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domingo, 1 de mayo de 2016

¡Viva la unidad y la fuerza de los trabajadores y las trabajadoras!

La cama

Las camas gritan es un relato que escribí desde las tripas, tras leer un artículo que contaba las penosas condiciones de trabajo de las camareras de hotel. Su trabajo ha quedado desvalorado y sufren el acoso de la precariedad laboral más descarada desde que los convenios laborales han dejado de ser una herramienta de regulación debido a la contrarreforma laboral de Partido Popular.

Las dos ultimas reforma laborales han servido, fundamentalmente, para que la explotación descarnada de los trabajadores y de las trabajadoras se convierta en norma, precisamente porque estas dos leyes han terminado con las normas y han instalado un mercado de trabajo desregulado en el que los empresarios tienen las manos libres para tratarnos como una mercancía muy barata. La fuerza del trabajo se ha abaratado (salarios de hace treinta años), y las condiciones laborales rozan la última expresión. Una de las consecuencias más graves es el incremento de los accidentes y de las muertes en el trabajo, también del aumento de las enfermedades asociadas a él. 

En lugar de trabajo decente tenemos, cada vez más, trabajo precario y salarios de miseria.

La Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO convoca un premio anual de relato corto para conmemorar el Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, este año ha sido la segunda edición, titulado La salud en el trabajo para dar visibilidad, a través de la literatura, esta realidad. Mi relato ha resultado ganador de esta edición.

Realicé esta fotografía en un hotel portugués de la ciudad de Tomar el verano pasado. Cumple con las expectativas del relato, porque transmite inquietud y desasosiego. El blanco y negro ayuda a proporcionar el dramatismo oculto que necesita la imagen metafórica que conduce todo el relato. 

Lo subo el 1 de Mayo de 2016 porque sigue siendo para mí un día de lucha y de reivindicación de los derechos de la inmensa mayoría de las personas, que estamos unidas -nos demos cuenta o no- por nuestra condición de trabajadores y trabajadoras, y como tales tenemos un largo recorrido por andar hasta conseguir nuestra emancipación y nuestra decencia como seres humanos. Nuestra fuerza sigue siendo la unidad de quienes nos sentimos miembros del cuerpo del mundo del trabajo, en cualquier lugar, en cualquier país, en cualquier galaxia.

¡Viva la unidad y la fuerza de las trabajadoras y los trabajadores!

Tanto el cuento como la fotografía han sido publicados también en la web www.radicaleslibres.es

Las camas gritan

Las camas gritan, están gritando muy alto. Me ponen los pelos de punta. Se quejan con la desesperación de los cerdos cuando son atravesados por el punzón afilado del matador. Agonizan, lloran con un lamento empapado de muerte, están destripadas y panza arriba, con las sábanas enfangadas y caídas hacia el piso, como miles de brazos inertes.

Las camas del hotel gritan de forma tan furibunda que las oigo desde mi propio cuarto. Me pregunto cómo es posible. Pero sí, las oigo. Están aquí a mi lado, en mi lecho, me gritan al oído. Su estrés rebota dentro de mi cabeza como el badajo de hierro dentro de una campana. Las camas escupen con ansiedad la mugre de los cuerpos sudados, cubiertos de pelos que se clavan como finas astillas podridas en los tejidos y me despiertan en mitad de la noche, o de madrugada, o dos horas después de acostarme. Me despiertan todos los días. Un día tras otro, en este infierno de camas y camas por hacer al precio de un euro y medio la pieza.

Cuando me levanto por las mañanas tengo los ojos secos y gordos. Los párpados, hinchados por los efectos de los gritos nocturnos, me dificultan la visión clara de las cosas y me pesan las piernas como sacos de arena. Hago un esfuerzo por encima de mis posibilidades y salgo a la calle con un café y un par de analgésicos en el estómago, que una hora después parece una olla repleta de rescoldos.

