lunes, 13 de febrero de 2012

Nos quieren hacer creer "que la muerte es el silencio"


La Justicia se ha quitado la venda y se ha ido de compras.



Nos quieren hacer creer “que la muerte es el silencio”

Nos quieren hacer creer “que la muerte es el silencio, aunque lo sea” (Benedetti). Pero nosotros, no lo creemos. Prueba de ello es que muchos ciudadanos no paramos de gritar para acallar el silencio, para reclamar memoria, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Y no pararemos. Seguiremos ahí, resistiendo, para que la muerte nunca sea el silencio.

Manifestación de apoyo a Garzón 29 enero 2012

Tampoco para el juez de la audiencia nacional Baltasar Garzón, la última víctima del franquismo. A Garzón le quieren matar la vida laboral, le quieren dejar sin voz jurídica, le quieren apartar de la carrera judicial por medio de una argucia legar insostenible y bochornosa, que ha trascendido las fronteras de España y ha colocado a nuestro país en la picota de la vergüenza internacional por el uso troticero que se está haciendo de las leyes. Desde Naciones Unidas, hasta Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado la persecución a la que está siendo sometido Garzón. 

Manifestación 29 de enero 2012

El Tribunal Supremo ha inhabilitado al juez durante 11 años, los suficientes para sacarlo de la judicatura. Se ha quitado a un juez molesto de encima, un juez cuyos delitos principales han sido atreverse a pretender juzgar los crímenes de la dictadura y del franquismo y la mayor trama de corrupción política que ha existido en España y que implica a altos cargos del Partido Popular, la trama Gürtel.

Manifestación 29 enero 2012, en la que se puede ver en el centro a Ignacio Fernández Toxo (CCOO), Cayo Lara (IU) y la poeta Marcos Ana

El resultado de la primera sentencia del Supremo contra Garzón (es la primera de tres causas pendientes) pone la justicia del revés en España. Mientras la toga de Garzón, el juez que se atrevió a juzgar la corrupción de la Gürtel es  pisoteada y ensuciada, los primeros corruptos de la trama que se han sentado en el banquillo, Camps y Costa, han sido absueltos. El mundo al revés.
Ahora toca la sentencia sobre los crímenes del franquismo, que han llevado al Juez nuevamente al banquillo del supremo durante las dos últimas semanas. Dos semanas en las que la Plataforma de Apoyo a Garzón no ha parado de convocar actos solidarios con el juez, que han hecho de las calles de Madrid un clamor de voces de ciudadanos reclamando memoria, justicia y reparación.

Manifestación de apoyo a Garzón 12 de febrero 2012

Dos semanas en las que se han escuchado, por primera vez en España en sede judicial, emotivos testimonios de personas que aun buscan a sus seres queridos en las cunetas de nuestro país, personas desaparecidas desde el maldito día en el que los golpistas de Franco se alzaron en armas contra el Gobierno democrático de la república española, y decidieron que lo blanco era negro, y que la ilegalidad y la barbarie iban a darle la vuelta al país, convirtiéndolo durante mucho tiempo en un moridero para arrancar “hasta la última raíz” (Franco dixit) del republicanismo español.

Manifestación 12 de febrero ante el Tribunal Supremo

Está documentado, por las asociaciones que reclaman la recuperación de la memoria histórica y que fundamentaron el auto de Baltasar Garzón para abrir una causa para juzgar los crímenes del franquismo y la dictadura, que todavía hay más de ciento veinte mil personas desparecidas y enterradas en las fosas o en las cunetas de muchas localidades de España. Personas que fueron asesinadas y mancillado su recuerdo y cuya memoria debe ser reparada. Sus familiares y descendientes todavía los buscan y exigen recuperar sus restos para honrarles como se merecen. Es una causa justa, cuyo reconocimiento es necesario para cerrar esas heridas abiertas desde 1936. Nuestra democracia necesita reconocer, recordar y reparar esos hechos terribles para poder caminar hacia delante. Durante estos días se ha recordado en la prensa internacional que España es el segundo país del mundo, detrás de Camboya, que tiene más personas desaparecidas enterradas sin nombre en las cunetas o en las fosas comunes. Es un triste dato, que nos debería hacer reflexionar como país. ¿Qué democracia puede continuar tapando estos hechos y seguirse llamando así, “democracia”?

