martes, 19 de mayo de 2015

Manuela Carmena: el optimismo de la razón viaja en bicicleta





Berta, Pedro, María, Luis, Manuel, Julia, Carmen, Omar, Paula, Juanjo, Daniela, Juan, Alejandra, Carlos, Alberto, Jesús, Paloma, Guille, Petra, Javier, Pura, Luis, Pepa, Bruno, Quique, Pilar, Beni, Jimena, Ana, Mar...y no se cuántos millones de madrileños y madrileñas más forman parte de un vendaval de ilusión que va a cambiar el azul gaviota del Ayuntamiento de Madrid por los colores del arco iris, depositando su voto el 24 de mayo para que Manuela Carmena sea la alcaldesa de Madrid.
Votar a Manuela ahora es mucho más que un tramite electoral cualquiera. Votar a Manuela es depositar una papeleta cargada de futuro para poder construir la ciudad que queremos, una ciudad que se mire en los ojos de las personas.
Carmena dialoga con los vecinos en la Plaza de Olavide


La candidatura de Ahora Madrid, que encabeza la jurista Manuela Carmena, ha conseguido despertar a los habitantes de Madrid de un letargo fofo, de una realidad sin ética, de un estado de anomia que parecía inamovible e imposible de superar. La candidatura municipal de Manuela lleva escrita la letra de un cambio político transformador de fondo en su programa, cuyos objetivos principales son recuperar las políticas decentes y la DEMOCRACIA en esta ciudad tan malograda por la corrupción y las apropiaciones indebidas de los amigos de la condesa de las mamandurrias.
El programa de Ahora Madrid es el resultado de las aportaciones de muchos vecinos y vecinas de Madrid, que distrito a distrito, barrio a barrio, plaza a plaza han ido estudiando las necesidades de su entorno y pensando en el bien común han elaborado un proyecto político para Madrid innovador e inclusivo.
Manuela Carmena escucha a una vecina en la Plaza de Olavide


Madrid necesita una alcaldesa como Manuela Carmena que está comprometida con las personas y escucha y dialoga abiertamente sobre los problemas de la ciudad, como se está pudiendo comprobar en cada encuentro político que está realizando en los barrios  y en los distritos durante esta intensa y emocionante  campaña electoral.
Precisamente, una de las particularidades del programa de Ahora Madrid www.programa.ahoramadrid.org  es su apuesta por la participación, por los presupuestos participativos, como fórmula de transformación de la ciudad, para implicar a los vecinos y vecinas en la construcción de otro Madrid más amable, más inclusivo, más humano. La corresponsabilidad y la apuesta colaborativa es una fórmula nueva para hacer política desde cada hogar de esta ciudad.
Manuela Carmena junto a José Manuel López, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid

Ahora Madrid lleva en su programa un amplio y ambicioso proyecto económico comprometido con la igualdad, que apuesta por la transparencia en la gestión de los asuntos públicos. Entre sus primeros objetivos está auditar la gestión económica, los procesos de privatización y la deuda, porque es una exigencia ética que las personas que habitamos esta ciudad y que contribuimos cada día con nuestros esfuerzos a su mantenimiento, conozcamos el estado real de nuestro Ayuntamiento.
Se contemplan medidas enfocadas a propiciar un cambio de modelo económico basado en la innovación y el desarrollo sostenible, que respete el medio ambiente, que genere empleo de calidad y termine con las desigualdades y los problemas de vivienda en la ciudad de Madrid, que son muy graves y de auténtica emergencia social. En este sentido, se propone la recuperación de la EMVS como garante de la función social de la vivienda,  frenar la venta de vivienda de la EMVS y dar prioridad al alquiler estable y de calidad en las políticas de vivienda. El proyecto político de Ahora Madrid se aleja así de los programas de privatizaciones y de cesiones a fondos buitre de las viviendas que son patrimonio de los madrileños, que ha protagonizado el Partido Popular durante los negros años de su gobierno municipal y que han llenado los bolsillos de un puñado de especuladores a costa de la seguridad vital de miles de ciudadanos de Madrid.
Además, en el programa se explicita garantizar la equidad social a través del acceso universal a los servicios públicos. La apuesta de Ahora Madrid está centrada en proporcionar soluciones vitales para las personas que las necesiten, garantizando acceso a la salud, educación, alimentos, suministros básicos de luz, agua, gas, porque es insostenible que en pleno siglo XXI haya hombres, mujeres, niños o ancianas que carezcan de estos recursos básicos, cuando existen y hay para todos. Lo primero son las personas y sus vidas dignas.
Frente al modelo de privatizaciones, apropiaciones indebidas, robo manifiesto a los ciudadanos y de usura hacia los recursos de todos los madrileños perpetrado por el Partido Popular, existe una alternativa política tejida con los colores de la diversidad, de la alegría, de la honestidad, de la transparencia, de la cooperación. Esa alternativa se llama Ahora Madrid y la representa Manuela Carmena.
Carteles electorales de Ahora Madrid, una campaña financiada y realizada con el esfuerzo de la gente.


