabilidades, no se retribuyen de igual forma, por ejemplo premiando unas categorías u ocupaciones por encima de otras. Los complementos salariales en muchos casos favorecen a los hombres porque están masculinizados. Por ejemplo, CCOO ha detectado que se suelen pagar pluses de peligrosidad por manejo de maquinaria, pero sin embargo no se hacen por el uso de productos químicos que se dan en profesiones feminizadas como la limpieza, las retribuciones en función de la antigüedad y las horas extra suelen favorecer a los varones. Según los cálculos de UGT la brecha de las horas extraordinarias se eleva al 78,88%, la diferencia en complementos salariales llega al 30,44% y en pagas extraordinarias escala hasta el 36%.
Las desigualdades de género en el ámbito laboral, se han visto muy favorecidas por legislaciones del mercado de trabajo sucesivas que ha ido mermando las capacidades de negociación colectiva en las empresas, dejando a los empresarios la sartén de la negociación en sus manos. Y van más allá del salario. Sin convenios colectivos es muy complicado implantar planes de igualdad en las empresas. La degradación de los empleos y la precariedad, los bajos salarios y los abusos en los puestos de trabajo están haciendo que muchas ocupaciones se conviertan en penosas, por excesos de carga de trabajo, jornadas excesivas y hasta extenuantes en empleos totalmente desregulados.
Los “ajustes” de la crisis han convertido a las mujeres en un ejército de trabajadoras baratas y precarias (el 72% de los empleos a jornada parcial en España están ocupados por mujeres según el INE). Según un informe de los Técnicos de Hacienda, en la escala más baja de salarios es donde se concentra mayor número de mujeres, casi 3,2 millones de trabajadores no llegan al salario mínimo. Por eso están siendo ellas las que han comenzado a plantar cara a la precariedad y a los abusos con huelgas que han triunfado, como la huelga de las trabajadoras de Inditex en Galicia; o el caso de las camareras de piso, reunidas en torno al colectivo conocido como las Kellys, que públicamente denunciaron abusos en contratos, con tarifas de 1,50 euros por habitación limpia y jornadas extenuantes con contratos por horas, días o semanas; o la última y reciente huelga de las teleoperadoras empleadas en una contrata que da servicio a la Comunidad de Madrid y que sufrían explotación descarada, bajos salarios y jornadas abusivas. Estas protestas han servido en parte para que se conozcan las condiciones de abuso y también de penosidad que se están dando en demasiados empleos, sobre todo del sector servicios. Otra de las luchas que siguen en pie gracias, en parte importante, a la implicación de las mujeres es el pulso que los trabajadores de Coca Cola de la fábrica de Fuenlabrada están manteniendo con la marca. Ellas, las Espartanas de CocaCola en lucha están protagonizando un movimiento de protesta continua y mediática que está trascendiendo fronteras. Se han convertido en un símbolo de todas las luchas justas por el empleo digno.
Las desigualdades son un suma y sigue, que hace que sean las mujeres las que de forma mayoritaria se sigan ocupando del trabajo doméstico y de cuidados, trabajen o no. Ellas destinan 26,5 horas a la semana a cuidar hijos o familiares, tareas domésticas y colaboraciones sin sueldo en ONG, frente a las 14 horas que dedican los varones, según el INE (El país, 13 de febrero de 2018).
Llegar a puestos de responsabilidad y toma de decisiones, donde se pagan los salarios más altos también está vetado a las mujeres. Solo una de cada cinco trabajadores con sueldos de 140.000 euros es mujer.
Una vez que finaliza el periodo laboral continúan las desigualdades. La diferencia entre las pensiones de jubilación alcanzó el 37% en 2016, según datos de UGT. Mientras la pensión media entre los hombres es de 1.220,65 euros, en el caso de las mujeres no llega a los 800 euros, se queda en 768,54
Esta realidad de la desigualdad perpetua entre los hombres y las mujeres proporciona argumentos y razones fundadas para celebrar un 8 de Marzo de 2018 reivindicativo. La expresión de una huelga masiva en el empleo, en los cuidados, en el consumo y en la educación es un grito social por el derecho a la igualdad y contra todos los maltratos y violencias que sufrimos las mujeres.
Carmen Barrios Corredera
*Este texto está publicado en las páginas de Tribuna del número 280 de la revista Temas para el debate, aparecido en marzo de 2018.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Cuento para el día de la protesta


Pego un cuento para conmemorar el día de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, Madrid. La jornada de huelga general del 14 de noviembre ha sido un día de protesta como hacía mucho tiempo que no se recordaba en Madrid y en muchas ciudades de España. Ciudadanos de todas las edades y condición han participado en la organización y en el apoyo a la huelga general y a las manifestaciones. 

Durante todo el día 14 los ciudadanos ocuparon las calles de las ciudades, clamando a voz en cuello en contra de los recortes y los retrocesos que quiere imponer la derecha en el gobierno. Las protestas y manifestaciones han sido pacíficas, solo enturbiadas por actuaciones provocadoras y desproporcionadas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, como la carga policial que se produjo de madrugada frente a la sede de Lope de Vega de CCOO de Madrid, donde la policía llegó a entrar dentro de la sede del sindicato, persiguiendo y acosando a los integrantes de los piquetes informativos hasta el auditorio Marcelino Camacho en un acto indigno e intolerable de difícil encaje en un Estado de derecho democrático como el español.