Manifestación 29 de enero 2012

He pegado unas cuantas fotografías de algunas de las manifestaciones que se han venido realizando para apoyar a Garzón. Estas marchas también se han realizado para que los rancios poderes conservadores y derechistas, que mantiene nuestra democracia vigilada y que todavía hoy ejercen su fuerza y su influencia en el poder judicial, el político y en el económico -no hay más que ver le última ley de reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP sin contar con los sindicatos, por decreto, que asegura de hecho el despido libre y deja sin garantías de protección a los trabajadores, una ley que es el sueño del empresariado español-, sepan que estamos ahí, que Garzón no está solo, que el pueblo que reclama justicia, reparación y memoria es tozudo y le acompaña.

Porque nos negamos a creer “que la muerte es el silencio” recogemos el testigo y seguimos luchando por aquello que creemos que es justo.

A continuación pego un poema sobre la memoria que somos:

VERSOS DEL PASADO  



Los versos del pasado golpean mi puerta.

Llaman los del ayer inmediato,

con arrugas incipientes en la piel limpia,

vestidos de adolescentes en plena edad media
 y resistiendo al acomodo complaciente
al que nos invita un sistema que publicita oropeles,
mientras nos saca del camino
o nos engulle en la atonía cómplice de la clase media.

Llaman  también los del otro ayer,
ése que vio a nuestros abuelos 
explorar las posibilidades de la razón,
y los lanzó a la conquista de un presente igualitario
¡sin dioses ni caudillos 
y con el pecho abierto a espirales de sueños!
Seres lúcidos, que se enfrentaron a una ley
que sólo permitía alimentar el cuerpo y el alma con cebolla.

Los versos del pasado se hacen presentes,
se acercan, me tienden la mano,
y con un susurro liviano,
que me hace cosquillas y me eriza los cabellos,
me explican el significado de la palabra “memoria”
y vuelvo a ser consciente
que la fortuna de seguir arropada por los míos
me acompañará siempre. 




domingo, 22 de enero de 2012

Astrid Saalmann pinta trajes que desnudan el alma



Astrid Saalmann ante dos de sus obras


Astrid Saalmann pinta trajes que desnudan el alma

Mirar, acariciar, crear, comprender los sentimientos y plasmarlos en forma de trajes compuestos sobre madera, lienzo o papel a base  de texturas y colores que casi pueden tocarse y olerse. Astrid Saalmann (Bielefeld, Alemania, 1964) pinta trajes para nuestros ojos. 

La artista muestra su obra en la exposición titulada “El Juego de la Piel”, que se puede contemplar en la galería “Espacio Arte” de Alcalá de Henares (Ronda de la Pescadería, 14), desde el 21 de enero al 4 de febrero de 2012.
Dibujos en grafito de Saalmann

Los cuadros representan trajes casi arquitectónicos, diseñados para personalidades excesivas, como estructuras que cubren el alma para desnudarla o acaso para ocultarla. La exposición está compuesta de un cuatríptico de 160X250, titulado “Pasos” de trajes monumentales, varios dibujos de 90X72 en lápiz que representan trajes casi animados, suspendidos en el aire como si danzaran o flotaran a punto de tomar vida propia. Además, la artista ha colocado una instalación de dos vestidos colgados del techo, conformando un volumen de cuerpos dispuestos para ser capturados y llevados al papel o al lienzo.

Instalación

La relación de Saalmann con la pintura, como ella misma explica en su web www.astridsaalmann.net , nace de un proceso de construcción y después de destrucción. Utiliza arenas y tierras para componer estos espacios para el cuerpo, que sufren un proceso de decapado, eliminando fragmentos de su superficie a modo de esgrafiado para sacar la esencia y dejarla limpia ante nuestros ojos.