Para hacer descarrilar el tren de la especulación, del engaño y de la corrupción hay que votar la candidatura que encabeza una mujer fuerte, que ha demostrado a lo largo de su vida que se puede y se debe luchar contra las injusticias. Manuela Carmena se desplaza en una bicicleta cuya energía es el optimismo de la razón, un combustible que permite coronar las cumbres más altas, como ella misma explica en sus charlas amables con los vecinos de Madrid.
Porque Berta, Pedro, María, Luis, Manuel, Julia, Carmen, Omar, Paula, Juanjo, Daniela, Juan, Alejandra, Carlos, Alberto, Jesús, Paloma, Guille, Petra, Javier, Pura, Luis, Bruno, Pepa, Quique, Pilar, Beni, Jimena, Ana, Mar...y no se cuántos millones de madrileños y madrileñas más quieren, necesitan, tienen derecho a una ciudad vivible para sus hijos y para sus hijas, para sus mayores y para sí mismos. El momento es ahora.
Yo voto por Manuela Carmena, ¿me acompañas?.
Carmen Barrios
*Este artículo también está colgado en la web de información www.nuevatribuna.es en la sección de opinión.




viernes, 1 de mayo de 2015

Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Entre la basura
























El 1º de Mayo de 2015 se cumplen 125 años desde la primera celebración de este día reivindicativo. 125 parecen muchos años reclamando derechos y trabajo decente, pero en la historia de la humanidad es una gota de agua. Leí por ahí que los antiguos egipcios ya le montaron alguna que otra huelga a sus patronos cuando construían las pirámides. Por lo mismo, para dignificar sus condiciones laborales.

El cuento que pego a continuación lo escribí para presentarme a un concurso sobre la salud laboral, puesto en marcha por el sindicato de Servicios a la Cuidadanía de CCOO. Estoy contenta porque este relato ha sido galardonado con una mención de honor.


La fotografía que acompaña el relato la realicé en una céntrica calle de Madrid. Este rostro de mujer revuelto entre las basuras resume lo que parece que somos para muchos empresarios, objetos de usar y tirar. Muchas nos resistimos todos los días. Por el trabajo decente: ¡VIVA EL 1 DE MAYO!
Tanto el relato como la fotografía han sido publicados también en la web de información www.nuevatribuna.es en la sección de cultura.

Corre, corre, corre…
Corre, corre, corre…no te pares, si te detienes no cumples los objetivos. Tienes que respirar, ¡respira hondo!, una, dos, tres veces… ufff, otra vez, coge aliento y sigue adelante. Sin desfallecer, a por otro encargo. Los paquetes chillan como conejos hambrientos, alineados en estanterías infinitas, locos por salir de su madriguera. Cuantos más paquetes entregues, más dinero. Si no alcanzas el listón, no cobras. Corre, tienes que correr más, más veloz, más deprisa, más rauda, uno, dos, tres, cinco, once, diecisiete, veinte paquetes entregados…estás obligada a superar los 25 kilómetros de pasillos de la jornada de ayer. Vuela. Si consigues los 25 kilómetros, es que puedes hacer más. No está permitido desfallecer, tienes que seguir adelante, corre, vuela, corre más, acelera, no te pares, sigue, sigue, corre…

Hoy es un día expressss, comienza la Campaña de Navidad y hay que volar, la Compañía exige volar, vertiginosamente, como lo hacen los halcones cuando se lanzan a por una presa, correr no es suficiente hoy, te repites desde que te has levantado esta mañana. Has salido de tu casa con la angustia de no dar la talla, te sientes como el correcaminos, mic, mic, toda la jornada laboral perseguida por un coyote que te espolea hasta la extenuación. Pero tú no eres un dibujo animado, eres una persona. Tienes límites, ¿cuál es el tuyo?, ¿lo sabes?, ¿hasta dónde puede aguantar alguien como tú?