Mi estómago no importa. Mis piernas no importan. Mi cabeza no importa. Tengo que llegar al hotel lo antes posible. Las camas no pueden esperar, están en las últimas, necesitan que las asistan con urgencia, se precisan manos… miles de manos firmes y fuertes para recuperar todas esas camas despanzurradas y dolientes, todas esas camas moribundas y agonizantes que esperan el contacto firme de las manos para resucitar.

El encargado ya está ahí esperando, y me apremia, me apremia dando palmadas detrás de mí para que suba corriendo y me ponga con ellas. Cuando subo a la primera planta la cabeza me va a estallar. Los gritos y los lamentos de las camas son insoportables, no sé si podré salvar alguna, están casi todas en las últimas. Abro las puertas del corredor del primer piso y me decido por la 111, que parece la más urgente. Presencio un espectáculo que me supera. Atroz.

La cama es grande, más grande de lo normal, es una de esas camas especiales de tamaño descomunal y se encuentra completamente desangrada. Tiene las tripas fuera y sus sábanas caen como los brazos flojos y abatidos de un soldado destripado en medio del campo de batalla. Tiene una hemorragia que no puedo sujetar y se me va, se me va…se me va a morir…No, No, No!!! No puedo comenzar el día así, con una cama muerta…

Una cama muerta al inicio de la jornada me invalida el día…ya no seré capaz de superar esto…este dolor, esta cabeza que me va a estallar, estas piernas que no me obedecen, estos riñones que no sé si son míos o me los han trasplantado de una cerda…ya no lo soporto…comenzar así el día, sin ayuda, sin nadie más que asista este desaguisado…no sé si llamar al encargado para que certifique la muerte de esta cama gigante o si continuar con el siguiente cuarto, el siguiente cuarto, el siguiente cuarto…del que sale una luz brillante, la luz de un sol cegador…

Ufff!!, ¿qué hora será? Dios! Mierda! Me he quedado dormida…si es que no puede ser, no puedo continuar así, tomando pastillas para dormir, pastillas para levantarme, pastillas para poder andar, pastillas para que no me estalle la cabeza, pastillas para poder soportar este dolor de riñones, este trabajo a destajo de temporada alta…a euro y medio la pieza, ¡menuda mierda! ¡Y sin convenio ni hostias! ¡Que se ha ido todo al carajo con esta crisis! ¡Qué nuestro trabajo no vale una mierda! Y con este calor pringoso que hace en las islas…sofocante, y venga camas, y una cama tras otra, y venga temporada alta, y venga habitaciones, limpia, friega, recoge, dejas las camas listas, estiradas, bien colocadas, y los detalles para los clientes… que no se te olviden los malditos detalles… ¿cuántas habitaciones hice ayer?, ¿treinta?, ¿cuarenta?, ¿cuarenta camas?
No me extraña que tenga pesadillas.

martes, 22 de marzo de 2016

Mujer al límite



Mujer al límite del color


El relato que cuelgo es real como la vida misma, es un relato de la crisis, tan real que duele. Está basado en la historia de una mujer que existe y de la que no sé su nombre real. Escuchando la radio muy temprano, una mañana ella había dejado en el contestador automático de "Diario de Hoy por hoy" de la cadena SER un resumen, en pocas palabras, de su historia. Yo he fabulado intentando meterme en su cabeza. No sé si ella leerá mi cuento, si es así, espero que haya podido recuperarse de tanto destrozo existencial.

La fotografía que acompaña el relato la realicé en Portugal este verano, en un barrio decadente de la ciudad de Oporto. Me gustó mucho este apunte sobre el muro de una mujer en el límite del color. 