Astrid ama las fórmulas experimentadas a lo largo de la Historia del Arte: recetas a base de pigmentos, anilinas, aceite de linaza, caseína, colas…una forma de “crear pintura” que transmite solidez a sus obras, haciendo que sus trajes parezcan fachadas arquitectónicas y, en ocasiones, puedan llegar a confundir nuestros sentidos y colocarnos dentro de un universo de escenas de ciudad con dimensiones humanas.
Un momento de la inauguración de la muestra
La obra de Saalmann es única e invita al tacto. Los colores remiten a las tonalidades intensas de los pintores flamencos, pero con un punto de luz que nos sumerge en la intimidad, recreando la relación que se establece entre el vestido y quien ha de llevarlo. 

Cuando contemplo los cuadros de Astrid, me siento espectadora privilegiada de un universo de telas casi esculpidas sobre la superficie del cuadro. Desearía poder traspasar esa realidad de aspecto cerámico, como una nueva Alicia, para poder probarme uno de esos trajes y mostrarme así, ante los demás, con una bella piel de arquitectura única.   
Astrid ante su obra Pasos

Pego este poema para Astrid, porque remite justo a lo contrario de 
lo que ella hace. Ella lucha por ser auténtica, y vuelve al primer 
punto, al punto de partida para continuar construyendo su obra
sin desacanso y sin hacer concesiones. Vuelve para regresar a sí 
misma, que es lo que algunos intentamos con menos resultado. 

La vuelta 

He vuelto.
He regresado
al primer punto.
Al punto de partida.
Al lugar de los que venden su libertad
al precio de un carácter.

martes, 10 de enero de 2012

Somos


Comienzo el año con una fotografía y un poema.


Huellas



Somos
Somos eso que hay hondo, 
lo espeso,
lo que fluye,
y lo que se estanca al fondo.

Somos lo que sonríe,
lo que llora,
lo que saluda,
y lo que ignora.

Somos eso que suspira
en cada hora.

Somos lo que encañona,
lo que acaricia,
eso que hay dentro
indescifrable,
en un silencio.

martes, 20 de diciembre de 2011

Aravaca reivindica una biblioteca pública


Lectura de cuento

Aravaca reivindica una biblioteca pública

Los vecinos de Aravaca salieron a la calle para reivindicar una biblioteca pública. Fueron convocados por la asamblea 15-M de allí, que organizó talleres apara niños y adultos y una lectura de cuentos cortos en la que tuve el gustazo de participar. Leí uno de los cuentos que están publicados en este blog titulado “La era del guacamayo”, que escribí siguiendo el imaginario del 15-M.

El acto se celebró el sábado 17 de diciembre en la Plaza de la Corona Boreal, una de las más céntricas del pueblo y dónde tienen su lugar en la actualidad las escasas dependencias municipales que hay allí.

Me sumé al mismo invitada por Cristina Lewis, amiga de mi madre de tantas y tantas fatigas políticas en los tiempos difíciles. Me sumé también porque Aravaca fue mi pueblo de pequeña, allí vivieron mis abuelos y abuelas y hoy todavía reside una de las hermanas de mi madre, que vive en la casa familiar que conservan entre todos en una pequeña zona que todavía se mantiene como pueblo.
Taller de lectura

Los vecinos reivindicaban que Aravaca fuera distrito municipal, al fin y al cabo, no hace tanto tiempo era un pueblo independiente de Madrid, pero hoy pertenece al distrito de Moncloa; también pedían una biblioteca pública, un instituto público y servicios municipales.
Cuentacuentos
Como se puede observar en las fotografías algunos de los participantes eran maestros de la escuela pública, que acudieron con sus camisetas verdes reivindicativas y que participaron ofreciendo una divertida clase de inglés y un Cuentacuentos para niños y adultos.
Clase de inglés