Formas parte de la brigada de los “recolectores” y te exigen celeridad, cuanta más mejor, tu misión es entregar paquetes, paquetes y más paquetes, sin parar, sin descansar, sin caer. 

Los encargados vigilan bajo su uniforme marcial que cumplas sin perder un segundo. Parecen auténticos soldados con sus botas de cuero negras, altas y relucientes, con el símbolo brillante de la Compañía impreso en la hebilla, una flecha naranja que va de la “a” a la “z” como una sonrisa burlona. No puedes fallar. 

La Compañía es un ogro insaciable. Durante la Campaña de Navidad se vuelve voraz, se traga paquetes y más paquetes, en una bacanal de consumo que no se detiene al ritmo frenético del heavy metal. Es un experimento de los expertos del departamento de investigación, que aseguran que con música estridente se triplican las ganancias. Eres como una cobaya de laboratorio, que se desplaza vertiginosa de un estante a otro, de un pasillo a otro, sin comunicarse con ninguna otra cobaya. No hay tiempo, cada segundo cuenta.

La música, concéntrate en la música, no te mires los pies, mira al frente y corre, vuela, acelera, un paquete, otro paquete, tres paquetes, cinco paquetes, treinta paquetes… La empresa exige más, hay que seleccionar los paquetes sin confundirse y entregarlos a los “recepcionadores” inmediatamente, ¡ya!, sin dilación, sin perder un instante, en el tiempo que se tarda en emitir un suspiro, cuantos más kilómetros recorridos por los pasillos más paquetes entregados.

¡Qué fastidio!, justo ahora. Te acaba de bajar la regla, te notas húmeda, pero todavía te faltan veintidós minutos para el almuerzo, te tienes que aguantar, tu sueldo depende de los paquetes que entregues y si pierdes el ritmo no cobras, no alcanzas el listón. La fábrica de la zona Norte es enorme, tiene la extensión de cinco campos de fútbol, aseguraba un artículo que leíste en un diario antes de entrar a trabajar aquí. También ponía que se ofrecían condiciones de trabajo óptimas, y buenos salarios,… mientras notas con desasosiego cómo la sangre caliente empapa tus bragas y tu pantalón, y el pulso se te acelera por la vergüenza y el estrés, ¡VERGÜENZA Y ESTRÉS!, ¡vaya cóctel cabrón¡, no puedes ni siquiera pararte para ir al retrete, te preguntas de dónde sacó los datos el listo que escribió ese artículo…¡puñetero periodista!... pero deja de pensar mujer, pensar no conduce a nada, ¡no conduce a nada!, te repites en voz alta, y gritas arañándote la garganta: ¡¡¡PENSAR NO CONDUCE A NADA!!!... Pensar te frena y no te lo puedes permitir, tienes que seguir, estás obligada, debes continuar, de lo contrario todo habrá sido inútil, no cobrarás una mierda, solo un esfuerzo más… conoces cada rincón, cada pasillo de la fábrica, mejor que las cuatro esquinas de tu cama. Concéntrate en la música, ¡bum!, ¡bum!, ¡bum!, resiste, aguanta al ritmo frenético del heavy metal, corre más rápido, vuela, marcha, circula, transita, no frenes, no te pares…estás a dos minutos del almuerzo…ya casi esssstás…todo va lento ahora, las piernas te fallan…vas a caer, te hundes, los pies no te responden, te pesan como dos yunques de plomo, te quedas sin aire, te duele el pecho, el cuerpo se te afloja, te notas caer muy despacio, lentamente, como lo hacen las pelusas de salón, flotando sin ninguna prisa, antes de posarse sobre el suelo frío para ser barridas sin miramiento alguno. Eso es lo que harán contigo si no te levantas.