Volver a empezar

Trabajar, trabajar, solo tienes que pensar en eso, en trabajar. Llevas tanto tiempo con las manos caídas, como inútiles, y con la cabeza embotada, llena de nada, que te parece increíble la posibilidad de volver a trabajar. El teléfono ha sonado y una voz te ha citado para una entrevista en una de esas empresas de trabajo temporal. Cuando han preguntado por ti no reconocías ni tu propio nombre, casi respondes que se habían equivocado, pero en el último momento has acertado a decir que sí, que eras tú. Menos mal que has reaccionado con la última neurona viva que te debe quedar en el cerebro. Llevas más de dos años a la desesperada. Desde que se te terminó el subsidio de desempleo vives de la beneficencia y haciendo chapuzas que no creías ni que pudieras soportar. Tú que tenías un trabajo espléndido en una constructora, que parecía que hasta iba a llegar a urbanizar la superficie de Plutón.

De repente todo se fue a la mierda. Y en esa mierda se diluyó tu carrera de aparejadora. Has perdido hasta tu casa, se la quedó el banco, pero tú sigues ahí, pagando tu deuda como si fueras gilipollas, así es como te sientes como una gilipollas, porque lo que tendrías que haber hecho es pegarle fuego a la sucursal antes de que te quitaran la casa… pero no, hiciste como todo el mundo, te aguantaste y a tirar, a tirar con lo que venga. Y lo que vino fue un desasosiego vital, que se te pegó a la piel como la capa de alquitrán caliente se adhiere al asfalto: para siempre. De hecho, te miras en el espejo y no te reconoces. Tu cara es de color gris, estás fofa y llevas el pelo pegado, sin forma, y a medio teñir, como si fueras una indigente. Eso es lo que pareces, una indigente. Pero claro, hay que comer, comer es lo primero, ir a peluquería se convirtió hace tiempo en un lujo que no te podías permitir y has engordado, además, porque encima estás menopáusica perdida, que ya has cumplido cincuenta y dos, cincuenta y dos, cincuenta y dos…¡cincuenta y dos años!, que te pesan como si tuvieras quinientos cuatro, porque con esa edad y mujer, nadie te da trabajo, es que ni te miran. Y menos con este aspecto de pobre que llevas, que te das asco a ti misma, pero no lo puedes evitar, te sientes degradada, como si ya no fueras una mujer, más bien te sientes ¡como una cerda!...a ver, bonita, tienes que abandonar esos pensamientos que no conducen a nada y pensar en positivo…como leíste en uno de esos libros de autoayuda que te dio el psicólogo de la seguridad social: “Pensar en positivo es la mejor fórmula para tener una vida sana”. Una vida sana, una vida sana, una vida sana…te preguntas a dónde ha ido a parar tu vida sana… ya nada tiene sentido.

Otra vez, otra vez igual, no pienses así, que además hoy tienes una entrevista de trabajo. Es increíble, pero la tienes. El tiempo lo cura todo. Menos mal que no le prendiste fuego a la sucursal bancaria que se quedó con tu casa, porque ahora estarías entre rejas y no pensando en volver a empezar, porque eso es lo que puede proporcionar un empleo, volver a empezar de nuevo, cuánto necesitas sentirte una mujer normal, decente, con sus quehaceres diarios, con una vida corriente, como la de todo el mundo, sin lujos, porque no pides lujos, pero que dé para comer y pagar las facturas.

Aquí estás, clavada en la puerta de la ETT, ya has llegado. Te has adecentado lo mejor que has podido, con una boina roja que antes te favorecía mucho, ahora te sirve para ocultar ese pelo de tiñosa que llevas…sueñas con eso, con arreglarte el pelo de una vez, con podértelo teñir de un color que te favorezca y te tape las canas y llevarlo con un corte bonito, cada vez que lo necesites, como hacías antes, que siempre ibas tan arreglada y tan guapa, que daba gusto verte, pero eso era antes…antes…antes de que todo se fuera a la mierda…anda guapa hazte un favor a ti misma y deja de pensar en el pasado que vas a hacer una entrevista de trabajo, y quién sabe…a volver a empezar quizás, además…¿no habíamos quedado en eso de “mente positiva”?