Actos como este son muy necesarios. Nuestros gobernantes deben saber que seguimos ahí, luchado por lo que es justo, que pelearemos tanto por las cosas pequeñas como por las grandes. Deben saber que somos muchas las personas que vamos a salir a la calle a seguir reivindicando lo que necesitamos y que no nos vamos a rendir. 
En este sentido, es necesario que sigamos ocupando las plazas públicas, para que los ciudadanos nos vean, para seguir explicando que las imposiciones de recortes de los servicios públicos que se llevan a cabo para saciar el apetito desmedido de los mercados no son justas y que se pueden y de deben hacer otras políticas que tengan en cuenta a las personas. Por eso hay que seguir acudiendo a las llamadas de las asambleas del 15-M, y seguir vertebrando un movimiento social que puede ser el germen de una nueva forma de hacer política desde el diálogo y la cooperación en igualdad.
Recogida de firmas para la biblioteca
A continuación pego un cuento que no leí en la Plaza, pero que quiero colocar en este post porque habla de una sociedad primitiva  y con dificultades, pero en evolución, camino de hacerse más humana. A veces hay que cuestionarse lo que nos enseñan como lo normal para poder evolucionar.

Día de matanza
Las olas del mar golpean una y otra vez contra las rocas. No nos dejan dormir. Golpean furiosas, como si anticiparan lo que tiene que ocurrir. Se escucha su estruendo como si fueran a irrumpir dentro de la choza de un momento a otro. Estamos tumbados los tres juntos y solo tenemos un pensamiento. Sufrimos pensando en lo que sucederá en lo que levante el día, menos madre y padre, que duermen entre las pieles arrullados el uno junto al otro.  Madre decidió durante la pasada luna que había llegado el momento de sacrificar al cachorro. Madre dijo que se había cumplido su tiempo y que a la carne que se cría para comer no hay que cogerle cariño. Eso dijo.


También dijo que aquí, en la Isla de las Tres Colinas escasea la carne, y que nosotros somos afortunados. Tenemos un cachorro bien cebado para compartir con los vecinos en la fiesta de la matanza. Nosotros no queremos matar al cachorro, ¿cómo vamos a comer su carne? No podemos. No se come a quien se quiere. Pero madre no lo entiende, madre repite una y otra vez que ya nos lo advirtió, que no había que jugar tanto con el cachorro, que no hay que jugar con la carne que se cría para comer, porque a la carne que se cría para comer no hay que tomarle afecto. Mis hermanos y yo tenemos esa frase de madre golpeando nuestras cabezas desde que madre anunció durante la pasada luna que había llegado el momento de comerse al cachorro. La frase nos golpea la cabeza como las olas del mar contra las rocas, que están furiosas y no nos dejan dormir.


Quedan pocas horas para que degüellen a Makuyá, así se llama el cachorro, y le saquen hasta la última gota de su sangre. Las mujeres cuajarán su sangre y la guisarán con unos cardillos, es una comida deliciosa, que se toma al inicio del festín. ¿Pero cómo nos vamos a comer la sangre de Makuyá, por muy bien guisada que esté? Makuyá es uno más de nosotros, comparte todos nuestros juegos. Le pusimos ese nombre porque desde el principio nos pareció que el cachorro era igualito que el hermano de madre, el que murió en una refriega con los de la Isla de los Tres Valles.  Es terrible lo que va a suceder. No sabemos si Makuyá duerme. Está fuera, en un corralito que está junto a la choza, atado con una gruesa liana al tronco del cocotero que cuida padre. Nosotros seguimos despiertos, temblamos como si tuviéramos frío, pero no hace frío bajo las pieles del oso, es el espanto el que nos hace temblar, el adelanto de los gritos de Makuyá cuando lo degüellen golpea sin tregua nuestras cabezas, como las olas enfurecidas arrasan las rocas del acantilado. Cuando lo capturaron era pequeño y  escuálido, pero madre dijo que bien cebado haría un buen apaño cuando llegara su momento. Y su momento ha llegado, los suaves colores del alba están a punto de aparecer por encima del acantilado, queda muy poco para que las mujeres de la aldea se reúnan y despiecen su carne para el gran festín de la cosecha de cocos.


Licor de cocos y carne de cachorro. Cada doce lunas se celebra la fiesta de la matanza, pero esta fiesta no es igual que las anteriores para nosotros. Se quieren comer a nuestro cachorro. Makuyá no debe tener más de ciento veinte lunas, es casi del mismo tiempo del hermano pequeño, pero madre solo lo ve como carne para comer. No entendemos a madre. Con lo dulce que se muestra con nosotros, ¿cómo es posible que madre pueda matar al cachorro? Ella también le ha visto crecer, le ha alimentado. Hemos comido otras veces carne de cachorro, pero éste es diferente. Es nuestro cachorro, tiene nombre, es Makuyá y nos habla, nos llama por nuestro nombre y juega con las tabas de oso mejor que nosotros.