Carmen Barrios




viernes, 20 de marzo de 2015

Zapatelas: prendas y juguetes de tela cosidos con los hilos de la solidaridad

Abriendo la puerta de Zapatelas




























Hace unos días, mi amiga María me invitó a pasarme por la tienda de su tía Manuela. La tienda se llama Zapatelas (Manuela Malasaña, 21 de Madrid), comercializa ropa para niños y niñas muy divertida e imaginativa y también juguetes de tela. 
Todo lo que se vende allí es de confección artesana y está producido por personas que se encuentran en la cárcel y por personas que trabajan en talleres de inserción social. 
Este reportaje también ha sido publicado en la revista web www.nuevatribuna.es en la sección de sociedad, coloco el enlace
 http://www.nuevatribuna.es/album/sociedad/zapatelas/20150321112352113911.html

ZAPATELAS: prendas y juguetes de tela cosidos con los hilos de la solidaridad

Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial. Cuando se atraviesa el dintel de la puerta se tiene la agradable sensación de que allí se confeccionan prendas primorosas, cosidas con los hilos de la bondad y de la solidaridad. La vista se vuelve loca, una no sabe bien dónde poner los ojos, porque los objetos y las prendas que se muestran en las estanterías de Zapatelas derrochan colorido, imaginación y agrado: casitas de muñecas y muñecos confeccionadas con suaves retales de colores; Mandelitas, prendas exactas a las camisas que llevaba Nelson Mandela, pero en tamaño diminuto, fabricadas con esas mismas telas africanas del mejor algodón; Manuelas y Manolos, muñecas y muñecos de cabeza grande “porque piensan mucho”; pequeños zapatos y patucos para bebés hechos de lana, fieltros y telas de mil colores…

Pero, ¿qué es Zapatelas? ¿Por qué se creó, con qué fines; por quienes y para qué?

Manuela y el osito rayado

Como he afirmado en la primera frase de este reportaje, “Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial”, es un amplio proyecto trenzado y cosido con los hilos y las telas de los colores de la solidaridad.

Manuela Carmena, jurista durante treinta años, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, y comprometida luchadora por los Derechos Humanos (que ahora ha dado el salto a la política activa como candidata a la alcaldía de Madrid por la lista de Podemos para Ahora Madrid), y un grupo de jubilados entre los que se encontraban el abogado Ignacio Montejo (recientemente fallecido) y Gloria Bombín, crearon la sociedad limitada “Yayos emprendedores”, una empresa social de capital de beneficio de interés general, cuyo propósito era ayudar a crear empleo. En 2011 Carmena se puso a diseñar y a crear alegres zapatos diminutos con unas telas antiguas heredadas de su suegra y pusieron en marcha un proyecto inicial en la cárcel sevillana de Alcalá de Guadaira en el que las presas aprendían a hacer los zapatitos de bebé, con los patrones y las telas de Manuela, en un taller ocupacional y desde la tienda se les daba salida. A partir de ahí, el proyecto ha ido creciendo.
Mandelitas


“Yayos emprendedores” unió sus fuerzas a la ONG “Cosiendo el Paro”, que organizan cursos de formación en cárceles y talleres sociales, en los que enseñan a coser a hombres y mujeres que aprenden este oficio.  “Yayos emprendedores” suministra los diseños, los patrones de las prendas y las telas, y compra a los talleres sociales los artículos confeccionados y se comercializan a través de la tienda Zapatelas. De Igual modo, Instituciones Penitenciarias factura a “Yayos Emprendedores” los artículos realizados por los presos y las presas, que cobran una cantidad con cada pieza terminada. Tanto las personas que trabajan dentro de cárceles como la de Aranjuez o la de Alcalá-Meco, como las mujeres paradas e inmigrantes que aprenden en talleres de inserción social en Madrid (de la Fundación Lacalle y de Amigos del Padre Llanos), tienen así la oportunidad de aprender un oficio y realizar un trabajo que alivia su situación, cobrando una cantidad por los artículos que producen, que luego se venden en Zapatelas. Todo lo recaudado en la tienda se vuelve a reinvertir en el propio proyecto social y en la compra de materiales, porque la empresa “Yayos emprendedores” es de beneficio social y no reparte beneficios privados entre sus socios.
Zapatelas