Uffff! Lo has conseguido, has conseguido trabajo…no es el trabajo de tu vida, pero es un trabajo, hasta te harán un contrato, eso sí te ha dicho el encargado de la ETT que solo te pueden dar de alta media jornada…y que igual -“tendrá usted que trabajar alguna horilla más, Concha, que ya sabe usted como están las cosas”-, ha afirmado con una sonrisa un poco cómplice…pero estás contenta. Por fin vas a tener un trabajo, desde luego está muy por debajo de tu preparación, pero, como te ha llegado a decir el señor encargado, -“un empleo es un empleo, Concha, que yo sé lo mal que se pasa, en fin, qué le voy a decir a usted, que he visto en su expediente que ya se le agotó la prestación hace tiempo, y cuánta gente hay así, ¿eh?, como usted… Pero sonría mujer, que la hemos elegido a usted, ya puede respirar tranquila, tiene un empleo, para que luego digan, porque un empleo es un empleo, ¿verdad Concha?, ¿o no?”-...

La verdad es que se le veía un poco como queriendo agradar y el hombre tiene razón, un empleo es un empleo y bienvenido sea, estoy contenta. Limpiar no es tan duro, ya lo hago en mi casa todos los días y en casa de la vecina del 8º C, que mira que me da coraje, pero con eso, y limpiando el bar de la plaza, he ido sobreviviendo…sobreviviendo, sobreviviendo…sí, esa es la palabra, lo justo para comer un par de veces al día y encender la luz un rato por la noche…de calefacción ni hablamos…y cuántas veces me he duchado con el agua fría…bbbrrrrrr!!, pero todo eso va a cambiar… voy a volver a ser como la gente normal, sin lujos, pero lo normal, tres comidas, ducha caliente, calefacción, un cafetito a media tarde con una pasta, hummm! Si es que ya lo estoy saboreando.

Este trabajo es bueno, muy bueno diría yo, porque me hacen un contrato y ganaré un sueldo fijo, limpiando, sí, pero con un sueldo y contratada. El encargado me ha explicado que se trata de que el cliente, el Banco Mostrum, esté contento, me ha dado un listado de casas para limpiar con un manojo de llaves y me ha dicho que tengo que tener los pisos listos para poder enseñarlos…bueno, ya se sabe, ahora los bancos tienen un montón de casas, más que nadie…casas como la mía, que se la quedó el banco, otro banco, no este, pero qué más da si todos son iguales, y la sigo pagando aún, la sigo pagando y ya no es mi casa, pero la deuda, la deuda sí es mía, qué cosa más injusta, no me la quito de la cabeza, se quedaron con mi casa y yo sigo pagando por una nada y si no pago, qué, ¿qué me puede pasar? El del banco me dijo que la deuda seguiría creciendo y creciendo y que me meterían en una lista de morosos, y quién sabe, a lo mejor hasta en la cárcel…en fin, no sé…

Pero mujer, ¡espabila coño!, que tienes un trabajo, un tra-ba-jo no vuelvas por ahí mujer, como te ha dicho el encargado, y con buen criterio: “Concha toca usted el futuro con la mano, ahora a trabajar mujer, que comienza una nueva etapa”… “Volver a empezar” sí, qué bonito, parece el título de una película, jajaja, ha sido muy amable, el hombre, si casi me ha parecido que se emocionaba y todo por poder ofrecerme un empleo… volver a empezar, quiero volver a empezar…claro que sí, volver a empezar…

¿Volver a empezar?, ¡¡dios!!, ¡¡rediós!!!, ¿puedo volver a empezar así? Estoy aquí plantada en medio de la cocina del primer piso, el primer piso que voy a limpiar y está así, como si sus ocupantes hubieran tenido que salir apresuradamente, con lo puesto… En este piso parece que todavía vive gente…está todo tal cual, como si acabaran de estar aquí, sentados hace un momento…si están los platos sobre la mesa y la comida ahí, en el fogón…que madre mía, lo mal que huele, está podrida…a esta gente los han desahuciado y se han tenido que ir con lo puesto…seguro…¡¡ay que ver Concha!!, ¡¡otra vez!!, otra vez no, otra vez esto…¡¡NO!!