El alba inunda ya la meseta sobre el acantilado. El mar golpea fuerte contra las rocas. Igual que la frase de madre golpea dentro de nuestras cabezas: no hay que coger afecto a la carne que se cría para comer.




lunes, 28 de noviembre de 2011

Espacios comunes en Xirivella



Reflejo


Espacios comunes en Xirivella

El jueves 24 de noviembre se inauguró la exposición de fotografías y poemas Espacios comunes en la Casa de la Cultura de Xirivella (Valencia), Plaza de la iglesia, 1. 



La muestra, que podrá contemplarse hasta el 2 de diciembre, recoge más de treinta fotografías con sus correspondientes poemas del trabajo Espacios comunes, un proyecto gráfico y poético que llevo realizando desde hace un par de años. Se compone de imágenes que recojo en los Espacios comunes de la ciudad y que han ido adquiriendo un trasfondo metafórico que completa con palabras mi visión del mundo como ser social.

Lo femenino está muy presente en mis imágenes, tanto poéticas como gráficas, en un intento expresivo de sacar la voz diferenciada de las mujeres.

La exposición se enmarca dentro de los actos conmemorativos del 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género que ha organizado la coordinadora de Dones por la Igualdad de Xirivella.

La muestra fue inaugurada por Carmen García Albero, presidenta de la asociación Dones en Acció de Xirivella y por Trini Martínez, Concejala de la Mujer del Ayuntamiento de Xirivella.


Después de la inauguración realicé una lectura de poemas del libro que publiqué el año pasado, Espacios comunes, en el que se recogen parte de los poemas y de las fotografías presentes en la muestra.

Pego unas fotografías del día de la inauguración, en la que me acompañaron muchas mujeres de la coordinadora.

Grupo de mujeres de la coordinadora Dones por la Igualdad


Carmen García Albero y yo.


Carmen García Albero inaugurando la muestra, con la concejala de la Mujer, Trini Martínez y la Teniente de Alcalde, Fina Cotino..

Trini Martínez, Concejala de la Mujer y yo.


Dar el salto

Esta es una de las fotografías presentes en la muestra, con su correspondiente poema:


Para dar el salto
Para dar el salto
camino lento
la distancia
que me separa de mi propia Luna.

Para dar el salto
conjuro el silencio,
acaricio suave
la añoranza de un futuro incierto.

Para dar el salto
transito un espacio casi eterno,
abrazo en mí
a todas las mujeres plenas.

Me precipito,
y tomo impulso
para dar el salto,
quiero llegar a ese lugar
donde sea perfectamente
dueña de mí misma.                                                   






sábado, 22 de octubre de 2011

“Con tu puedo y mi quiero”: Madrid, “capital de la gloria”

El joven de los carteles

“Con tu puedo y mi quiero”: Madrid, “capital de la gloria”
“Con tu puedo y mi quiero/ vamos juntos compañero”. Recupero estos dos versos de una canción de Adolfo Celdrán para iniciar una breve reflexión sobre lo que vivimos el sábado 15 de octubre en la impresionante manifestación de Madrid convocada por el Movimiento 15M.
Sol atestado
Esa tarde de un octubre veraniego Madrid volvió a ser la “capital de la gloria” (como Alberti la bautizara en los años treinta). El movimiento 15M está consiguiendo hacer de Madrid, que estaba como adormecida, la madre de una nueva rebelión global. “Con tu puedo y mi quiero” cientos de miles de madrileños (medio millón de personas) caminamos juntos para volver a reclamar una auténtica democracia. Una democracia que represente a las personas, no a los capitales. Una democracia en la que el respeto a los derechos humanos y a los derechos sociales sea un hecho cierto, y no una frase bonita escrita en un papel.