Ratoncita Pérez


Zapatelas (que se encuentra en la calle Manuela Malasaña, 21 de Madrid ) comenzó solo comercializando patucos de lana y zapatitos amables y suaves para los pies delicados de los más chiquitos y de ahí pasaron a confeccionar ropa, como las Mandelitas, que son camisas exactas a las que llevaba Nelson Mandela pero para niños, y que están fabricadas con algodón surafricano de la mejor calidad. Con el tiempo y aplicando dosis considerables de imaginación se ha ido ampliando la oferta de esta pequeña tienda con muchos más artículos para niños y niñas todos ellos creados con telas de colores y lanas, como casitas de muñecas, antes mencionadas, ositos a rayas que recuerdan los trajes clásicos de los presos, Manuelas y Manolos, que son muñecotas a las que les ha crecido la cabeza “porque piensan mucho”,-comenta divertida Manuela Carmena-, la ratoncita pérez en su mecedora, libros de fotos (también con las páginas hechas de tela) para que los niños y las niñas vayan contando en imágenes sus momentos preferidos y “les ayuden a reconocerse y reconocer sus sentimientos y afectos” …

Cuaderno de fotos para bebés
Manuela, muñeca de cabeza grande porque piensa mucho


Manuela Carmena defiende este proyecto con mucho entusiasmo y su cabeza bulle buscando miles de posibilidades creativas para comercializar mejor los productos y continuar ampliando el negocio para dar empleo a más personas. Me explica que todos los objetos y las prendas que se venden en la tienda son plenamente artesanales y que tienen el valor añadido de la cooperación “entre las personas que tenían sus manos en paro forzoso por encontrarse privadas de libertad y las personas, que fuera de las prisiones, tenían sus manos también paradas por falta de empleo”. Además, los juguetes tienen una orientación no sexista, tampoco belicista, y cumplen con todos los requisitos de seguridad. 
Patucos de lana


Entre las personas presas y las personas libres, con el apoyo de “Yayos emprendedores” y “Cosiendo el Paro”, han conseguido formar un gran grupo de trabajo que les permite mirar de cara al futuro. Proyectos como éste, por pequeños que sean, son los que nos acercan a la utopía, a otro mundo posible, en el que la economía y las empresas estén al servicio de las necesidades de las personas.
Zapatelas (Manuela Malazaña, 21, en Madrid)


  




sábado, 14 de marzo de 2015

Calles interiores

Otoño II

La ciudad de Madrid está repleta de calles interiores fabulosas. Aunque la porquería y el desastre urbano pueblen algunos de sus rincones más céntricos, la luz de Madrid permite conectar con la belleza dulcemente, casi sin esfuerzo. Recorriendo esos lugares percibo que en esta ciudad está apunto de pasar algo grande. De hecho, tiene que pasar algo grande, la alegría tiene que volver a poblar las calles de Madrid.

Las fotografías que cuelgo hoy están todas realizadas en el centro de Madrid, durante paseos mágicos en los que las imágenes me asaltaban y me llenaban los ojos con esa luz tan especial que tiene Madrid.

De la primera de ellas nació un poema sobre esta ciudad que pego también para su lectura:

Calles interiores

Este Madrid 
se desespera 
y se desgana.
Se intuye a bocinazos sordos.

Este Madrid
se espanta
y no resuelve.
Se deja calzar
por una marea de zapatos castellanos.

Pero existe 
otra ciudad 
que palpita,
¡bulle tras las grandes avenidas!

En sus calles interiores 
hay marcas y huellas 
de buhoneros de otros soles,
y la vida fluye, de derrama
en otro empeño de existencia.
De cine

Las paredes desconchadas
cobijan las escenas 
de culturas
que se expresan 
con grafismos y colores distintos.

Otro Madrid
se despereza,
comienza a elevar las manos,
a alzar las voces,
a llenar los muros
de pruebas de vida.

Miles de pies 
en remolino
ocuparán de nuevo la Gran Vía,
despejarán de azul gaviota
las fachadas.
Calle del Calvario
Nosotros,
los de las camisetas
de adolescentes eternos,
zapatillas de loneta
y pinceles de colores,
encenderemos
este Madrid que aun
se desespera
y se desgana.