Como te pasó a ti Concha…esto es lo mismo que te pasó a ti, ¿es que ya no te acuerdas?, ¿o no quieres acordarte?, ¿“mente positiva”?, ¿recordar es “mente positiva”?...a ti te sacaron de casa con lo puesto, que te tuviste que ir unos días a casa de tu amiga Lupe, sin nada, con lo puesto, que te sacaron en pijama porque se presentaron los del juzgado a las siete de la mañana, y ella te tuvo que dejar ropa y hasta unas bragas suyas limpias, que te measte encima del estrés del desahucio y de la impotencia, que se te soltó la tripa y te pusiste echa un asco…menos mal que Lupe te echó una mano…que no te quieres acordar y solo hace ocho meses, no quieres revivir todo aquello, pero ahora con este trabajo, ¡zas!, un mazazo en la cabeza ¡Volver a empezar!, Concha, ¿no querías volver a empezar? Pues vaya mierda, si es que tendrías que haberle pegado fuego a la sucursal o mejor a la central del banco, ¿total?


Carmen Barrios

jueves, 10 de septiembre de 2015

Nosotros, la gente

La protesta


NOSOTROS, LA GENTE

Las fachadas de las calles de cualquier ciudad ofrecen bastante información, ya sea sobre la riqueza o no de sus materiales, o sobre el estado de las gentes que las habitan. A mí sobre todo me interesa este último aspecto, cómo se encuentran las personas que viven en las ciudades.

Este verano, paseando por una pequeña localidad de Portugal, la villa de Tomar, hice la fotografía que da pie a este artículo. En ella se ve una pintada que dice: “Tanta gente sin casa, tanta casa sin gente”. Liliana, la firmante de la pintada, hace una denuncia en toda regla. Como sabemos, Portugal es otro de los países de Sur de Europa a los que la troyka ha empobrecido con sus políticas de austeridad, que sirven para esquilmar grandes mayorías en beneficio de unos cuantos poderosos. Sus gentes, como las de Grecia y tantos otros lugares en Europa, como las nuestras, como muchos de nuestros vecinos y vecinas, como nosotros, la gente, sufren –sufrimos- una emergencia social y una devaluación vital que se grita de forma sorda estampando denuncias en las fachadas de las casas. El 4 de octubre los portugueses acuden a las urnas, tienen la oportunidad de transformar el clamor en acción política.

La ciudad de Madrid se llenó de palabras de denuncia en mayo de 2011. Gentes que surgieron de todos los rincones, salieron de detrás de los muros de las calles y ocuparon la Puerta del Sol durante varios días. Portaban pequeñas pancartas con sus reflexiones personales, eslóganes que una vez desarrollados en grupos de trabajo amplios dieron lugar a un proyecto de gobierno ciudadano. Unieron sus voces en un clamor contra un sistema económico antisocial, que no respeta la democracia, que crea desempleo, pobreza, desigualdad, graves carencias vitales, destruye derechos sociales que creíamos consolidados y aboca a una tristeza que empequeñece. Sus voces de protesta traspasaron nuestras propias fronteras.

La continuidad en la aplicación de dichas políticas por parte del Gobierno del PP han provocado que muchas personas perdieran su casa, se quedaran sin trabajo, sin poder estudiar o sin atención médica.