Pego un cuento para conmemorar este día histórico y también una fotografía que tiene un punto amargo y melancólico, y que simboliza muy bien el momento en el que estamos, con seis millones de personas sin empleo y malviviendo,  pero a punto de salir del estatismo para romper las lunas de los escaparates y recuperar lo que nos están hurtando.

Muñequita linda



Un año antes de la protesta más grande…

Un año antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, la vecina del cuarto derecha preparaba deliciosas comidas en el colegio de la plaza. Los alumnos la adoraban, porque era una cocinera de sonrisa generosa con un talento exquisito para los macarrones con chorizo. Además, era especialista en el arte de escuchar. Sabía con exactitud la cantidad de canela necesaria para darle sentido a una conversación y cuánta azúcar poner en el corazón de los despechados de catorce años, por lo que siempre tenía candidatos de sobra para ocupar el puesto de pinche. 

Un año antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, los alumnos del colegio de la plaza acudían con normalidad a las clases y también a las excursiones programadas, tenían profesores de apoyo y calefacción en invierno en cada aula. Los días de música eran una fiesta para los oídos, porque las notas se colaban por todas las rendijas de la escuela y ayudaban a resolver con ritmo los problemas de matemáticas. La profesora de plástica construyó un móvil gigante y de colores brillantes con sus alumnos de tercero, que se colocó en medio del patio de la escuela para proyectar sombras de colores con los primeros rayos del sol de media mañana.  

Un año antes de la protesta más grande, los alumnos del colegio de la plaza celebraron una fiesta del otoño para recoger las hojas caídas en el huerto de la escuela y arropar las semillas de violeta con un manto fino de posos de café. Los más pequeños realizaron inventario de todo lo plantado y alertaron a su maestra de que en primavera no podrían disfrutar de la dulzura de las florecillas de té, pues las semillas se habían olvidado en un descuido de última hora.

Un año antes de la protesta, los profesores de apoyo cumplían la misión más delicada en el colegio de la plaza, pues debían sujetar con manos firmes y verbo templado al alumno que tropezaba y ayudarle a caminar con soltura por todas las veredas. En ocasiones, era preciso recurrir al valor y al ingenio del mismísimo Aquiles para despertar la atención de los muchachos, y conseguir que entraran en Troya bien resguardados en el vientre de un caballo de madera con las bridas cosidas con letras del abecedario.

Un año antes, los padres de los alumnos del colegio de la plaza tenían respaldo y confianza, y trabajo, y un hogar calentito, y armonía, y también tenían un centro de salud al que acudir si era preciso. Funcionaba el hospital a pleno rendimiento y el centro cultural de la Calle Mayor ofrecía obras de teatro los sábados por la tarde. Estaban despreocupados y apenas prestaban atención a las noticias que vaticinaban un desastre en las finanzas.

Un día antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, la cocinera del colegio de la plaza se encuentra sentada en la puerta de la sucursal de un banco. Lleva ocho días durmiendo allí, con otras veinte personas que están a apunto de perder su casa, igual que ella. Los alumnos del colegio de la plaza se acercan por las tardes a llevarle leche caliente con canela y ahora son ellos los que se han convertido en especialistas en el arte de escuchar. Hace varios meses que no enciende los fogones en el colegio. Su cocina se esfumó con todos sus enseres, la insignificante cifra de su salario fue tachada en el último presupuesto general del Estado, igual que el salario del profesor de apoyo, y el de la maestra de música. La profesora de plástica tuvo que emigrar a un país muy frío, en el que cuelgan carámbanos de sus móviles y ya no proyectan sombras de colores, porque el sol apenas se atreve a abrir las cortinas plomizas del Otoño para evitar que el invierno se cuele antes de tiempo.

El colegio de la plaza ya no tiene calefacción, fue tachada en la lista del mismo presupuesto general del Estado. El centro de salud y el Hospital se están fuera del presupuesto, pues se han vendido a precio de saldo al mejor postor del negocio sanitario y los niños del colegio de la plaza se han quedado sin atención médica, y sus padres también y sus abuelos, y el vecino del tercero, y el del sexto y el del quinto, y también Rosa, la florista, y todos y cada uno de los vecinos del barrio.

Un día antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad los padres y los alumnos del colegio de la plaza se reunieron en el patio del centro. Tomaron la decisión de apoyar la protesta porque no quieren ver a la cocinera con talento para los macarrones con chorizo tendida sin casa en la puerta de un banco. No quieren prescindir del ingenio ni de la valentía de Aquiles. No pueden permitir que desaparezcan los profesores de apoyo, ni los de música y quieren que vuelva del frío la profesora de plástica. Exigen agua para regar el huerto del patio del colegio de la escuela y que el presupuesto del Estado vuelva a incluir la inversión en calefacción para las aulas. Igualmente reclaman que el centro de salud y el hospital vuelvan a ocupar su lugar en el presupuesto y mantengan las puertas abiertas para quien lo necesite.

El día de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad todos los vecinos del barrio del colegio de la plaza han ocupado las calles y gritan muy alto para salvaguardar su propia dignidad.

Este cuento también ha sido editado en la web www.nuevatribuna.es