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jueves, 1 de noviembre de 2018

Rojas, Violetas y Espartanas. Mujeres en lucha comienza su recorrido de diálogo con l@s lector@s

Hedy Lamarr, la mirada inteligente desde un muro del Trastévere.


Rojas, Violetas y Espartanas. Mujeres en lucha comienza su andadura de diálogo con l@s lector@s. 
Este es un libro con el que me siento emocional y vitalmente enredada. Lo he tenido que cerrar en una etapa de mi vida difícil, muy difícil, porque de repente me faltó el suelo debajo de los pies, el de los quereres y el físico. Ha sido gracias a mis amigas, mis mujeres, todas las fabulosas mujeres que me rodean, contando también con mi madre, mi hija y mi tía, como he conseguido salir del agujero y centrarme en escribir y terminar este libro. 

He de decir que también ha habido algún que otro amigo que me ha empujado y me ha dado alas para volver a volar. Menos mal.

Los relatos que componen este libro son un recorrido por las luchas y también por los padecimientos y las explotaciones que se hacen sobre las mujeres. Está dividido en tres partes, Rojas, relatos sobre un puñado de luchadoras contra el franquismo que nos han precedido y han allanado el camino para las generaciones venideras; Violetas, cuentos basados en hechos reales sobre las violencias que se se ejercen sobre nosotras las mujeres; y Espartanas, relatos sobre las luchas de ahora, en las que estamos siendo protagonistas una vez más. La revolución será feminista o no será. Estamos en un periodo de la historia en el que cuando han caído los héroes nos hemos levantado nosotras, las mujeres, porque nosotras somos como las Cariátides milenarias de los templos griegos, eternas, siempre estamos sujetando la vida. 
                                           
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Empezamos en Madrid el miércoles 14 de noviembre a las 19,00h en la sala 'Trece Rosas' de CCOO (Lope de Vega 38).
Será un orgullo para mi y un lujazo sentarme con Elena Sevillano, que me ha hecho el gran favor de escribir un prologo fabuloso para este libro sobre nosotras las mujeres y nuestras luchas, que es una diputada del pueblo a la que admiro. Salió elegida por Podemos y pisa la calle a diario para encontrarse con todas esas mujeres y esos hombres que hacen la historia cada día reclamando derechos. Una diputada de verdad, que se preocupa por las personas, así da gusto.

Además también me acompañará Carmen Banquetero, Espartana de #cocacolaenlucha, una mujer especial que pertenece un grupo de personas que están haciendo historia del movimiento obrero y que me han dado la oportunidad de contarlo. 

Y que decir de Pilar Morales, Secretaria de Mujer de CCOO Madrid, que lleva toda su vida reclamando derechos de igualdad para las mujeres; o de Pedro Delgado, Secretario de Cultura de CCOO Madrid, amigo de largo recorrido. Una persona especial para mi, que me ha dado la mano en un momento difícil, en que me hacía mucha falta.

Hago un especial agradecimiento a Rikardo González, mi editor, que ha confiado en mi de nuevo para sacar a delante este proyecto y que estará conmigo en Madrid presentando este libro.





El jueves 15 de noviembre a las 18,00 voy a Toledo de la mano de Helena Galán, Concejala de Participación Ciudadana, una luchadora por la dignidad y la calidad de la Sanidad Pública como la copa de un pino, que ella misma tiene una historia personal de ejemplo para todas nosotras que espero poder contar en un siguiente libro.

Gema Gil, Espartana también de #cocacolaenlucha me acompañará en la mesa, mucho recorrido juntas Gema y yo y lo que nos queda, me gusta mucho escuchar a Gema porque es la voz de la sensatez y la lucidez en las luchas hecha mujer.

Y por último a Toledo vendrá también Alejandra Acosta, periodista y gran amiga. Alejandra comparte conmigo la inquietud de contar lo que nos pasa a las mujeres y de reclamar nuestro sitio en la historia. Ella realizó una serie fabulosa sobre luchadoras en el diario El País bajo el pseudónimo de Alex Niño, que debería convertir en un buen libro.