Esperando la asamblea
Una de las pancartas decía “Bilderberg siempre gana las elecciones antes de que votemos”. Por eso marchamos en Madrid y en 951 ciudades en todo el mundo, para terminar con los clubs infames, como el Club Bilderberg, en el que se reúnen los más poderosos para planificar cada estafa global. Madrid prendió la mecha de la rebelión de las palabras con la gran acampada de la Plaza Solución del pasado mes de mayo y poco a poco se ha ido contagiando a muchos lugares del mundo. Porque la estafa es global y afecta millones de personas en todo el Planeta.

La manifestación de Madrid fue una de las más numerosas. Las personas acudieron de nuevo con sus lemas, con sus frases escritas sobre cartones o sobre cartulinas de colores. Frases ingeniosas para reclamar otro mundo posible, para exigir o simplemente para expresar la frustración y la crítica. Frases como estas: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”; “No hay revolución sin libros”; “A pueblo cobarde, roban de balde”; “Sal a la calle, crea otro mundo”; “Dictadura de bancos, NO”; “Mi futuro es ahora”; “Recortar: robo legal”; “Pienso, luego resisto”; “¿Dónde está la Tasa Tobin?”; “No somos mercancía”; “Recortar a banqueros y al clero”…

Cuando finalizó la marcha, la Puerta del Sol volvió a llenarse de personas que querían diálogo. Fue muy emocionante la conexión en directo con otras ciudades y la realización de una gran asamblea en la que muchos pidieron la palabra y participaron.
Plaza de las palabras


Mención especial merecen todas las personas que se manifestaron con la camiseta verde que identifica a quienes luchan en esta Comunidad por la dignidad de la escuela pública, la de todos, que el Gobierno neoliberal de Aguirre quiere sepultar. Fueron muchos los que acudieron vestidos de verde, mi solidaridad desde este blog hacia todos ellos, pues defienden nuestro futuro. Sin una escuela pública de calidad es imposible construir un futuro con las mínimas garantías de cohesión social e igualdad de oportunidades.
Sueña

Pego a continuación un cuento construido sobre los mimbres del imaginario colectivo que rodea al movimiento 15M. Es una propuesta realizada por Víctor García Antón al grupo de literatura y cuento creativo en el que él imparte clases en Fuentetaja y en el que participo. Crear es una manera de contribuir al cambio social y propuestas como esta nos enriquecen como personas.