Saldremos
desde las calles interiores
y recuperaremos
el rojo y el violeta
para vistir de nuevo
a la Diosa Cibeles.

sábado, 7 de febrero de 2015

"Pienso, luego estorbo"

Pienso, luego estorbo



La participación es la esencia de la democracia. Sin abrir cauces de participación la democracia camina arrastras, está mermada, coja. Vivimos momentos en los que una parte grande de la sociedad reclama participación, queremos ser oídas y tenidas en cuenta. Eso es lo que queremos muchas y muchos, tantas que comenzamos a ser demasiadas para los cauces por los que algunos piensan que tiene que fluir el río de la democracia en España. Pero parece que las aguas están subiendo y pueden desbordarse. De eso va el cuento que subo al blog. 

Para escribir este cuento me inspiré en Gille, el hijo mediano de mi amiga Aida, que se atrevió a presentar en su instituto un programa revolucionario. Y es que a veces, la revolución se lleva en la sangre, se mama. También en las reivindicaciones del aula de mi hija en el cole, que estaban hartos del menú de los viernes y recogieron firmas para cambiarlo, eran alumnos y alumnas de primaria y se movieron por todo el colegio hasta conseguir cambiar el menú.Ni que decir tiene que la canción "El Gallo Rojo" la escucho desde pequeña, y que a mi me la cantaban mi madre y mi padre. La recuerdo desde los peroles cordobeses en el campo los fines de semana, allá por 1969/70...y hasta hoy. Pego el enlace por si alguien la quiere escuchar: www.youtube.com/watch?v=u7r24w3nAhA



La primera fotografía que lo ilustra la hice en la puerta del Sol, como no, uno de esos días en los que la gente se reunió para expresarse, y algunos jóvenes parece que lo tiene claro.La segunda la hice en una calle de Barcelona, esa ciudad que me enamora y que tiene grandes artistas callejeros.

La tercera la tomé en una calle de Venecia, uno de esos días de verano en los que mi hija y la hija de mi compañero decidieron dar rienda suelta a su alegría adolescente. Quiero subir esta fotografía porque derrocha fuerza, optimismo y ganas. Transmite alegría de vivir, que es uno de los ingredientes fundamentales para cambiar las cosas en una dirección en la que beneficie a la inmensa mayoría. 