Como digo, estamos empezando una gran andadura.
-El 18 de noviembre en Colmenar Viejo, acudiré por la mañana al vermout rojo de IU.
-El 21 de noviembre a las 19,00 en el local de Podemos de Usera.
-En fecha aun por determinar a las 18,00 en Acrola, Asociación Cultural y de Vecinos de la   Urbanización Rosa Luxemburgo de Aravaca.
-El 11 de diciembre a las 19,00 en La Moradita de Moratalaz (local de Podemos de mi barrio).
-El 19 de diciembre  a las 19.00 en La Morada de Arganzuela, local de Podemos de Madrid Ciudad.
-El 14 de enero en el Marx Madera a las 19h.
-El 15 de enero acudiré al Circulo de Podemos de Canillejas-La Peineta las 19h
-El 18 de enero estaré en Córdoba
-El 25 de enero a las 19.00 estaré en la Moradita de Vallekas.
-El 28 de febrero a las 18.00 en CCOO de Valencia.
-El 14 de marzo a las 19.00 estaré en CCOO de Alicante.
-El 11 de abril a las 19.00 en Rivas, en el Centro Cultural.
-Presentaciones en Móstoles, Alcorcón, Leganés, Fuenlabrada, Getafe y Cádiz, sin fecha todavía pero ya previstas.


La fotografía que abre esta entrada la realicé el verano pasado en una pared del barrio del Trastévere en Roma. De aquí ha salido la portada de Rojas, Violetas y Espartanas. Esta portada tiene una bella historia de casualidades vitales detrás, que contaré el día de la presentación. 


Carmen Barrios Corredera


viernes, 16 de noviembre de 2012

Cuento para el día de la protesta


Pego un cuento para conmemorar el día de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, Madrid. La jornada de huelga general del 14 de noviembre ha sido un día de protesta como hacía mucho tiempo que no se recordaba en Madrid y en muchas ciudades de España. Ciudadanos de todas las edades y condición han participado en la organización y en el apoyo a la huelga general y a las manifestaciones. 

Durante todo el día 14 los ciudadanos ocuparon las calles de las ciudades, clamando a voz en cuello en contra de los recortes y los retrocesos que quiere imponer la derecha en el gobierno. Las protestas y manifestaciones han sido pacíficas, solo enturbiadas por actuaciones provocadoras y desproporcionadas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, como la carga policial que se produjo de madrugada frente a la sede de Lope de Vega de CCOO de Madrid, donde la policía llegó a entrar dentro de la sede del sindicato, persiguiendo y acosando a los integrantes de los piquetes informativos hasta el auditorio Marcelino Camacho en un acto indigno e intolerable de difícil encaje en un Estado de derecho democrático como el español.

Pego un cuento para conmemorar este día histórico y también una fotografía que tiene un punto amargo y melancólico, y que simboliza muy bien el momento en el que estamos, con seis millones de personas sin empleo y malviviendo,  pero a punto de salir del estatismo para romper las lunas de los escaparates y recuperar lo que nos están hurtando.

Muñequita linda



Un año antes de la protesta más grande…

Un año antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, la vecina del cuarto derecha preparaba deliciosas comidas en el colegio de la plaza. Los alumnos la adoraban, porque era una cocinera de sonrisa generosa con un talento exquisito para los macarrones con chorizo. Además, era especialista en el arte de escuchar. Sabía con exactitud la cantidad de canela necesaria para darle sentido a una conversación y cuánta azúcar poner en el corazón de los despechados de catorce años, por lo que siempre tenía candidatos de sobra para ocupar el puesto de pinche. 

Un año antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, los alumnos del colegio de la plaza acudían con normalidad a las clases y también a las excursiones programadas, tenían profesores de apoyo y calefacción en invierno en cada aula. Los días de música eran una fiesta para los oídos, porque las notas se colaban por todas las rendijas de la escuela y ayudaban a resolver con ritmo los problemas de matemáticas. La profesora de plástica construyó un móvil gigante y de colores brillantes con sus alumnos de tercero, que se colocó en medio del patio de la escuela para proyectar sombras de colores con los primeros rayos del sol de media mañana.  