El grito de la Puerta del Sol de Madrid fue el inicio de un nuevo camino. Con el tiempo, personas que acudieron allí a protestar, decidieron dar el paso para elaborar una propuesta ciudadana que aglutinara a quienes querían un cambio en la ciudad de Madrid. Se consiguió tejer un movimiento de participación y de organización política amplio (en el que estaba Podemos, Ganemos, Equo, gentes de IU aglutinados en torno a Cambiar Madrid, Convocatoria por Madrid, gentes del movimiento asociativo vecinal, etc y muchas personas activistas sin partido ni organización concreta), que se conformó como el bloque Ahora Madrid, un espacio para la confluencia municipal en el que muchas y muchos de nosotros, la gente, nos implicamos para poner freno a esas políticas. Con diálogo, mucho trabajo y toneladas de ilusión hemos sido capaces de reconquistar el Ayuntamiento de Madrid y hemos conseguido que Manuela Carmena y los concejales de Ahora Madrid sean los representantes de las personas. En Madrid, y en otras ciudades en las que se conformaron candidaturas de confluencia para el cambio, que triunfaron, se consiguió que la protesta cristalizara en un movimiento amplio organizado. Eso dio sus frutos y ahora estamos en un peldaño más alto. La organización ha dado paso a la acción política. Ahora estamos en la fase de poner en práctica el programa con el que Ahora Madrid concurrió a las elecciones.

Los Ayuntamientos para el cambio que apuestan por políticas para el bien común, entre los que se encuentra el de Madrid, están dando lecciones de iniciativa política al Gobierno del Partido Popular, que no gobierna para las personas, para nosotros, la gente, sino para los prebostes que se reparten nuestra riqueza a través de los beneficios de las empresas del Ibex 35.

Estos Ayuntamientos se han puesto a trabajar para responder a los problemas diarios de las personas. Están proporcionando soluciones reales a las situaciones de emergencia social de las gentes que se han quedado sin casa o que están a punto de perderla. Desde los servicios sociales de estos Ayuntamientos se trabaja sin descanso para atajar situaciones de pobreza, de necesidad, de atención social que no se puede retrasar por más tiempo, porque hay familias en las que se pasa hambre, hay ancianas y ancianos que están solos, hay vecinos y vecinas que no tienen atención médica, porque este Gobierno de la derecha les expulsó del sistema porque venían de otro lugar.

Los Ayuntamientos de la gente le han dado otra lección más al Gobierno del Partido Popular. Esta vez ha sido una lección de solidaridad y de dignidad humana. Ante la emergencia de las personas que huyen de la guerra de Siria, y de tantos lugares de África, o de Oriente Próximo, que llaman desesperados a la puerta de esta isla denominada Europa estos municipios se están organizando para ofrecer su ayuda a los que vienen. Y lo más importante es que lo han hecho apoyados por nosotros, la gente. Porque muchos y muchas consideramos que cualquier persona, venga de donde venga, tiene derecho a techo, a escuela, sanidad, pan y libertad. Todos tenemos derecho a la cultura, a disfrutar de una vida digna. Tenemos derecho al pan y a las rosas, como reza uno de los eslóganes más bellos de la historia del movimiento obrero.

Es emocionante el momento histórico y político que estamos viviendo en España y en Europa. Las gentes estamos tomando conciencia de que tenemos que actuar para cambiar una realidad obstinada, que no quiere contar con la gran mayoría de las personas.

Lo que la historia ha demostrado es que cuando las personas cooperan y trabajan unidas en amplias mayorías para el bien común, las sociedades avanzan hacia lugares inclusivos en los que no se abandona a nadie. Otro Madrid es posible con la implicación de las gentes. Otro país es posible. Otra Europa es posible. Otro mundo es posible.

Nosotros, la gente, tenemos la fuerza que se necesita para cambiar las cosas. Hay que actuar. Hay que implicarse.

*Me pidieron un texto para el tercer boletín editado por Ahora Moratalaz, mi barrio, y me ha salido esto. Dejo el enlace del resto del boletín por si alguien quiere más información: http://us11.campaign-archive1.com/?u=118dfd2898140d10d25fb6e8c&id=58c3d82e88

Carmen Barrios