Tanto el cuento como la fotografía han sido publicados también en la web: www.nuevatribuna.es en la sección de cultura. 
“EL GALLO ROJO”
Un gallo rojo orgulloso y expresivo exhibe su vibrante plumaje en el muro frontal del patio grande de la escuela. Los alumnos y los profesores se empujan para poder ver mejor los trazos detallados y perfectos que dotan al gallo rojo grabado en pared de una autenticidad sobrenatural. “Es una obra maestra”, se le escapa -en medio del silencio reverencial que se ha creado- al joven profesor de plástica, mientras se restriega los ojos con los nudillos como si necesitara cerciorarse de que lo que está viendo es real.
Nadie entra en las aulas, todos quieren observar con detalle la silueta del gallo rojo. El director del colegio, escoltado por los jefes de estudio y un grupo de alumnos pelotas y mamporreros, se abre paso con dificultad en medio del tumulto de chiquillería, para intentar que se deshaga la maraña y todos entren en las aulas a paso ligero. Pero no parece que vaya a ser una tarea fácil.
Desde el comienzo del curso, se fue dibujando con trazo suave pero firme una realidad de cambio en el ambiente, que tiene descolocada a la dirección de la escuela. Un viento de optimismo sin límite empuja a los estudiantes subidos con ímpetu a una ola que amenaza con inundar de propuestas novedosas los cimientos de la institución, que lleva más de treinta años aplicando un plan de estudios caduco, que ha dejado fuera de juego por sistema las iniciativas de los estudiantes. 
Un gallo en el muro de colores
 Los acontecimientos viajan a la velocidad del correcaminos mic, mic desde que se anunciaron elecciones escolares. La escuela vive momentos históricos casi al minuto, y se tiene la sensación de que ya se toca con la punta de la lengua un futuro que sabe a macarrones con chorizo.
Nadie entiende muy bien cómo sucedió, pero este año el alumnado comenzó con ganas: algo había cambiado de raíz. La señorita apatía, que se enroscaba en las cuestiones colectivas como las ramas de una enredadera haciendo de ellas un trámite insulso y aburrido, se esfumó de repente, engullida por una ilusión que brilla tanto como una fuente de colores bailando en un abrazo frenético con el viento del norte. Los pupitres de la escuela navegan por los pasillos como pequeños veleros impulsados por un temporal de ganas, que tiene a los chicos y a las chicas enfrascados en debates interminables sobre su futuro, eso sí, con una sonrisa enorme como una raja de sandía iluminando sus rostros.
Un día de finales octubre, que parecía de principios de verano, nació el colectivo “El Gallo Rojo” en medio de la algarabía del recreo de media mañana. Una alumna de segundo de primaria canturreaba una canción que aprendió de su madre mientras jugaba a rayuela: “cuando canta el gallo negro/ es que ya se acaba el día/ si cantara el gallo rojo/ otro gallo cantaría (…)”. Uno de cuarto que la escuchó, reflexionó en voz alta para quien quisiera enterarse: “Así somos nosotros, como el gallo rojo, el cole va a cambiar, porque es de todos y nos tienen que atender”. Y entre risas de caracola, saltos y toques de piedra con la punta de los pies surgió el nombre y la imagen de un grupo heterogéneo que mantiene desde ese momento a la dirección de la escuela y al equipo de los alumnos más disciplinados y pelotas navegando sin brújula y contra el viento.
El colectivo “El Gallo Rojo” fue tomando fuerza a base de escuchar, de abrir bien las orejas para atender las peticiones de los alumnos y las alumnas del centro, que se sintieron protagonistas de su propio futuro. Por primera vez en la historia de la escuela se elaboró un sencillo bloque de demandas en las que conviven propuestas realizadas por estudiantes de todas las edades, que van desde sustituir el aburrido potaje de los viernes, ¡¡puaajjjj!!, por unos sabrosos macarrones con chorizo, que pone a salivar sin freno las bocas de los niños y de las niñas de primaria, hasta colocar una máquina expendedora de preservativos en los pasillos que conducen a los lavabos, acompañada de un mural bien grande en la pared que explique cómo se colocan, porque como señaló con acierto una alumna de primero de instituto: “hay que prevenir los embarazos en este cole, que en mi clase ya van tres, las que han pinchado”. La lista incluyó también alguna que otra propuesta un poco más elevada, como la de poner en marcha un taller para aprender a navegar en globos aerostáticos, defendida con ardor por una de sus precursoras, con el argumento de que “si los humanos han pisado la Luna hace casi un siglo no veo porqué nosotras no podemos apreder a dar un simple paseo flotando por encima del patio del colegio, no tiene que ser algo tan complicado”. 
Alegría
 Pero la cuestión que trastornó del todo las cabezas de los inmovilistas del cuerpo directivo docente, y de algunos profesores a los que supera su propia incapacidad para comunicarse, fue la atrevida proposición de crear una comisión de evaluación de la calidad del trabajo del profesorado formada por los representantes de los alumnos, con capacidad para tomar decisiones.
El día en el que ha aparecido la hermosa silueta del gallo rojo, tatuada con genialidad en el muro frontal del patio grande, es el día en el que comienza una campaña electoral escolar preñada de esperanza para la inmensa mayoría de los alumnos y las alumnas de este cole, que resisten con alegría las presiones y los desatinos de todos aquellos para los que la palabra transformación es sinónimo de catástofre. Lo que se consiga aquí trasciende las fronteras de este micromundo, porque sobre la acción del colectivo “El Gallo Rojo” se han posado millones de ojos que aletean con brío como mariposas alegres, dispuestas a polinizar otras flores de participación y a fecundar multitud de matorrales de sensibilidad. Otras escuelas en distintos lugares prestan oídos, están repletas de seres que cada día iluminan con sus preguntas atrevidas y sus demandas utópicas el futuro de un mundo que necesita incluir todas las mentes chispeantes para continuar arando el camino.
Carmen Barrios