Un año antes de la protesta más grande, los alumnos del colegio de la plaza celebraron una fiesta del otoño para recoger las hojas caídas en el huerto de la escuela y arropar las semillas de violeta con un manto fino de posos de café. Los más pequeños realizaron inventario de todo lo plantado y alertaron a su maestra de que en primavera no podrían disfrutar de la dulzura de las florecillas de té, pues las semillas se habían olvidado en un descuido de última hora.

Un año antes de la protesta, los profesores de apoyo cumplían la misión más delicada en el colegio de la plaza, pues debían sujetar con manos firmes y verbo templado al alumno que tropezaba y ayudarle a caminar con soltura por todas las veredas. En ocasiones, era preciso recurrir al valor y al ingenio del mismísimo Aquiles para despertar la atención de los muchachos, y conseguir que entraran en Troya bien resguardados en el vientre de un caballo de madera con las bridas cosidas con letras del abecedario.

Un año antes, los padres de los alumnos del colegio de la plaza tenían respaldo y confianza, y trabajo, y un hogar calentito, y armonía, y también tenían un centro de salud al que acudir si era preciso. Funcionaba el hospital a pleno rendimiento y el centro cultural de la Calle Mayor ofrecía obras de teatro los sábados por la tarde. Estaban despreocupados y apenas prestaban atención a las noticias que vaticinaban un desastre en las finanzas.

Un día antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad, la cocinera del colegio de la plaza se encuentra sentada en la puerta de la sucursal de un banco. Lleva ocho días durmiendo allí, con otras veinte personas que están a apunto de perder su casa, igual que ella. Los alumnos del colegio de la plaza se acercan por las tardes a llevarle leche caliente con canela y ahora son ellos los que se han convertido en especialistas en el arte de escuchar. Hace varios meses que no enciende los fogones en el colegio. Su cocina se esfumó con todos sus enseres, la insignificante cifra de su salario fue tachada en el último presupuesto general del Estado, igual que el salario del profesor de apoyo, y el de la maestra de música. La profesora de plástica tuvo que emigrar a un país muy frío, en el que cuelgan carámbanos de sus móviles y ya no proyectan sombras de colores, porque el sol apenas se atreve a abrir las cortinas plomizas del Otoño para evitar que el invierno se cuele antes de tiempo.

El colegio de la plaza ya no tiene calefacción, fue tachada en la lista del mismo presupuesto general del Estado. El centro de salud y el Hospital se están fuera del presupuesto, pues se han vendido a precio de saldo al mejor postor del negocio sanitario y los niños del colegio de la plaza se han quedado sin atención médica, y sus padres también y sus abuelos, y el vecino del tercero, y el del sexto y el del quinto, y también Rosa, la florista, y todos y cada uno de los vecinos del barrio.

Un día antes de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad los padres y los alumnos del colegio de la plaza se reunieron en el patio del centro. Tomaron la decisión de apoyar la protesta porque no quieren ver a la cocinera con talento para los macarrones con chorizo tendida sin casa en la puerta de un banco. No quieren prescindir del ingenio ni de la valentía de Aquiles. No pueden permitir que desaparezcan los profesores de apoyo, ni los de música y quieren que vuelva del frío la profesora de plástica. Exigen agua para regar el huerto del patio del colegio de la escuela y que el presupuesto del Estado vuelva a incluir la inversión en calefacción para las aulas. Igualmente reclaman que el centro de salud y el hospital vuelvan a ocupar su lugar en el presupuesto y mantengan las puertas abiertas para quien lo necesite.

El día de la protesta más grande que ha conocido mi ciudad todos los vecinos del barrio del colegio de la plaza han ocupado las calles y gritan muy alto para salvaguardar su propia dignidad.

Este cuento también ha sido editado en la web www.nuevatribuna.es