La era del guacamayo
Es lunes. Hora punta. La estación del metro de Sol bulle de personas que caminan aceleradas de arriba abajo para cambiar de una línea a otra. Parecen hormigas recorriendo túneles de luz artificial sin sentido aparente. El ajetreo produce un ruido de fondo que aísla a cada una con sus propios pensamientos. Lo único que importa es ahorrar tiempo.
Es lunes. Hora punta. El andén está abarrotado. Las personas se apretujan para subir al convoy que anuncia su entrada en un minuto.
Un minuto. Solo falta un minuto para subir al tren cuando un gran pájaro de colores brillantes irrumpe en el vestíbulo justo antes de que llegue el metro. El animal planea sobre las cabezas de las personas que esperan impacientes. Bate sus alas y da varias pasadas hasta encontrar un lugar sobre el que aterrizar. El pájaro tiene las alas del color de la turquesa y el pecho escarlata. Todas pueden contemplar lo hermoso que es cuando se posa sobre una de las papeleras que hay en el centro del andén.
El murmullo del lunes en hora punta ha cesado. Se ha hecho un silencio de expectación en torno al animal. Solo se oye el roce de las ruedas del tren contra los raíles al hacer su entrada en el vestíbulo. Las personas no se montan en los vagones. Tanto las que esperaban como las que salen del metro se agolpan curiosas para ver al pájaro. Poco a poco se van sentando, haciendo una especie de círculo para poder contemplarlo como si estuviera subido en un pequeño escenario.
Es lunes. Hora punta. No es un lunes como los demás. El convoy parte vacío de la estación de Sol, que está cada vez más abarrotada de personas que se apretujan unas con otras rodeando al pájaro de alas del color de la turquesa y el pecho escarlata.
-¡Qué hermosura! -se oye murmurar- por fin.
-¿Cómo ha llegado aquí este animal?- pregunta una señora- ¿de dónde ha salido?
-¿Qué hacemos? -dice una chica muy delgada, que se apoya en una gran maleta verde- Porque, habría que hacer algo, ¿no?, -remacha con determinación.
Un hombre tranquilo, con aspecto de profesor de secundaria, se levanta y se sitúa en el centro del corro pidiendo calma. Con tono didáctico explica a los presentes que el pájaro que están viendo es un raro ejemplar de guacamayo gigante del Amazonas. Dice que se trata de un animal muy listo y muy sensible, y que hay que tratarle con cuidado.
-Nada de movimientos bruscos a su alrededor. Hagamos lo que hagamos -dice en medio de un gran silencio, solo interrumpido por la llegada de otro tren, que escupe de sus tripas más y más personas, volviendo a partir vacío- no hay que asustarle, de lo contrario podría perder el habla.
-¡Ah!, ¿pero estos bichos hablan? –inquiere, con curiosidad, un hombre con cara de aburrido empleado de banca.
-¡Pues claro que hablan! -exclama un anciano impecablemente vestido-, ¡pues menudos son estos pájaros…!
-Propongo que llamemos a la protectora de animales-, se oye desde el fondo.
-¿A la protectora? Mejor sería avisar al zoológico. Seguro que se ha escapado de allí, comenta un chaval con pinta de jugador de baloncesto, que casi se cae a la vía por la presión de la gente.
El grupo va aumentando entorno al guacamayo de las alas del color de la turquesa y el pecho escarlata, que cualquiera diría que se siente fascinado al convocar tanta expectación. El animal hincha el plumaje de repente y extiende las alas mostrando sus vivos colores tropicales y la belleza elegante de las largas plumas del extremo de su cola,  provocando un prolongado “¡ohhhh!” de admiración de todos los presentes.
Los trenes se suceden en el andén del metro de Sol, este raro lunes en hora punta, sin que nadie se suba a ellos. Llegan más y más personas que se unen al corro, y el grupo crece y crece. El andén está abarrotado, a punto de reventar. Todo el mundo quiere opinar sobre cuál es la mejor manera de proceder.
Una hora después ya no se cabe. El recinto de la estación de Sol está atestado. Tanto, que las personas ocupan ya hasta las vías, desafiando la llegada de los trenes, que han tenido que ser retenidos causando un atasco de trenes nunca visto en la ciudad.
El caos y el ruido invade por completo el espacio. Los que están más cerca del guacamayo permanecen sentados en el suelo levantando la mano para pedir su turno para hablar, pero resulta inútil, nadie hace caso ya. Muy al fondo, se oyen los silbatos de los guardas del metro que intentan abrirse paso a empujones entre la multitud, cuando el pájaro grita de repente con las alas del color de la turquesa completamente extendidas. Se hace un silencio tal que solo se escucha con nitidez el “tic, tac” del reloj de cadena que lleva colgado de un bolsillo de su chaleco el anciano impecablemente vestido. 
Es lunes. Hora punta. No es un lunes cualquiera en la estación del metro de Sol. Es el primer lunes de la era del guacamayo de las alas del color de la turquesa y el pecho escarlata.



 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Aprendo

Acariciando estrellas


Aprendo
Aprendo a vivir en todas partes,
y en tu lecho.
Aprendo a salir de mi silencio,
a cantar de mi consuelo.
Aprendo a palpitarte
y a gozarte.
Aprendo a sentir
en el balcón ligero
de tu pecho.
Aprendo a recorrer
Tangente
arrugas bellas,
las siembro y las palpo
en cada espejo.
Aprendo a dibujar
un beso,
succionado con fuerza
de tu sexo.
Aprendo a palpitarte
y a gozarte,
desalojado así de tu silencio.
Aprendo a escabullirte de ti mismo,
a desesperarte
y a abrazarte.
Aprendo
en un abrazo tenso
a reconstruirme
y a saciarme.
Aprendo en ti
cuanto hay de mí,
en una mano abierta
palma arriba.
Aprendo a reconocer
mi espacio
en un hueco
rosado de tu cuerpo.
Aprendo a que me esperes,
y a esperarte.
Aprendo a palpitarte
y a quererte,
aprendo.